El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado al precio de los cigarros, que entró en vigor en México este 2026, provocó que algunas marcas de estos productos superen los 100 pesos.
Dicha situación amplió la oferta de tabacos que ingresan ilegalmente al país y que se venden en el mercado informal por una fracción de su precio, que va desde los 12 hasta los 35 pesos.
Esta práctica pone en riesgo la salud de los poblanos, al no existir la certeza de que dichos productos hayan cumplido con los filtros sanitarios de las autoridades. Una situación similar ocurre con la prohibición de los vapeadores.
En la capital poblana no hace falta buscar mucho para encontrar cajetillas de cigarros por debajo de los 50 pesos. Basta una caminata por el Centro Histórico de la ciudad para encontrarlas, MILENIO lo pudo comprobar en un breve recorrido a la zona.
Uno de los comerciantes encontrados vende cajetillas con 20 cigarros, su oferta es amplia pues también se encuentran los que tienen cápsulas que liberan diferentes sabores, como los que se venden en las tiendas de conveniencia, “hay de 15, 20, 25 y 35 pesos. Todos traen 20 cigarros. Los de 35 vienen con cápsulas de sabor”, señaló.
No solo se pueden comprar en las calles. En plataformas en línea también se registra este tipo de ventas, como en Facebook, donde se pueden encontrar grupos en los que se ofrecen estas cajetillas al mayoreo. Los precios pueden ir de los 170 a los 580 pesos.
Comercio irregular
Aunque desde enero de 2025 los vapeadores o cigarros electrónicos fueron prohibidos y ya no se comercializan en tiendas de conveniencia, en el comercio informal y en plataformas de venta electrónica es fácil adquirirlos.
En muchos casos se venden sin ningún tipo de restricción, incluso a menores de edad, con precios mínimos de 50 pesos.
“Dos por cien. Hay sabores como durazno, bebida energética, fruta de la pasión, fresa-kiwi y raspado azul”, dijo un vendedor.
Los puestos de venta de vapeadores son aún más comunes y la variedad de productos es mayor. Además, en casi todas las plataformas de venta pueden encontrarse este tipo de artículos.
La comercialización de estos productos representa un riesgo para los consumidores, ya que el cigarro contiene más de 30 sustancias que pueden provocar cáncer, no solo en las vías respiratorias, sino en cualquier parte.
El riesgo aumenta cuando se trata de productos ilegales, pues no existe certeza sobre el tipo de sustancias ni las cantidades utilizadas en su elaboración, explicó Eduardo López Villalobos, coordinador de la Clínica Médica de Urgencias de la Upaep, quien advirtió sobre las consecuencias del consumo,“no sabemos la composición química que tienen, de dónde los traen o cómo los introducen y lo peor del caso es que no sabemos ni qué contienen”.
A nivel federal, estos gravámenes fueron denominados “impuestos saludables”; sin embargo, manifestó, no existen campañas efectivas que inhiban el consumo, por lo que señaló que es complicado medir la eficiencia de la medida por el poco tiempo que lleva en marcha.
Es previsible que no influya demasiado en contra de las adicciones a estos productos, “por el incremento en el costo que tuvieron los cigarros que se venden”.
CHM