• El viaducto Tampico-Altamira no será un puente más: tendrá 'trenzas', contraflujos e ingeniería inédita en Tamaulipas

  • Con 30 metros de altura y una inversión de 7 mil millones de pesos, el viaducto busca transformar la movilidad regional.
Tampico /
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M+.- El viaducto elevado entre Tampico y Altamira, una de las obras de movilidad más esperadas por los habitantes de la zona sur de Tamaulipas, ya tiene definidos sus principales detalles técnicos y de diseño. 

El proyecto solamente requiere la autorización final para iniciar su construcción, una infraestructura considerada necesaria ante el creciente número de vehículos que diariamente circulan entre ambos municipios.

Impulsado por el gobierno del Estado y desarrollado por la empresa Hycsa, especializada en infraestructura de conectividad en el país, el proyecto cuenta ya con los elementos fundamentales antes de colocar la primera piedra: un proyecto ejecutivo, la definición del punto donde iniciará y terminará la estructura, diseños arquitectónicos e ingenieriles, dimensiones de pilares, anchos de carriles y, como elemento de presentación, una maqueta.

Aunque para una población cercana al millón de habitantes que concentra Tampico, Altamira y Ciudad Madero, además de usuarios provenientes del norte de Veracruz y la Huasteca Potosina, algunos detalles del proyecto permanecían poco conocidos.

Hasta ahora, las características más particulares del viaducto no habían sido expuestas ampliamente por las secretarías de Obras Públicas y de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente.

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La primera y única presentación pública de la maqueta ocurrió durante un encuentro organizado en la Delegación Estatal de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), donde empresarios del sector, ingenieros civiles, arquitectos, urbanistas, comerciantes y agentes inmobiliarios tuvieron el primer acercamiento formal con la obra.

Después de conocer el diseño, los asistentes coincidieron en que no se trata de una estructura convencional como otras construidas durante las últimas décadas en Tamaulipas. El viaducto presenta características particulares que responden a las condiciones urbanas, técnicas y de movilidad de la zona.

Definen dimensiones, inicio y terminación del viaducto

Durante la presentación participaron Fernando Páez, subsecretario de Seduma estatal, y José Alfonso Robledo Ramírez, subsecretario de Proyectos y Licitaciones de la Secretaría de Obras Públicas.

Los funcionarios explicaron que el punto de inicio del viaducto quedó establecido en el kilómetro 11+376, ubicado como referencia en la colonia Villahermosa, cerca de la denominada Divisoria con Altamira.

La estructura concluirá en el kilómetro 15+449, en la zona conocida como la entrada a Maseca.

Para definir estas características, se realizó un análisis del comportamiento vehicular en la zona. El estudio incluyó nueve estaciones de aforo que contemplaron el entronque con el Libramiento Poniente, una vía federal que bordea la mancha urbana, atraviesa la zona del sistema lagunario y representa una ruta utilizada principalmente por transporte de carga.

De acuerdo con los estudios, 24 por ciento del flujo corresponde a unidades pesadas, mientras que el resto está compuesto por vehículos particulares.

“Evidentemente se hizo este estudio para conocer tanto el flujo actual como el futuro y aliviar el congestionamiento vial, además de evaluar la viabilidad técnica y financiera del proyecto para hacerlo realidad. Por eso, el plan tiene la capacidad de atender el tráfico de vehículos de todo tipo”, explicaron los funcionarios.

La inversión estimada alcanza los 7 mil millones de pesos, monto que contempla la construcción de la estructura, gastos de financiamiento, obras complementarias y el cumplimiento de las medidas ambientales requeridas.

El reto: construir sobre un terreno complicado

La definición del proyecto y la selección de la solución constructiva no fueron procesos sencillos. Los estudios técnicos identificaron dificultades debido a las condiciones del terreno, considerado de mediana calidad, por lo que será necesario utilizar cimentación profunda.

A esto se sumó otro desafío: la cercanía con zonas urbanizadas y la necesidad de garantizar la conexión con el Libramiento Poniente.

“Todo esto tuvo bastantes repercusiones porque nos originó desarrollar unas trenzas, algo que no se ha usado en otras estructuras. Por la convivencia con esa zona urbana, tenemos un ancho limitado para la vialidad debido a la convivencia con el Sistema BRT (Metrobús)”, explicaron durante la presentación.

Los estudios del suelo detectaron una combinación de arcilla y arena en distintas proporciones, una condición que complica la cimentación de una estructura elevada.

Para conocer las características del terreno, se realizaron 53 sondeos profundos, además de estudios complementarios relacionados con instalaciones como drenaje e iluminación.

Uno de los principales retos fue resolver la conexión con el libramiento. La solución propuesta fueron las llamadas trenzas, una alternativa que permitirá modificar el sentido de circulación en determinados puntos del recorrido.

Estas estructuras funcionan como cruces de circulación ubicados metros después del ascenso al viaducto y antes del descenso, permitiendo conectar los diferentes movimientos vehiculares.

Además, el viaducto pasará por encima de la conocida joroba de El Barquito.


“Si no hacemos el intercambio de sentidos, nos obligaba a tener un cuarto nivel para que el flujo de los vehículos que vienen desde el lado sur pudiera transitar hacia Altamira. Serían 40 metros de altura y una estructura muy complicada, además de intervenir en el derecho de vía con afectación a los propietarios de terrenos aledaños”, explicaron los especialistas durante la exposición.

La alternativa de las trenzas, señalaron, ya ha sido utilizada en otras ciudades como Pachuca y Villahermosa, donde permitió resolver problemas de conexión vial en zonas con limitaciones de espacio y alta complejidad urbana.

Esta solución facilita la integración de diferentes flujos vehiculares sin requerir una estructura más elevada y compleja, además de reducir las afectaciones a predios cercanos.

El diseño contempla conexiones especiales para convivir con El Barquito, el Metrobús y el transporte pesado. | Foto: Yazmín Sánchez

El contraflujo que se verá desde la calle

Una de las características que más llamó la atención durante la presentación fue el diseño de circulación en la parte elevada del viaducto.

La estructura contará con dos trenzas, una especie de cruces vehiculares ubicados en los puntos de incorporación al puente, que harán que los carriles superiores circulen en un sentido diferente al tránsito que estará debajo.

A simple vista, la sensación será que los automovilistas avanzan en contrasentido, aunque en realidad se trata de una configuración diseñada para ordenar los movimientos y permitir las conexiones necesarias.

Estas modificaciones también permitirán generar una incorporación en la zona de El Barquito, principalmente para vehículos pesados que circulen desde el libramiento hacia el puerto de Altamira, el noreste del país o la frontera con Estados Unidos.

El comportamiento visual será particular: desde Tampico se observará cómo los vehículos ascienden y toman una trayectoria distinta, mientras que al descender hacia Altamira encontrarán otra trenza que los incorporará nuevamente al flujo normal.

Mientras en la parte inferior la circulación mantendrá su sentido habitual, en la parte superior, a una altura aproximada de 30 metros, los usuarios tendrán la impresión de observar un tránsito “al revés”.

La ubicación de estas trenzas responde además a una necesidad adicional: evitar interferencias con el Sistema BRT, conocido como Metrobús, de acuerdo con el esquema y la maqueta presentada al sector constructor.

Una obra obligada a convivir con el Metrobús

Los representantes de la empresa constructora, así como funcionarios de Obras Públicas y Seduma, destacaron que el viaducto elevado y el proyecto del Metrobús deberán funcionar de manera coordinada, al tratarse de dos obras consideradas estratégicas para mejorar la movilidad en la zona sur de Tamaulipas.

Durante aproximadamente 1.3 kilómetros, ambas infraestructuras compartirán espacio: el viaducto circulará en la parte superior y el Metrobús operará por debajo de la estructura elevada.

Las unidades eléctricas del sistema de transporte, que atienden a cerca de 800 mil usuarios al día, circularán por el carril de velocidad máxima desde la calle Naranjo hasta la Revolución Humanista.

Esta zona se encuentra cercana a la terminal final del sistema, ya dentro del territorio de Altamira.

Otro elemento contemplado dentro del diseño son las llamadas gasas, que consisten en vialidades curvas o ramales de enlace que permiten realizar incorporaciones, cambios de dirección o conexiones entre distintas vialidades sin cruzar directamente el flujo principal.

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¿Qué ocurrirá con la joroba de El Barquito?

Durante la presentación también surgieron dudas sobre la forma en que el viaducto elevado será construido sobre el paso superior conocido como El Barquito.

Aunque todavía no se determina la cantidad de empleos que generará la obra, los responsables del proyecto confirmaron que se habilitará un patio de fabricación donde se elaborarán piezas de grandes dimensiones para posteriormente trasladarlas al sitio de instalación.

Las pilas de cimentación serán prácticamente los únicos elementos que se colarán directamente en el lugar de la obra, al igual que las zapatas y columnas diseñadas para soportar la estructura.

Las piezas prefabricadas tendrán un peso aproximado de 160 toneladas y serán transportadas junto con los pilotes previamente elaborados.

Sobre la intervención en la zona de El Barquito, los especialistas explicaron que las evaluaciones técnicas llevaron a una solución basada en la instalación de 300 minipilotes, los cuales darán soporte al llamado tercer nivel que tendrá la estructura en ese tramo.


“Ahí vamos a poner zapatas coladas en sitio en los muros de tierra que comprende la estructura ya existente. Se va a hacer una demolición en la parte central que no afecte la vialidad, permitiendo instalar los apoyos”.

La explicación busca garantizar que la intervención en esta zona permitirá construir el viaducto sin afectar la circulación actual y manteniendo la funcionalidad del paso existente.

Sector privado y sociedad civil, pendientes de conocer el proyecto

La presentación de la maqueta y los detalles técnicos del viaducto elevado fue presenciada por integrantes de la Delegación Tamaulipas de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), representantes de los Colegios de Ingenieros y Arquitectos, así como empresarios especializados en proyectos de infraestructura de esta magnitud.

El objetivo del encuentro fue mostrar al sector constructor las características de una obra que, por sus dimensiones y particularidades técnicas, representa un nuevo reto para la zona sur del estado.

Los representantes de la Secretaría de Obras Públicas y de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente señalaron que la siguiente etapa sería ampliar la exposición del proyecto hacia otros sectores productivos y académicos de la región.

En junio estaba programada una reunión con los integrantes del Consejo de Instituciones Empresariales del Sur de Tamaulipas (Ciest), organismo que reúne a cámaras empresariales y asociaciones de la zona, además de encuentros con profesores y estudiantes de universidades públicas y privadas.

Sin embargo, el encuentro fue cancelado de último momento y, hasta ahora, no se ha informado una nueva fecha para presentar el proyecto ante estos sectores, quienes también podrán expresar opiniones, plantear observaciones y realizar sugerencias sobre la infraestructura contemplada.

A pesar de ello, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) mantiene participación mediante asesoría técnica para Grupo Hycsa y el gobierno de Tamaulipas.

Así lo confirmó el titular de la dependencia, Jesús Esteva Medina, durante una ponencia realizada recientemente ante integrantes de la Comisión de Infraestructura de la Cámara de Diputados.

Con esto, el viaducto elevado Tampico-Altamira avanza hacia una etapa decisiva, con un diseño que busca resolver uno de los principales puntos de saturación vial de la región y que incorpora soluciones poco comunes en Tamaulipas, como las trenzas que permitirán un peculiar efecto visual: vehículos circulando en la parte superior con una sensación de ir en sentido contrario al flujo inferior.

Más que una estructura elevada, el proyecto representa una apuesta de movilidad para una zona donde diariamente convergen trabajadores, transportistas, habitantes y visitantes de Tampico, Altamira, Ciudad Madero y regiones vecinas.

JETL

  • Víctor Hugo Durán
  • victor.duran@milenio.com
  • Reportero/columnista de oficio-profesión, pegándole a veces al periodismo. Política, Negocios, Deportes (excepto Pádel), cine y música. Muy pronto, barbacoa los domingos.

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