Hablando de la novela, el potencial fabulador de la impostura ha dado piezas más duraderas e incendiarias que las obstinadas identidades de la autoficción. Este es el territorio a través del cual Fabienne Bradu se aventura en su libro de ensayos —diez más una advertencia— Fabulosas imposturas (Bonilla Artigas Editores), tan libre como riguroso, tan exigente como ligero.
- Te recomendamos El minuto y su metamorfosis Laberinto

La impostura, arriesga Fabienne Bradu, “responde a una decidida apuesta al poder de la imaginación y, por ende, al poder subversivo de la creación”. Antes de iniciar el viaje, conviene entonces llevar consigo este atributo de la creación, la subversión, pues creo que no reconocemos un impulso mayor en las figuras convocadas por Fabienne Bradu: Antoine Bello, Luigi Pirandello, “la monja portuguesa”, Thomas Mann, Joseph Roth, Nella Larsen, Alexandra Lapierre, Philip Roth, Max Aub, Enrique Vila-Matas, Emmanuel Carrère, Romain Gary, Fernando Pessoa.
Son muchas las estrategias del despropósito en aras de la multiplicidad de estilos y reencarnaciones las que salen a nuestro paso; y son, además, perturbadoras, porque remiten a una zona en la cual podrían disolverse los límites entre la ficción literaria —solo eso, aunque siempre algo más— y la pérdida del sentido de realidad. No vaya a creerse, sin embargo, que lidiamos con la psiquiatría. Fabienne Bradu busca comprender, a veces incluso rastrear los orígenes, de la pulsión impostora que anima a un determinado escritor o caracteriza simplemente a una obra. Y cuántas asombrosas revelaciones nos entrega, cuántas invitaciones a volver o a entrar por vez primera en un libro, cuántas calles tumultuosas a la espera de otros paseantes.
Dejo solo una muestra ejemplar, la de Max Aub y su biografía, una genial mascarada, Josep Torres Campalans, publicada en 1958, que Fabienne Bradu desmenuza con cuidado artesanal. Digamos que inventar a un personaje puede hacerlo cualquier egresado de un taller de escritura creativa, pero ¿entregar pruebas testimoniales, fotográficas, documentales y aun atreverse a pintar los cuadros falsamente atribuidos a ese personaje que, salido de la página, se paseaba y montaba exposiciones en París y Nueva York? De qué estamos halando. Hablamos, como escribiría Pessoa, de la certeza de que la vida, la auténtica, deja de serlo cuando se conforma en ser una sola.
Fabulosas imposturas
Fabienne Bradu | Bonilla Artigas Editores | México | 2024
AQ