Ausencia compartida: formas de mirar (UNAM) es el más reciente, y deslumbrante, libro de Marina Azahua: 33 piezas ensayísticas laboriosamente ceñidas, azuzadas por intuiciones guiadas por el principio de incertidumbre pues no están interesadas en la recolección de certezas. Antes perderse en el camino que llegar a casa.
Con “ausencia compartida” Marina Azahua alude al “vacío de la pieza ausente”, ese no-lugar donde “surge la palabra que la describe y la conversación que la evoca”. Hablamos así de la experiencia estética y de cómo transformarla en bien común. Ausencia compartida adquiere entonces la forma de una galería donde se exhiben fotografías, sobre todo fotografías, lienzos, dibujos, acciones performáticas, algo de cine… Paseamos por sus salas, pero no hay nada por mirar: los objetos no están. Podemos, en cambio, sentirnos como en un teatro donde se proyectan esos objetos como lo único que podrían ser: construcciones imaginadas.
¿Qué miramos con los ojos que nos prestan la descripción en pocos trazos y los diversos instrumentos de reflexión? Miramos al ensayo como género, un dispositivo insurrecto y juguetón, que mantiene con hondura especulativa un tono conversacional que no se deja intimidar por la gravedad de muchas de esas imágenes, o secuencias e instantes, que fueron intencionalmente concebidas en los márgenes de la creación artística: el fotoperiodismo, el ritual religioso, la declaración política, la anulación misma de la obra de arte.
En este catálogo de intensas resonancias, Marina Azahua ha convocado, sin ánimo jerárquico, a Robert Rauschenberg y a Marcel Duchamp, a un escultor anónimo de la antigua cultura zapoteca y a los retratistas de cadáveres a domicilio en el México de las primeras décadas del siglo XX, a Marina Abramovic y Tina Modotti, a Graciela Iturbide y los curadores del museo de Pompeya…, en fin, a mirones que miran a otros mirar o solo estar o gritar o batir a un pez en una licuadora.
Observar, dice Marina Azahua, “es un ejercicio de memoria” y, por ello, una prueba de supervivencia que antecede a la creación y el goce estético. Pero qué ocurre cuando ese ejercicio deja de tener un sentido práctico. Entonces, como “la revelación de un secreto”, abandona su pesada materialidad para transformarse en una epifanía colectiva.
Ausencia compartida: formas de mirar
Marina Azahua | UNAM | México | 2026
AQ / MCB