En Puebla, la nuez de castilla, el chile poblano, la manzana panochera, la pera lechera, el durazno criollo y la granada ya han tomado la ciudad a través del icónico platillo, El chile en nogada, que ya se sirve en el Mural de los poblanos, Comal, Intro y Augurio.
La fiesta del clásico sabor del verano que cobra relevancia con la llegada del festejo de la Independencia mexicana se extenderá en los cuatros restaurantes de la capital poblana hasta el 30 de septiembre, cuando la cosecha termine; precisó el chef Ángel Vázquez, quien en compañía de Luis Javier Cué, director del Mural de los Poblanos, ofreció una comida en Ciudad de México para servir sus propuestas.
"En Augurio e Intro es el mismo chile", expresó el chef antes de que iniciara el deleite al paladar e hiciera "la invitación al público para que nos visite en Puebla y disfrute de la variedad que ofrecemos del platillo".
En ese momento, el primer tiempo, un clásico del Mural de los poblanos, un chipotle relleno de nogada, se sirvió a los comensales, que para entonces ya habían disfrutado de un cóctel con Mezcal 7 deseos y jamaica, por lo que para el maridaje se propuso un Ceniza Rosato Brut.
Luis Javier Cue aprovecho el instante para reiterar "la invitación a quien gusta de este platillo y de todas las variantes que han surgido con los ingredientes de esta temporada", aunque el menú atemporal de su clásico restaurante es garantía para conquistar el paladar.
La segunda propuesta que llegó a la mesa fue una Enchilada agustina, donde otro clásico de la gastronomía poblana cobró protagonismo, el mole que se sirve en Augurio, y ahora compartió crédito con el relleno tradicional del chile en nogada, por lo que la granada también se sumó a la escena en la propuesta del chef Vázquez que se marido con las burbujas de la champagne Taittinger.
El momento especial se produjo con la llegada de los cuatro protagonistas de la tarde, cuatro chiles en nogada que, en apariencia, lucían muy similares, pero que al probar denotaban la esencia de su origen: El Mural de los poblanos, Comal, Intro y Augurio.
Así que cada uno con su sazón, su estilo y su sello dieron presencia al icónico platillo poblano, cuya trascendencia no solo ha rebasado generaciones, sino también se ha convertido en un clásico de la gastronomía mexicana que, tiene tantas versiones, como personas, cocineros y chefs lo preparan. El maridaje para el protagonista de la tarde y de la temporada se hizo con Mestres Coquet Cava.
El dulce cierre llegó con una Bavaresa de Jérez, otra forma de disfrutar los frutos de temporada, en un bizcocho de nuez y gelée de granada.
AJR