Todos los puentes se parecen, escrita y dirigida por Javier Malpica, llega como una propuesta escénica que combina thriller psicológico, humor negro y una mirada lúdica sobre los límites de la mente.
Malpica dice que la obra, que se presentará en la Sala CCB Nancy Cárdenas, del Centro Cultural del Bosque con la compañía Teatro sin Arnés, parte de una situación extrema, una mujer intenta suicidarse arrojándose a un río, pero es rescatada por un desconocido. Desde ahí se desencadena un juego de identidades, alucinaciones y falsas certezas que termina por arrastrar a ambos personajes a un terreno cada vez más perturbador.
El dramaturgo explica que esta obra, que escribió hace una década, se aparta de su escritura más habitual, centrada en temas sociales, para explorar un territorio más lúdico y de entretenimiento, sin dejar de lado la complejidad humana.
“La obra sale un poco de mi esquema de escritura, porque normalmente yo me inclino por los temas sociales, pero en este caso fue a propósito el escribir una obra que buscara más bien entretener a la gente y que se maravillara a través de personajes complejos, eso fue lo que me motivó”.
El autor comenta que el punto de partida fue el uso de trastornos mentales poco conocidos como detonante dramático más que como material clínico. “He escrito varias obras que hablan sobre los trastornos mentales no muy conocidos, esta obra habla de dos , los síndromes de Clérambault y el de Frégoli”.
La trama enfrenta a dos personajes atrapados en sus percepciones alteradas. Ella, interpretada por María E. Sandoval, padece el primer síndrome, un enamoramiento obsesivo acompañado de celos compulsivos que la lleva a ver a su amante en un desconocido. Él, interpretado por Jorge Escandón, padece el de Frégoli, un delirio en el que cree ver a la misma persona en todas partes.
Sandoval dice que el trabajo de su personaje se sostiene en un juego escénico en el que se multiplican las identidades: “A mí me toca jugar con cinco personalidades distintas, porque el síndrome que tiene el otro actor en escena, consiste en que se siente perseguido por una mujer en especial, que cree ver en todas partes. Me toca entonces jugar con esas personas que él cree que son una sola. Así que encarno a las mujeres que él ve en su alucinación: personifico, por ejemplo, a una doctora, una psiquiatra, una vecina y a la mujer que él salva de que se muera ahogada en un río”.
Humor negro
Malpica detalla que su intención fue “crear algo que no fuera tan serio, y eso me llevó a pensar más bien en tono de humor negro, un humor más ácido. Intenté lograr una obra que estuviera marcada por el absurdo”.
La actriz coincide en que el juego con el público y el tono escénico son esenciales: “Tenía que ser realista, aunque el juego psicológico entre los personajes resulta muy atractivo”.
Malpica cuenta que la obra forma parte de un proyecto más amplio, impulsado en colaboración con Camila Villegas a través de un colectivo que trabaja con compañías no estables bajo el nombre de Teatro sin Arnés, un espacio pensado para crear y producir teatro desde sus elementos esenciales, sin depender de grandes recursos escenográficos.
“El centro está en el texto y en la dirección de los actores, por lo que no necesitamos demasiada parafernalia y sí mucha complicidad con el público. La escenografía se construye con elementos mínimos, pensados para sugerir más que para ilustrar. En la escenografía, pensé en lo que fuera mínimo, todo se construye a partir de dos bancas, dos sillas, así que los ambientes son muy sugerentes”, comenta el director.
Aclara que la obra no pretende convertirse en un tratado sobre salud mental, aunque abre una posibilidad de reflexión sobre la fragilidad de la percepción y sobre cuánto de delirio, paranoia y obsesión habitan en la vida cotidiana.
“No se trata de una obra que pretenda ser un testimonio de este tipo de padecimientos, sino de tomarlos como una excusa. La apuesta es que la obra cuestione al espectador para que se ponga en el lugar de esos personajes”.
La puesta en escena se presentará del 30 de julio al 2 de agosto y del 6 al 9 de agosto de 2026, los jueves y viernes a las 20:00 horas, los sábados a las 19:00 horas y los domingos a las 18:00 horas, en la Sala CCB del Centro Cultural del Bosque.
BSMM