Efraín Juárez agradece a sus detractores tras pase de Pumas a la Final: "eran gasolina para nosotros"

El estratega de los Universitarios también celebró que la Final de la Liga MX se jugará entre dos técnicos mexicanos.

Efraín Juárez agradece a sus detractores tras pase de Pumas a la Final (Imago7)
Ciudad de México /

Hace unos meses, hablar de este escenario parecía una osadía. Hoy es una realidad: los Pumas de Efraín Juárez está en una final y el técnico mexicano no habla de milagros, ni de rachas, ni de una liguilla iluminada. Habla de proceso. De seis meses. De convicción. De sostener el timón cuando afuera había dudas y adentro había una promesa.

“Muchas veces se habla de que esto es entrar bien a la liguilla, pero no. Esto no es un trabajo de tres semanas. Es un trabajo de seis meses”, lanzó Juárez con la serenidad de quien ya sobrevivió a la tormenta.

El entrenador recordó que el equipo terminó como líder general y defendió que el mérito no está en lo que ocurre durante dos o tres semanas de fase final, sino en la construcción silenciosa que comenzó meses atrás.

“Hoy calificamos como primer lugar y lo merecemos por lo que hemos hecho en seis meses, no por lo que se hace en una semana o en tres semanas. Ese camino ilusionó mucho a la gente y hoy estamos aquí, con toda la ilusión de competir por un campeonato que era uno de los objetivos”.

Entonces apareció una escena que parece sacada de una película —y quizá por eso le queda tan bien aquella frase que él mismo suele repetir: donde está Efraín, hay película. Juárez recordó aquel partido en San Diego, cuando imaginar una final sonaba casi a ficción.

“Si yo les hubiera dicho ese día que íbamos a pelear el campeonato, nadie me hubiera creído. Ahí adentro sí me creyeron. Hicimos una charla después de ese partido, nos comprometimos, entendimos muchas cosas como grupo y como institución. Hoy, tres meses después, estamos peleando un campeonato. Es increíble”.

Pero quizá el tramo más revelador de su discurso llegó cuando habló de los momentos de crisis. Porque mientras hoy todo parece felicidad, Juárez dejó claro que el verdadero examen estuvo cuando las cosas no salían.

“Cuando todo está en contra es cuando más tienes que sacar el carácter. Hoy todo es felicidad, hoy todo está bien. Pero esos momentos son cuando muestras el carácter, no solo como entrenador, sino como persona”.

Y ahí apareció otra de las claves de este proyecto: el vestidor.

“Tengo seres humanos excepcionales. En todo momento creyeron. Mi directiva tampoco titubeó. Afuera se hablaba mucho, pero adentro siempre hubo convicción”.

Entonces llegó el golpe con ironía elegante, casi con una sonrisa contenida dirigida a quienes daban por muerto el proyecto hace apenas semanas.

Agradecerle mucho a esos opositores, porque eran gasolina para nosotros. De verdad, siéntanse parte de este proceso y de este camino, porque sí fueron importantes. Mi grupo entrenaba para darle la vuelta mientras hablaban más y más. Tiempo al tiempo. Lo que es de César es de César y lo que es de Dios es de Dios”.

En medio de la euforia por la final, Juárez también levantó la voz por el entrenador mexicano. Porque al otro lado también hay un estratega nacional y para él eso tiene un peso simbólico que va más allá del trofeo.

Dos técnicos mexicanos peleando un campeonato es una locura. Muchas veces no se le da el mérito a lo que tenemos en casa. La preparación de los técnicos mexicanos es buenísima”.

Su experiencia en el extranjero también apareció como contraste.

“Afuera siempre tienes que demostrar para ganarte el respeto. Aquí muchas veces damos por sentado que si viene alguien de fuera ya tiene ese respeto. Hoy la vida pone a dos técnicos mexicanos jóvenes peleando un título y creo que todo México debería sentirse orgulloso”.

Y cuando el futuro apareció en la conversación —renovaciones, continuidad, lo que viene después— Juárez volvió a desactivar el vértigo.

“No tengo ni idea qué va a pasar mañana. Solo por hoy. Después veremos”.

La respuesta la envolvió incluso en una reflexión espiritual tras la misa que tuvo el equipo por la mañana.

“Escuchaba el evangelio y decía: ‘Estoy aquí todos los días hasta el final de los tiempos’. Así vamos nosotros, creyendo en el trabajo y luego en el de arriba. Después, no tengo ni idea qué vaya a pasar”.

Hace meses muchos miraban este proyecto con escepticismo. Hoy está a dos partidos de tocar la gloria. El futbol tiene memoria corta y una afición que suele exigir resultados inmediatos. Juárez eligió otra ruta: resistir, construir y esperar.

Y ahora, con la final enfrente, el entrenador que alguna vez caminó entre dudas y ruido tiene algo que pocos conservan cuando el reflector cambia de dirección: la narrativa de alguien que sobrevivió antes de ganar.

​FCM​


  • Olga Hirata
  • Olga Hirata no cubre historias: las desnuda. Periodista deportiva incisiva, ve más allá del marcador y escribe desde la grieta humana. No busca agradar, busca verdad—y la dice sin anestesia.

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