Los otros animales son omnipresentes en la vida y la imaginación de los animales humanos y, desde siempre, los acompañan en sus peripecias. Los animales se relacionan con los hombres en múltiples campos: son presas, predadores o aliados en la caza prehistórica; auxiliares en las tareas productivas de los sedentarios o compañeros y confidentes en la solipsista vida moderna. Los animales son investidos de expectativas y temores, devorados y explotados, pero también imitados y venerados. Las religiones antiguas son habitadas por una zoología en la que conviven animales, híbridos de bestias y humanos o especímenes fantásticos y, aun las religiones monoteístas, abundan en animales de poderosa carga simbólica. Por lo demás, la relación del humano con los animales, su estatuto físico y metafísico, las modalidades de su usufructo o su papel en un contrato social (y natural) más amplio han sido motivo de discusión filosófica reciente.
En su libro Animales célebres. Del caballo de Troya a la oveja Dolly, (Periférica, 2019), el historiador francés Michel Pastoureau elige un elenco de 40 bestias descollantes de la tradición de Occidente, algunas imaginarias y algunas reales. De la Biblia, la mitología griega o la iconografía de Lascaux al cómic contemporáneo y del cerdo al elefante, el león, el asno o la jirafa, el autor convoca una animada asamblea multiespecie. También desfilan diversos géneros literarios y jurídicos inspirados en el animal, desde las fábulas antropomórficas, las elegías y epitafios a las mascotas hasta los procesos judiciales entablados contra animales.
El libro describe la relación multifacética con los animales ya sean las pasiones desaforadas, como la de Pasifae y el toro o la del oso que raptó por 3 años a una bella campesina, ya sea el papel que jugaba la donación de ejemplares exóticos en la diplomacia entre Oriente y Occidente. Proliferan pintorescos héroes y villanos, serpientes traidoras, cerdos asesinos y osos lúbricos, pero también perras mártires de la astronomía y ovejas heroínas de la ciencia. La función y representación de los animales en el imaginario humano ha sido volátil y el autor muestra los vuelcos en jerarquías y en atributos de los animales (el asno estúpido o fiel feligrés de cristo, el ascenso del león al trono animal en lugar del oso, el lugar de los cerdos o los ciervos en la hagiografía, el papel de las casas de fieras y zoológicos como símbolos de poder). Se trata de un libro riguroso y erudito en el que se cruzan la religión, la zoología, la filosofía y la historia y que, sin embargo, se despliega con una radiante sencillez. Pastoureau conecta tanto con el símbolo como con el animal de carne y hueso y lo vuelve personaje de un relato existencial colectivo, en el que participan todas las especies. Cada retrato es un documento histórico y, a la vez, una pieza literaria. Esto, junto con su mezcla de ternura e ironía, lo vuelve un hermoso y amigable acercamiento al misterio animal.
AQ / MCB