Teatro Insurgentes reabre con 'Blindness', una vivencia sensorial

La producción recorre los sentidos con la voz de Marina de Tavira, en una adaptación basada en 'Ensayo sobre la ceguera', de José Saramago.

Mauricio García Lozano es el responsable de la dirección de este poderoso concepto. (Especial)

Adriana Jiménez Rivera

Con la profunda reflexión: “Si puedes ver, mira; si puedes mirar, observa”, Blindness es la nueva propuesta teatral con la que el Teatro Insurgentes reabre sus puertas este viernes.

El foro se ha transformado, como lo ha hecho nuestra propia vida con la pandemia que hace un año se instaló en nuestro país; de ahí la empatía con el concepto que presentan Tina Galindo, Claudio Carrera, Luis Gerardo Méndez y Diego Luna, en el que el público vive y se introduce de manera natural.

Aquí el lugar del público está en el escenario, en sillas con la distancia que ha impuesto el covid-19, y luego de recibir las indicaciones (celulares apagados, colocarse los audífonos, que están calibrados en el nivel necesario y escuchar la tercera llamada) inicia a media luz la historia; esa producción sobre la pandemia de la ceguera. Las sensaciones surgen, se combinan y se replican con la propuesta que ha adaptado Simon Stephens, basada en el libro Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.

Entonces las emociones se reproducen con el relato y dan pie al miedo, la alegría, la incertidumbre y la expectación de quien vive la experiencia inmersiva, esa vivencia que se percibe tan cercana a la realidad que nos ha traído la emergencia sanitaria.

Todos los invitados a la primera función de la temporada reaccionan de manera diferente, pero lo hacen con la deliciosa narración que realiza Marina de Tavira: un relato en el que derrocha su habilidad histriónica para que, valiéndose solo de su voz, logre la reacción del público que a veces la escucha tierna, a veces enojada y en otras tantas como un susurro.

Capacidad que la producción se ha encargado de aderezar con efectos, a los que dándole los tonos pertinentes para que suene enfática o tenue, según lo requiera la historia, logren el objetivo de introducir a los invitados a “sentir” su relato.

Los efectos en el sonido y en la iluminación que forman parte de la producción, diseñada con distancia social para tiempos de pandemia (se estrenó en Londres en 2020), también hacen lo suyo, incluso adoptan un rol protagónico que ayuda a crear el ambiente propicio para que quien vive la experiencia se emocione con esa vivencia a ciegas de los sentidos, que revela lo grande de su valía.

Mauricio García Lozano es el responsable de la dirección de este poderoso concepto, cuya analogía entre la historia que tiene una narrativa muy clara sobre otra clase de pandemia, la de la ceguera, y expone nuestra realidad en estos momentos, que se advierte en cuanto empieza la historia con la narración de De Tavira.

Sólo 100 personas tendrán acceso, en cada función, a la propuesta que ya se ha presentado en ciudades como Ámsterdam, Nueva York, Washington D. C. y Toronto; y que desde hoy está abierta al público en general, para reabrir las puertas del Teatro Insurgentes, garantizando 75 minutos de una vivencia sensorial extraordinaria que demuestra la riqueza del teatro al nutrir la mente y el espíritu. 

yhc

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