• 365 días solo, sin comida y frente a cámaras: así vivio la pesadilla Nasubi

  • Un joven japonés aceptó participar en un programa que pondría a prueba su mente y cuerpo como nunca antes. Lo que sucedió después desafía toda lógica televisiva.

Ciudad de México /

Finales de los años noventa. Un joven aspirante a actor llamado Nasubi se inscribe en un programa de televisión japonés que, a simple vista, parecía inofensivo. Lo que iniciaba como una oportunidad profesional se transformó en un experimento extremo de aislamiento y supervivencia que pondría a prueba su mente y su cuerpo.

El reto era aparentemente simple: vivir completamente solo en un apartamento vacío y obtener todos los objetos de primera necesidad a través de concursos y sorteos de revistas. Pero la sencillez del desafío ocultaba un calvario. Día tras día, Nasubi —cuyo nombre significa “berenjena”— dependía únicamente de la suerte y de su ingenio para conseguir comida, ropa y artículos de higiene personal

Lo que para el espectador era entretenimiento, para él era una lucha constante por sobrevivir.

Nasubi: el reality japonés que convirtió la televisión en tortura

Corría 1998 cuando el programa Susunu! Denpa Shōnen, transmitido por Nippon TV, puso en marcha el desafío llamado Denpa Shōnen teki Kenshō Seikatsu, o “La vida premiada de Denpa Shōnen”. Tomoaki Hamatsu —el nombre real de Nasubi—, de 22 años, fue aislado completamente, vendado, trasladado a un apartamento desconocido y obligado a permanecer allí durante casi un año.

Durante 365 días, su vida se redujo a lo esencial: un cuarto con agua, calefacción, electricidad, una pequeña cocina, un baño y revistas para participar en sorteos. Sin contacto con el mundo exterior, sin utensilios para cocinar ni compañía humana, Nasubi enfrentó el aislamiento absoluto. 

Su supervivencia dependía de ganar concursos que a veces le ofrecían premios inútiles: ropa interior femenina, muñecos de peluche o alimentos difíciles de preparar. Aun así, su optimismo aparente y su interacción con los objetos que conseguía revelaban una mezcla de resiliencia y desconexión con la realidad.

La controversia no tardó en llegar. Más allá del morbo televisivo, el programa desató críticas por considerarse una forma de tortura psicológica. Las condiciones extremas, la pérdida de peso de Nasubi y la exposición constante al público reflejaban los límites del entretenimiento japonés y la fascinación por la humillación y la resistencia humana.



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