En cada uno de los relatos que componen En lengua privada (Random House), hay una voz narrativa que se advierte como la de un escritor en ciernes o ya maduro, que recuerda o se imagina recordando, una voz que acaba de descubrir a ciertos autores o vuelve a otros para sacar fuerza de su vocación omnívora. Parecen, diría con cautela, una sala de ensayos donde Emiliano Monge ejecuta algunas variaciones sobre el acto de leer y los mecanismos de la creación literaria. No tienen, diría, espesor anecdótico: la anécdota cobija reflexiones, vagabundeos a los que se entrega ese narrador que parece uno (¿Emiliano Monge transmutando sus vivencias en materia literaria?) y también muchos.
En “Frótalo contra tu mejilla”, para mejor ejemplo, un hombre de gran estatura llega por fin a Australia como invitado a un ciclo de mesas redondas dedicadas a J. M. Coetzee. No lleva unas horas en el hotel cuando se ve obligado a tomar un vuelo de regreso. Mientras esto ocurre, consulta una y otra vez el libro de Lorrie Moore que ha viajado con él en una mochila. Ocurre que la atención se desplaza de las penalidades de ese hombre de gran estatura al objeto de su deseo: un personaje de Lorrie Moore cuyas palabras cobran vida fuera de la página y zumban ominosamente en Australia. Allá los hechos, los inconvenientes, los ataques de ansiedad y las falsas dolencias; acá el peso imantado de las intuiciones literarias.
A medida que avanzamos por ese bosque frondoso que es En lengua privada, como si desgajáramos las capas de una cebolla, vamos descubriendo el propósito de Monge: hacernos saber que la identidad, la de cualquiera y, en especial, la del escritor, como leemos en “Posiblemente esto sea todo…”, no está en su ADN: “en una sola persona, puede haber varias identidades”. No en balde cada relato transcurre bajo las luces, o las sombras, de una figura tutelar: James Joyce, Enrique Lihn, Gabriel García Márquez, J. M. Coetzee, Agota Kristof, Raúl Zurita, Samuel Beckett, Emmanuel Bove…
El homenaje, la parodia, la cita, son aliados de Emiliano Monge y responden —mediante una escritura que se demora, se detiene para tomar aire, alza el vuelo para retomar la calma y otra vez adquiere brío— a la obligación de convertirlo todo en literatura, aun a la misma literatura, ese delgado hilo de plata.
En lengua privada
Emiliano Monge | Random House | México, 2026
AQ / MCB