"Hubo menores que los hicieron tragarse su propio vómito": madre de víctimas narra abusos en academia militarizada de Sayula, Jalisco

Una mujer retiró a sus hijos de una escuela con modelo militar en Jalisco tras recibir abusos y amenazas; inició un proceso legal que continúa sin fecha definida para la primera audiencia.

La academia promete actividades extracurriculares y regularización académica. | Foto: Especial
Ciudad de México /
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M+.- "Enseñar a los alumnos la lealtad a México, el amor a la familia y a sus raíces". Así se presenta la Academia Militarizada Esparta, que ofrece disciplina, talleres escolares, actividades deportivas y atención psicológica y nutricional para niñas, niños y jóvenes. Al momento de inscribir a sus hijos, a los padres se les asegura que no hay "novatadas" y que los castigos se limitan a realizar tareas domésticas

Sin embargo, en julio de 2025, durante una visita programada, una madre escuchó en voz baja el relato de uno de sus hijos, quien le contó que en la institución había golpes, castigos físicos, amenazas y restricciones de alimentos. Pese a las denuncias por hechos similares, el plantel sigue operando.

Disciplina, valores y la promesa de independencia: ¿por qué optó por un modelo militarizado?

Fue en febrero de 2025 cuando una mujer —quien pidió el anonimato por razones de seguridadinscribió a sus hijos de 11 y 13 años de edad en la academia ubicada en el municipio de Sayula, Jalisco, luego de encontrarla en redes sociales, donde se promocionaba como un colegio especializado en regularización educativa que, a través de distintas actividades, formaba a los alumnos con independencia y autonomía.

"A mí me 'vendieron' que era una academia que contaba con gente especializada, como nutriólogos, psicólogos y maestros, de acuerdo a cada área; también que era una escuela en la cual llevaban clases extracurriculares y hacían algunas otras actividades como paracaidismo, gotcha y campamentos. 
"Más que nada, a mí lo que me llamó la atención fue que era una escuela en la que querían revivir los valores que actualmente se han perdido (...) ahí nos especificaron que los enseñaban a ser personas autosuficientes; desde el saber lavar, barrer, trapear. Eso fue lo que a mí me llamó la atención y por lo que opté por ese lugar.", dijo la madre a MILENIO.

Al inscribir a sus hijos, la mujer firmó un pagaré por la cantidad de 100 mil pesos —por cada menor—, el cual estaba vinculado a la permanencia de los niños durante un año en la institución.

Desde luego, al tratarse de un modelo militarizado, la madre solicitó conocer cuáles eran posibles castigos para los alumnos en caso de no atender las reglas pertinentes, los cuales, le respondieron, "no estaban permitidos".

"(Me dijeron): 'Aquí los castigos son actividades domésticas, como barrer, trapear, lavar baños, o actividades extras de ejercicio. La persona me dijo: 'si hubiera violencia, no habría niños en este lugar'".

La primera señal de que algo no estaba bien

La formación incluía tres meses iniciales en los que los menores no tendrían contacto con sus familiares, con el objetivo de facilitar la adaptación a la academia; sin embargo, en abril, a través de una videollamada, la madre recibió la primera señal de alerta: sus hijos estaban cabizbajos y más delgados. También los notó bronceados, algo que en ese momento atribuyó al ejercicio.

"En esa ocasión, en la primera videollamada, yo a mis hijos los noté un poco más bajitos de peso; no era algo alarmante. Los vi súper bronceados; yo dije: 'pues bueno, están haciendo ejercicio'. Ahora sí que la alimentación cambió, porque ahí nos especificaron que era una alimentación balanceada, que era acompañada por medio de un nutriólogo.
"Y pues bueno, los noté como emocionales, pero a mí se me hizo normal por el hecho de que no nos habíamos visto por un tiempo".

En mayo, la mamá realizó la primera visita al plantel. Los encuentros, con duración de dos horas, se llevaban a cabo en un cuarto donde no había más que una mesa y algunas sillas; además, el sitio era resguardado por un vigilante, quien tenía a la mano un cuaderno para anotar lo que la familia conversaba.

"Al chavo que le tocó cuidar en la primera visita, yo sí le hice el comentario de que: 'oye, los veo muy delgados'. Y tal cual la respuesta fue: 'sí, pero es que están haciendo bastante ejercicio', porque el ejercicio era desde que se levantaban hasta que se iban a dormir.
"Pues sí se me hizo como una respuesta lógica; al igual yo les hacía comentarios como: 'ay, sí, te ves ya en forma, a ver el abdomen' o algo así. Más que nada lo hacía para ver si yo notaba algún golpe o algo que me llamara la atención. No vi ningún golpe en ese momento. Nos retiramos cuando se terminaron las dos horas de visita y aparentemente todo bien", contó.

Consulta virtual alertó a psiquiatra

Antes de ingresar al plantel, el hijo mayor asistía a terapias de paidopsiquiatría, las cuales se ajustaron a la modalidad virtual una vez que entró a la Academia Esparta. 

El 30 de junio de 2025, el especialista que lo atendía informó a la madre que, en vez de mostrar mejoría, el niño presentaba un retroceso. Además, comentó que había pedido privacidad durante las sesiones, la cual le fue negada por la directora educativa, señalando que esa no era su forma de trabajar.

Pero sin duda, lo que más le alarmó fue que, al preguntarle al menor si le gustaba estar ahí, él dijo que sí, pero con señas indicó que no y pidió ayuda, mientras volteaba a ver si alguien lo vigilaba.

El momento en que los niños decidieron hablar

El 12 de julio de 2025, la madre tenía programada una visita con los niños de 10:00 a 12:00 horas en la Academia Esparta; ese día, el vigilante permaneció afuera del cuarto, por lo que uno de los menores habló en voz alta para aparentar que todo era una conversación normal, mientras el otro aprovechó para susurrarle sobre los maltratos y castigos que había dentro de la institución.

Los niños también mencionaron restricciones en la comida, con porciones muy pequeñas, así como situaciones que describieron como tortura. Además, habrían sido sometidos a presión psicológica; les decían que su mamá no los quería y por eso los había abandonado en ese lugar.

"(Sobre los castigos) de los que me han platicado mis hijos es ejercicio, pero excesivo hasta de madrugada; los famosos, creo que les llaman 'pingüinitos', que están en cuclillas y van dando vueltas, los ponían de manera circular hasta las horas de la noche. 
"Dicen mis hijos: 'de verdad, era que ya no sentías el cuerpo y si parabas, eran golpes, eran patadas, eran cachetadas, a lo que fuera. Otra cosa, en el suelo irregular, con piedras, con lo que fuera, los ponían a rodar y los mojaban con baldes de agua.
"Otra de las maneras de castigar era quitando alimentos por completo. Otra cosa era si no acataban reglas, las heces fecales los ponían a abrazarlas en el patio y estar ahí toda la madrugada. Hubo menores o jóvenes que los hicieron tragarse su propio vómito.".

Al escuchar los relatos, la mujer quedó en shock y salió del plantel con su hermano; ambos llegaron a una tienda cercana, a cuya dueña preguntaron si conocía un testimonio similar. Ella se negó a dar información, argumentando que no quería tener problemas porque no era la primera familia que se acercaba a su establecimiento cuestionando eso.

No obstante, una persona que estaba en el lugar sí accedió a compartirles otros casos, por lo que la madre decidió regresar a la academia a recoger a sus hijos, acompañada de patrullas, ante el temor de que los retuvieran.

"Efectivamente, no me los negaron; me los entregaron, pero me los entregaron sin ninguna pertenencia y sin ningún documento.
"No me entregaron absolutamente nada y los documentos y los pagarés se los entregaron a un abogado; yo me comuniqué con él y de una manera súper grosera me dijo que no me iba a regresar ningún documento hasta que yo pagara lo que se debía, que eran más de 200 mil pesos".

"Me los entregaron destruidos"

Al salir, según contó la madre, los niños se encontraban física y emocionalmente afectados; presentaban signos de desnutrición, tenían pesadillas durante la noche y les costó volver a adaptar su vida fuera de la institución.

"A mis hijos me los entregaron de salud y emocionalmente destruidos. Entonces, en cuanto los saco, yo empiezo a hacerles estudios; estaban muy mal. Empezamos con trabajo, tanto con especialistas, con un pediatra, un psicólogo y paidosiquiatra".

Por otro lado, en cuanto a la regularización académica, los menores estaban atrasados; de hecho, al inscribirlos en otra escuela, se les hicieron exámenes que reflejaban no solo su rezago escolar, sino las afectaciones emocionales que tenían. 

El documento de dicha evaluación compartido a este medio señala: 

"(El niño) se presentó puntualmente a la evaluación, acompañado de su madre y hermano mayor. Durante la entrevista y aplicación de pruebas, se mostró serio, reservado y poco expresivo verbalmente, lo cual influyó en la limitada verbalización de información sobre su contexto personal y emocional".

Denuncia sigue sin llegar a audiencia tras varios aplazamientos

La madre presentó una denuncia por maltrato físico y psicológico y amenazas; también señaló que los servicios ofrecidos por el lugar constituían una estafa.

La primera audiencia se programó para abril de 2026, pero no se llevó a cabo porque se le informó que las personas denunciadas no fueron notificadas. Se fijó otra fecha para julio, pero nuevamente se aplazó debido a un cambio de abogado de la parte acusada. Hasta el momento de esta publicación, no había fecha para la primera audiencia.

Actualmente, existen ocho denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE) de Jalisco, interpuestas por padres de familia ante señalamientos de abusos y malos tratos contra sus hijos.

MILENIO intentó ponerse en contacto con la academia, sin obtener respuesta.

Escuelas militarizadas en México deberán cerrar antes del próximo ciclo escolar

El 10 de agosto, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, declaró que al inicio del próximo ciclo escolar no habrá ninguna escuela militarizada operando bajo ese modelo, toda vez que esa modalidad no está contemplada en la legislación vigente.

Asimismo, señaló que la educación militar corresponde exclusivamente a la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y comienza en el nivel medio superior para preparar a quienes se integrarán a las filas del Ejército mexicano o la Guardia Nacional.

Se tiene registro de 26 escuelas que operan bajo esta denominación en distintos estados, las cuales, de acuerdo con Delgado, deberán cambiar a modelos educativos con valores sustentados en los principios del humanismo mexicano.

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ksh

  • Karen Sánchez Hernández
  • Editora web de Estados. Comunicóloga egresada de la FES Acatlán-UNAM.

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