I
Después de tres temporadas seguidas con cien o más derrotas, los Medias Blancas de Chicago ganaron 84 juegos y perdieron 78 para, de esa manera, pasar a los playoffs de 2026 en calidad de comodines.
Durante un vuelo, le preguntaron jocosamente al Papa León XIV si él había tenido algo que ver con la transformación de su equipo favorito del béisbol en Grandes Ligas. Muy sonriente, respondió: “Sin comentarios”.
Aunque entre broma y broma la verdad se asoma, los Medias Blancas vencieron como visitante a los Astros de Houston en la primera ronda de postemporada y luego ganaron los dos primeros juegos contra los Guardianes de Cleveland, quedando eliminados tras perder tres en fila. Los de Chicago se acercaron al milagro, pero esta vez no pudo ser.
Lo que sí es un hecho tangible fue la carta que le envió el Papa al equipo para pedirle que “sigan fomentando lazos de amistad y solidaridad entre las personas y, de ese modo, den un testimonio esperanzador de la posibilidad de vivir y trabajar juntos en paz”.
El Papa nació y creció en Chicago, donde se convirtió en aficionado de los Medias Blancas, al punto de asistir a los dos primeros juegos que ese equipo le ganó como local a los Astros de Houston en la Serie Mundial de 2005, que pocos días después conquistaron por barrida como visitantes en Texas. Los entrenaba Oswaldo “Ozzie” Guillén.
II
Hace casi una década me enteré de que el ex shortstop y mánager venezolano “Ozzie” Guillén daría autógrafos antes de un juego en casa de los Pericos de Puebla. Tengo una gorra de los Medias Blancas y me animé a realizar el viaje desde la Ciudad de México para que él me la firmara.
En aquella ocasión, “Ozzie” fue muy amable con la gente y no sólo dio autógrafos sino que, además, contestó brevemente preguntas de los aficionados. Entre otras cosas, dijo que había varios peloteros en su lista de ídolos, pero que el número 13 en la franela que utilizó profesionalmente lo había elegido en honor a su compatriota David Concepción, también shortstop y gran figura de Rojos de Cincinnati. Además, habló de su admiración por Luis Aparicio, ex campocorto de los Medias Blancas que está en el Salón de la Fama.
“Ozzie” Guillén no sólo fue el primer manager latino en ganar una Serie Mundial. Como jugador, fue nombrado Novato del Año de la Liga Americana en 1985 y Guante de Oro en 1990, además de participar en el Juego de Estrellas de 1988, 1990 y 1991.
Apenas en agosto de 2026 su número 13 fue retirado en una emotiva ceremonia en el estadio de los Medias Blancas.
III
Aunque resulte difícil de creer, Luis Aparicio es el único venezolano que está en el Salón de la Fama de la Major League Baseball… y no hay ningún mexicano.
Mucha gente se pregunta por qué Fernando Valenzuela no está en ese Olimpo si fue una figura tan importante como pitcher de los Dodgers de Los Ángeles y, en menor medida, en otros equipos.
El Toro de Etchohuaquila, novato del año y premio Cy Young de 1981 en la Liga Nacional, además de campeón de la Serie Mundial en ese mismo año y 1988 (en este caso sin estar en la rotación), ganó 173 juegos en su carrera, completó 113 y consiguió 31 blanqueadas.
Por si fuera poco, en la caja de bateo sabía chocar la pelota y por eso ganó el Bat de Plata en 1981, 1986 y 1989. El Vale participó en seis Juegos de Estrellas y en uno de ellos ponchó en fila a cinco bateadores. También lanzó un juego sin hit ni carrera en temporada regular.
Fernando Valenzuela es una figura inolvidable a la que no le hace falta ingresar a ningún salón. Tampoco a Beto Ávila, Teodoro Higuera o Vinicio Castilla.
IV
Dentro de la más reciente película de Alejandro González Iñárritu, en una plática con varios de sus principales achichincles, Digger (un Tom Cruise transfigurado) les pide que actúen no como jonroneros sino como peloteros que conectan triples, ya que el jonrón lo consigue cualquiera que tenga fuerza, pero un triple sólo muy pocos porque ese batazo requiere poder, velocidad y, sobre todo, entrega.
Los tres mejores bateadores en el rubro de triples brillaron hace más de un siglo (ya no los hacen como antes): Sam Crawford (309), Ty Cobb (297) y Honus Wagner (252).
En once temporadas, Aaron Judge, alias El Juez y actual “estrella” de los Yanquis, ha conectado 386 jonrones y… ¡siete triples! Como diría el “Mago” Septién, los números son profetas que miran hacia atrás.
V
En la reciente serie de comodines de la Liga Americana 2026, Tampa Bay barrió en tres juegos a los Yanquis, sin importar que el equipo de Florida tenga un presupuesto anual que ronda los 100 millones de dólares, mientras que el de Nueva York gasta el triple: alrededor de 300 millones, más altos impuestos extra por rebasar la cifra límite.
En la serie de campeonato de la Liga Nacional, los Cerveceros barrieron a los Dodgers en cuatro juegos. El equipo de Milwaukee tiene un presupuesto de 146 millones de dólares y el de Los Ángeles es el más alto de toda la MLB: 340 millones más los mencionados impuestos de lujo.
A base de billetazos y trabajo, los Dodgers ganaron las temporadas 2024 y 2025. La Serie Mundial de 2026 la verán por televisión.
VI
Aunque en la actualidad hay buenos comentaristas de béisbol, cada octubre recordamos al añorado “Mago” Septién, quien llevó a otra dimensión el arte de narrar el Rey de los Deportes. Don Pedro vivió 97 años y lo pudimos escuchar durante más de medio siglo, además de tener el privilegio de platicar con él en cuatro o cinco ocasiones, en su casa de Lindavista.
En Estados Unidos también hay varias leyendas de la crónica deportiva hablada, pero además existió un sabio de la pelota caliente que tenía buena pluma y fue aún más longevo que Pedro Septién. Se trata de Roger Angell, quien trabajaba para la revista The New Yorker y vivió 101 años. A los 95 dijo que seguía “trabajando con entusiasmo”, aunque realmente estuviera “hecho pedazos”.
Tanto el “Mago” Septién como Roger Angell fueron admiradores de Fernando Valenzuela, el hombre con apariencia común que en 1981 subió a la loma para enfrentar con éxito a los Yanquis en la Serie Mundial, lanzando toda la ruta, para dejar un recuerdo que no se borra luego de 45 años.
AQ / MCB