Un amigo del abismo: sobre ‘Fango’, de Guillermo Fadanelli

A fuego lento

En ‘Fango’, Guillermo Fadanelli recupera a Benito Torrentera en un mundo de desencanto, donde reflexión, violencia y deseo revelan la miseria humana.

Portada de ‘Fango’, de Guillermo Fadanelli. (Random House)
Ciudad de México /

Sin remedio, Fango (Random House) nos devuelve a Lodo (2002), la novela con la cual Guillermo Fadanelli terminó por convencernos de que pertenecía a esa rara especie de escritores que solo rinden cuentas a sí mismos. No había duda de que tenía un estilo pendenciero, un sentido agudo de la miseria humana y una cegadora intuición para modelar personajes —femeninos, sobre todo— adictos a caminar por la delgada frontera entre la normalidad —porque no dejan de vivir, a pesar de su desdén por los rituales cotidianos— y el abismo. Fango nos devuelve a Lodo, por supuesto, pero es autosuficiente. Mira solo hacia adelante, que, en el caso de Guillermo Fadanelli, es tanto como instalarse en un presente grasiento con desengaños a la vuelta de cada esquina.

​Así que aquí tenemos de vuelta a Benito Torrentera, el profesor de filosofía, después de purgar cinco años en el penal de Morelia, acusado del asesinato de dos individuos, y de perder a la inasible Flor Eduarda, el pasaje carnal e intelectual hacia su primera ruina. Está de vuelta y con una pistola al cinto, gracias a los oficios turbios de su hermano, para desempeñar el papel de escritor fantasma y restituir la memoria de un héroe marginal de la historia mexicana: José Nemesio Santos Degollado, juarista, militar a regañadientes con numerosas derrotas en su hoja de servicio y devoto de una paz duradera entre liberales y conservadores. Si a esta aparente inanidad agregamos la vocación suicida con la que Benito Torrentera mantiene a fuego vivo los apetitos sexuales —y su rebeldía tan de pasarela—de su sobrina, tendremos una sinopsis despreocupada de Fango.

Despreocupada, solo eso, pero no cabal, porque la singularidad de Guillermo Fadanelli en la narrativa mexicana —de un tiempo a esta parte sobrepoblada por confesiones de diván y adefesios documentalistas— está en su pendenciero sentido de la acción: cada hecho, una comida en un restaurante, un viaje a Oaxaca, una llamada telefónica, una cama revuelta, el odio curativo, está precedido, o acompañado, por una cadena de reflexiones cuya savia amarga ha alimentado los fracasos de los hombres del subsuelo. Todo es, todo ocurre, porque el pensamiento, el de ese misántropo y desvalido Torrentera, ha sabido nombrarlo. Aquello que pasa, sugiere Fadanelli hace ya décadas, pertenece sobre todo al reino de la palabra que hiere y consume y redime.

Fango

Guillermo Fadanelli | Random House | México, 2025

​AQ / MCB

  • Roberto Pliego
  • (1961) Cursó Letras Hispánicas en la UNAM. Fue subdirector de la revista Nexos. Autor de La estrella de Jorge Campos y 101 preguntas para ser culto, es editor de Laberinto.

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