‘Tu otro nombre’, de Elsa Cross: la vigencia del discurso amoroso

Reseña

El nuevo libro de Elsa Cross es un libro enamorado de la poesía y del amor, enamorado del lenguaje que exalta el deseo, la fugacidad, la frustración, la pérdida y el renacimiento del amor.

Portada de ‘Tu otro nombre’, de Elsa Cross. (Ediciones Era)
Diego José
Ciudad de México /

La aparición de un nuevo libro de Elsa Cross me entusiasma por distintas razones. La más evidente es porque suma un título a su vastísima y trascendente trayectoria, pero también porque su voz ha ganado con el tiempo matices muy sutiles de una plenitud notable, pienso en Nepantla (Era, 2019) y en Isla negra (Era, 2023), lo que podría suponerse como obvio, pero no es así, considerando que su incursión en la literatura data de 1966 cuando apareció la plaqueta Naxos en la revista Ollin y que su primer libro, La dama de la torre, se publicó en 1972. Su obra traza un amplísima parábola que abarca la segunda mitad del siglo XX —en una época en que la obra poética de las mujeres abría un camino importantísimo para nuestra poesía— y lo que va de este primer cuarto de siglo XXI en el que es notoria la consolidación de una rica diversidad de voces nuevas. Pero, sobre todo, me entusiasma la aparición de Tu otro nombre (Era, 2025) por tratarse de un conjunto de poemas declaradamente amorosos, en un tiempo en que —como lo ha mencionado la propia Elsa Cross— sorprende la escasa presencia de poesía amorosa para las generaciones emergentes, o en el sentir de nuestra época.

Durante la primera inmersión de mi lectura, la naturalidad lírica de los poemas me sugieren un ejercicio de distanciamiento, así que vuelvo al inicio procurando leer Tu otro nombre, eludiendo hasta donde me resulte posible el conocimiento previo de la obra de su autora, su impronta en la tradición poética mexicana y su huella en mi experiencia como lector. No sé si esto contribuya a una mejor aproximación al libro, pero al hacerlo busco compartir la claridad que este me transmite, más allá de que Elsa Cross escribió en una primera y brillante época libros como Baniano (1986), Canto malabar (1987), El diván de Antar (1990); que ha obtenido los reconocimientos más importantes que se otorgan en poesía en México; que en este siglo nos ha entregado obras contundentes como El vino de las cosas (2004) y Cuaderno de Amorgós (2007), y la trascendencia de sus aportaciones en el conocimiento y divulgación de la filosofía, la mística, los mitos y la poesía de Oriente.

Lo intento porque Tu otro nombre es un tratado poético sobre el amor que goza, por una parte de la naturalidad, el entusiasmo y el arrojo de una escritura espontánea y vívida que transmite una sensación de perennidad, y, por otra parte, porque resulta notoria y notable la pericia y el dominio de los recursos, tanto en la claridad del lenguaje como en su función metafórica, además de ser un libro que contiene una experiencia profunda y a la vez sutilmente sencilla y palpable sobre el amor. Lo que digo es que paradójicamente pareciera que los poemas fueron escritos desde un primer y rotundo enamoramiento, a la par que seducen gracias al conocimiento tan pleno que albergan, tanto del sentirse enamorado como de una probable filosofía del amor. El libro de Elsa Cross constituye lo que Roland Barthes argumentaba en sus Fragmentos de un discurso amoroso: “la historia de amor, esclava del gran Otro narrativo, de la opinión general que desprecia toda fuerza excesiva y quiere que el sujeto reduzca por sí mismo el gran resplandor imaginario que lo atraviesa sin orden y sin fin a una crisis dolorosa, mórbida, de la que es necesario curarse (‘Nace, crece, hace sufrir, pasa’, exactamente como una enfermedad hipocrática): la historia de amor (‘la aventura’) es el tributo que el enamorado debe pagar al mundo para reconciliarse con él”. Tu otro nombre es, por lo tanto, ese gran tributo no solo al amor sino también, y quizá sobre todo, a la gran tradición de la lírica amorosa. En los poemas, Elsa Cross delinea esa “aventura amorosa” en sus distintas estaciones y estados: la exaltación, el furor, la fantasía, el desengaño, la decepción, la muerte del amor y el resurgimiento de la llama: “Y qué es / Eso nuevo que nace / en nosotros? / ¿Qué cosa es? / Eso / que me seduce bajo tu forma / ¿lo conoces tú? / ¿Sabes qué es Eso que se esconde / dentro de ti / de mí? / ¿Eso que se deleita / en nacer y morir / en nuestros cuerpos?”

A lo largo de Tu otro nombre es posible cosechar pepitas de gran belleza y sabiduría poéticas, emociona y desalienta como sucede con el amor, y me parece particularmente significativo en una época en la que se suele atender y dar por hecho que las voces emergentes marcan los rumbos, que una de nuestras autoras con mayor experiencia nos recuerde lo perdurable de la escritura por su manera de abordar un tema en apariencia imposible. Tu otro nombre es un libro enamorado de la poesía y del amor, enamorado del lenguaje que exalta el deseo, la fugacidad, la herida, la ansiedad, la frustración, la pérdida y el renacimiento del amor como parte esencial de aquello que todavía nos define como humanos.

AQ / MCB

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