Migrantes deportados de Estados Unidos, activistas y religiosos escenificaron este lunes la vía dolorosa de la Pasión de Cristo en la frontera sur de México, como una forma de protesta contra las políticas migratorias estadounidenses y para visibilizar el sufrimiento que enfrentan en su tránsito por el país.
En la representación del viacrucis realizada en el municipio de Tapachula, las personas en contexto de movilidad denunciaron las condiciones adversas, abusos y actos de discriminación que padecen, tanto por autoridades como por sectores de la población.
El padre Heyman Vázquez Medina, párroco de la iglesia de San Andrés Apóstol, explicó que la participación de la Iglesia católica busca acompañar y dar voz a los migrantes.
“El camino del migrante es un viacrucis, lleno de sufrimiento. Queremos darles una palabra de aliento y también sensibilizar a la sociedad y al gobierno para que se les trate de una forma más humana”, señaló.
El sacerdote denunció que los abusos contra migrantes persisten en la frontera sur. Afirmó que continúan siendo víctimas de robos, extorsiones y cobros injustos, además de enfrentar incrementos en precios de productos y rentas por su condición de vulnerabilidad.
“No hay una preocupación real de las autoridades; se sigue aprovechando de ellos en muchas formas”, acusó.
Por su parte, el defensor de derechos humanos Luis Villagrán advirtió que la mayoría de las personas migrantes varadas en la región son hombres en condiciones precarias, muchos de ellos enfermos, adultos mayores o en situación de calle, quienes han sido deportados tras cometer faltas menores en Estados Unidos.
Señaló que en Tapachula permanecen más de 60 mil migrantes sin opciones claras para regularizar su situación o continuar su camino, lo que ha convertido a la ciudad en una “cárcel migratoria”. “Nadie quiere quedarse en Tapachula, pero no hay alternativas. O se quedan en condiciones de explotación o se ven obligados a caminar largas jornadas en caravanas”, afirmó.
A este panorama se suma el testimonio de Eliezer, migrante cubano deportado de Estados Unidos, quien expuso la difícil situación que enfrentan quienes quedan varados en la frontera sur sin documentos ni oportunidades laborales.
Indicó que lleva tres meses en Tapachula sobreviviendo con trabajos informales. “Trabajando por aquí, por allá, lo que se pueda buscar, pero la gente la está pasando bien difícil”, dijo.
Aseguró que muchos migrantes, principalmente cubanos deportados, llegan cada semana sin haber decidido regresar a México.
“Nadie quiso venir para acá”, expresó, al tiempo que señaló que la principal demanda es la regularización migratoria o la posibilidad de trasladarse a otros estados del país.
Eliezer también denunció que numerosos migrantes duermen en la calle ante la falta de recursos, mientras enfrentan obstáculos para obtener documentos. “Aquí, si no pagas, no te dan papeles”, afirmó.
Explicó que la falta de empleo y la precariedad obligan a algunos a intentar salir de manera irregular, aunque los retenes migratorios lo dificultan. “En el primer retén te regresan. No hay opciones”, señaló.