Con sus propias armas: un oráculo para enfrentar la adversidad

Escolios

El 'Oráculo manual y arte de prudencia' mantiene su actualidad con una filosofía práctica para enfrentar la adversidad, gobernar las emociones y proteger la libertad interior.

Baltasar Gracián y Morales fue un sacerdote jesuita y escritor español del Siglo de Oro. (Wikimedia Commons)
Ciudad de México /
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Baltazar Gracián (1601-1658), ese sacerdote de vida agria, que enfrentó permanentes reyertas con su orden y apenas gozó del consuelo de algunas tertulias laicas, congregó en sus obras el saber humanístico de su tiempo. Sin embargo, su libro más célebre, Oráculo manual y arte de prudencia, es un delgado volumen de aforismos, que, con una pizca de malicia y humor, prescribe un arte de vivir pragmático. En una sociedad en bancarrota y decadencia, asediada por la maldad y vanidad, el autor ofrece una pedagogía de la astucia que ofrece consejos para sobrevivir y triunfar en esa selva. Estas reglas prácticas y sintéticas van dirigidas a todos los individuos y tienen una utilidad inmediata, ya sea en la vida palaciega, en la brega plebeya o, incluso, en la búsqueda ascética. Se trata de un pequeño gran tratado que, desde entonces, puebla lo mismo los anaqueles de filosofía, de literatura o de autoayuda. La extraordinaria difusión del arte de la prudencia en Europa (Acantilado, 2019) de Marc Fumaroli estudia detalladamente la recepción del opúsculo y la conversión de este moralista polisémico en un clásico literario y político. Para Fumaroli, en el siglo XVII, entre la virtud religiosa de la ciudad divina y la astucia y la fuerza maquiavélica para gobernar la ciudad terrena se sitúa, equidistante entre ambos extremos, el Oráculo… de Gracián. A medida que el mundo se desacraliza y se desencanta se hace menester un mejor gobierno de sí mismo, en el que el individuo, sin dogmas o idealismos, se oriente de la manera más adecuada hacia sus propósitos. El dominio de sí implica la gradación de las emociones, la claridad en los propios objetivos y la ecuanimidad para el manejo conveniente de las relaciones con el mundo. Con todo, esta prescripción para ascender mundanamente también sirve para elevarse a sí mismo. La cortesía, por ejemplo, no solo es un lubricante del ascenso social, sino una guía para conducirse de manera justa y benevolente, en un mundo lleno de agresividad y malevolencia.

Así, este tratado aforístico de Gracián, en apariencia utilitario, preserva la libertad interior y permite cultivar una forma realista, y un tanto amarga, de virtud. Estas cualidades pueden traducirse exitosamente en la esfera pública (la diplomacia, las armas, la administración, las bellas letras), pero también reflejarse en la esfera más íntima del individuo. Fumaroli recorre el destino del libro desde sus primeras traducciones, como la del francés Amelot que, en plena hegemonía de Luis XIV, tradujo significativamente el Oráculo como L´Homme de court, hasta su culto por parte de Schopenhauer y Nietzsche o su deriva en Debord o Lacan y su sorprendente salto a los estantes de los supermercados como gurú de ejecutivos contemporáneos. Fumaroli narra la aventura de un libro y resalta su sabiduría escéptica, su sagacidad y su hermética prudencia, facultades que le permiten burlar, “con sus propias armas”, a los demonios siempre presentes de la maldad y la banalidad.

AQ / MCB

  • Armando González Torres
  • Armando González Torres. Ha ganado varios premios literarios. Es autor de alrededor de 20 libros, como los de poesía Los días prolijos y La peste, y los de ensayo y aforismo La lectura y la sospecha y Sobreperdonar.

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