Un detective de destinos: ‘Las ruinas de Babel’, de Alejandro Lámbarry

Escolios

México fue para varios escritores anglosajones territorio de inspiración, excesos y tragedias; Alejandro Lámbarry rastrea esas huellas en ‘Las ruinas de Babel’.

El escritor e investigador Alejandro Ramírez Lámbarry. (INBAL)
Ciudad de México /
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Durante las primeras décadas del siglo XX, México atrajo a una variopinta constelación de escritores extranjeros, particularmente anglosajones. El descrédito de muchos valores de Occidente, la búsqueda de nuevos espacios de remisión en tierras primitivas y esotéricas y el prestigio de la Revolución mexicana como experimento social y cultural fueron parte de este encanto. Otras razones, más vulgares, como la enorme permisividad de un país poco caracterizado por su respeto a la ley elevaron el carisma mexicano. Las ruinas de Babel (Fondo Editorial Nuevo León, 2024) de Alejandro Lámbarry es un mosaico ensayístico que entreteje el periplo mexicano de varios escritores anglosajones con la tragedia contemporánea de un académico estadounidense. El libro reúne estampas de Katherine Ann Porter, D. H. Lawrence, Hart Crane, Malcom Lowry, William Burroughs y Jack Kerouac, así como una pesquisa detectivesca sobre el asesinato del catedrático Edward Simmen (1934-2014), quien fuera profesor del autor en la Universidad de las Américas en Puebla.

Los breves retratos no pretenden profundizar en la obra de escritores sino utilizarlos como personajes dramáticos, indagar en su vocación artística y el extraño incentivo que les provoca este país. Indudablemente, la leyenda de México explica la estancia de D.H. Lawrence en Jalisco y Oaxaca elaborando una novela inflada de mitos y buscando un sitio para su utopía. Igualmente, el atractivo de la Revolución explica la imagen de Katherine Ann Porter, conviviendo con el jet set político y artístico y metida en intrigas políticas. Hart Crane, Malcom Lowry, William Burroughs y Jack Kerouac no parecen haber sido seducidos por el esplendor de la cultura, sino por la libertad sexual y el alcohol y las drogas que podían conseguir sin problemas. Más allá de las diversas razones de su atracción por el país, en todos ellos este territorio dejó una huella en su obra y una cicatriz vital. Lawrence se nutre de mitología y energía prehispánica; Katherine Ann Porter borda ampliamente sobre tópicos mexicanos en su narrativa; la obra maestra de Malcom Lowry es indisoluble del infierno local, mientras que los bajos fondos de la capital enmarcan la conmovedora Tristessa de Kerouac. En términos personales, tampoco salieron indemnes de la estancia mexicana. Katherine Ann Porter vive aventuras, idilios y un embarazo no deseado. Lawrence, Lowry y Kerouac nutren con el paisaje local su pesimismo, Crane desaparece en el barco que lo regresa a Estados Unidos y Burroughs protagoniza un escalofriante, y conocido, episodio de nota roja. Con todo, el caso más terrible es el de Edward Simmen, cuyo homicidio ocupa la capacidad detectivesca y la imaginación de Lámbarry quien esboza las distintas hipótesis de este crimen. Como un biógrafo no complaciente, el autor se convierte en detective de aciagas trayectorias vitales y ofrece una estremecedora estampa de estos sacrificados a su vocación artística y a su afición por los abismos mexicanos.

AQ / MCB​

  • Armando González Torres
  • Armando González Torres. Ha ganado varios premios literarios. Es autor de alrededor de 20 libros, como los de poesía Los días prolijos y La peste, y los de ensayo y aforismo La lectura y la sospecha y Sobreperdonar.

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