El “juego del pato” marcó a los alumnos del preescolar Juan Enrique Pestalozzi, ubicado en León, Guanajuato. Con esta dinámica, la maestra Guadalupe 'N' pretendía premiarlos; sin embargo, la presunta recompensa consistía en tocamientos en distintas partes del cuerpo de los menores. En los casos más graves, la agresión escaló hasta la violación.
Este juego establecía que los pequeños de primero “A”, de entre 3 y 4 años, debían responder preguntas: si acertaban, obtenían un supuesto premio y la docente los tocaba frente al grupo; si la respuesta era errónea, recibían golpes en el estómago.
La maestra laboró en dicho jardín de niños aproximadamente siete años, por lo que se desconoce el número total de víctimas y la fecha exacta en la que comenzó a ejecutar el “juego del pato”.
El caso trascendió en mayo de 2025, cuando una de las niñas, de cuatro años y medio, presentó malestares físicos. Sus padres la llevaron al pediatra sin imaginar el diagnóstico: la especialista detectó una infección de transmisión sexual en la menor y recomendó presentar la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del Estado.
Los indicios en los pequeños
De acuerdo con los padres de la menor, ella se negaba a hablar sobre los hechos.
“Mi niña empezó a animarse a hablar porque su mamá le prometió que iba a meter a la cárcel -a su maestra-”, explicó a MILENIO el padre de una de las víctimas.
Casi de forma simultánea, otros padres de familia notaron cambios en la conducta de sus hijos, quienes manifestaban ansiedad, tristeza, aislamiento y rechazo a asistir al preescolar.
Durante 2025, la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG) rescindió el contrato de 16 docentes en todo el estado por ejercer violencia o conductas contrarias al trato digno en el ámbito escolar. Según las autoridades, todos enfrentan un proceso penal.
MILENIO se reserva la identidad de los menores y de sus padres, quienes están plenamente identificados, debido a que el proceso penal sigue en curso. La maestra Guadalupe 'N' actualmente se encuentra vinculada a proceso bajo la medida cautelar de prisión preventiva.
Para efectos de este relato, se llamará a las víctimas principales Rosita y Laurita; otros compañeros del grupo que presenciaron los hechos son considerados víctimas indirectas.
Todo empezó con un dolor de estómago
Rosita comenzó a presentar dolores abdominales frecuentes, pesadillas recurrentes y rechazo hacia la escuela. Estos cambios conductuales fueron tan marcados que su padre temió por la salud mental de la pequeña, sintiendo incluso que perdía su estabilidad emocional.
“Esa maestra golpeaba a los niños, ¿cómo los golpeaba?, les pegaba en el estómago dicho por la niña. Mi niña decía que le dolía el estómago el juego ese que supuestamente mi niña decía es ‘el pato’, les hacía ‘el pato’, mano o dedos, no sé, en su vagina… solamente ellos saben pero eso es lo que externa la niña entonces no es cualquier cosa”, explicó molesto y lleno de impotencia.
El padre reconoció que la revelación de los abusos no fue inmediata. Las alteraciones emocionales y físicas de Rosita eran persistentes y difíciles de ignorar, lo que finalmente los llevó a indagar a fondo.
“Por casualidad uno se entera, porque empieza uno a detectar cambios en la conducta de la niña ya tenía tiempo, fueron tanto los cambios en la conducta de mi niña que yo llegué a pensar que estaba perdiendo la razón que se estaba volviendo loquita mi hija”, recordó.
Asegura que, antes de ser sometida al “juego del pato”, Rosita era sociable y extrovertida, lo que hizo más evidente el impacto emocional del abuso. Aunque a simple vista pudiera parecer que la niña estaba bien, el daño psicológico subyacente era profundo.
Según su testimonio, todos los pequeños de primero “A” presentaban signos de vulnerabilidad.
“Mi niña en particular es muy sociable donde quiera que llega, hace amistad y socializa. Tú la ves aparentemente bien como si no tuviera nada, pero trae las secuelas psicológicas, todavía anda cargando eso y pueden ser daños irreversibles”.
Había muchos juegos con los que podía tocar a los niños
La madre de Laurita, otra menor afectada, indicó que los abusos no se limitaron a un evento aislado, sino que formaban parte de un patrón repetitivo de la maestra para tocar a los niños por encima o debajo del uniforme.
“La idea de ella -iba dirigida a- el que ganaba, le damos ahí como un premio. Lo que pasa es que es difícil que los niños te cuenten todas esas cosas, porque en primer lugar muchos de ellos bloquearon ese tipo de recuerdos”, comentó indignada.
En el aula donde ocurrieron las agresiones había entre 33 y 35 niños.
“Ellos dejan de comer, los tienes que estar llevando al médico a cada rato porque traían dolores de estómago, son golpes lo que los niños recibían”, relató la madre.
Tras las denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE), la docente fue detenida y vinculada a proceso con prisión preventiva el 10 de julio de 2025; no obstante, el avance se logró solo después de que los padres ejercieran presión, incluyendo manifestaciones afuera del plantel.
Denunciaron el abuso en la escuela y no se hizo nada; se tuvo que presionar
Los padres coincidieron en que la dirección del preescolar no atendió la situación de manera inmediata tras la denuncia inicial. Esto derivó en protestas frente al jardín de niños, donde se exigió con pancartas la destitución tanto de la maestra como de la directora.
Luego de que la pediatra confirmó la infección de transmisión sexual en Rosita, su padre acudió a la dirección para exponer el caso. Recuerda que la directora se comprometió a iniciar las investigaciones ante las autoridades escolares y estatales, e intervenir para que la maestra fuera separada del cargo, lo cual no ocurrió de inmediato.
Con el paso de las semanas y ante la inacción escolar, otros seis padres de familia identificaron que sus hijos también habrían sido víctimas de Guadalupe 'N'.
El proceso judicial
El 13 de junio, los padres interpusieron una denuncia colectiva ante la FGE. En esa misma fecha, Guadalupe 'N' solicitó permiso para ausentarse de la escuela por presuntos problemas personales y se trasladó a Nayarit, de donde es originaria.
Durante el proceso, los menores continuaron asistiendo al preescolar para concluir el ciclo escolar 2024-2025 el 16 de julio. Sin embargo, el entorno cambió: los padres permanecían vigilantes y preguntaban constantemente si el “juego del pato” continuaba; la respuesta era negativa ante la ausencia de la docente.
Ante la falta de avances, el primero de julio unos 20 padres se manifestaron fuera del preescolar Juan Enrique Pestalozzi, en la colonia Vibar. Portaron pancartas con consignas como: “Justicia, los niños no se tocan” y “Exigimos justicia, hoy alzaremos la voz por todos los niños violentados”.
Fue entonces cuando la SEG, a través de la Delegación Regional de Educación III León, emitió un pronunciamiento público e informó que se brindaba atención directa a las familias.
“Se ha establecido el acompañamiento psicológico necesario para la comunidad escolar y se han activado los protocolos correspondientes. Se mantiene una colaboración estrecha y permanente con la Fiscalía General del Estado y con la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato, con el objetivo de coadyuvar en una investigación ágil, transparente y con estricto apego a la legalidad”.
Faltaban seis días para concluir el ciclo cuando se informó la detención y vinculación a proceso de Guadalupe 'N'. El caso continúa abierto.
Secretaría de Educación de Guanajuato rescinde contrato a 16 maestros
En 2025, la SEG rescindió el contrato de 16 docentes en el estado por violencia o trato indigno.
Se informó a MILENIO que, de los despedidos, siete pertenecen a la región I (Dolores Hidalgo), dos a la región II (San Luis de la Paz), tres a la región V (Celaya) y cuatro a la región VII (Acámbaro). Todos enfrentan procesos legales.
En dicho desglose no se incluyó inicialmente el caso de Guadalupe 'N', de la región III (León), quien ya se encuentra en prisión preventiva.
Luis Ignacio Sánchez Meza, secretario de Educación de Guanajuato, explicó que cuando el agresor es un adulto dentro de la escuela, el tratamiento es de abuso y está tipificado penalmente. Reconoció que lo ocurrido en el Pestalozzi ejemplifica la gravedad de estas situaciones y la necesidad de intervención inmediata.
“Desafortunadamente tenemos ahora un tema de un preescolar el Pestalozzi -en León- donde una maestra está detenida precisamente por un asunto de violencia sexual”, admitió.
Aseguró que la SEG actúa de forma coordinada con las instancias legales para proteger a los estudiantes.
“Lo que hay que hacer es estar muy pendientes a las comunidades y siempre creerle a los niños, como a mamás y papás lo que tenemos que hacer si el niño llega y nos dice ‘fíjate que me pasó’, inmediatamente creerle para activar las fases de prevención que tengamos que hacer”, indicó.
Finalmente, el funcionario señaló que el “juego del pato” derivó en la rescisión definitiva de la docente y subrayó que este caso marca un precedente sobre la responsabilidad en el manejo de incidentes en las aulas.