Elevar los requisitos de contenido regional para la industria automotriz dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) puede terminar favoreciendo a los fabricantes japoneses y surcoreanos, cuyos vehículos utilizan menos componentes estadunidenses, advirtió Diego Marroquín Bitar, investigador del Americas Program.
En un análisis publicado en North America Compass, el especialista señaló que las reglas actuales ya exigen una alta proporción de piezas de la región, por lo que endurecerlas puede elevar los costos de fabricación y desplazar la producción hacia países que no forman parte del acuerdo.
El planteamiento se presentó ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (Usitc, por sus siglas en inglés), durante una audiencia celebrada el 14 de octubre, en la que se analizaron las reglas de origen automotrices de América del Norte.
Marroquín Bitar destacó que alrededor de 40 por ciento del valor de un automóvil fabricado en México proviene de Estados Unidos, proporción que alcanza cerca de 50 por ciento en los vehículos producidos en Canadá.
Sin embargo, los aranceles que Washington aplica al sector han restado competitividad a los vehículos de sus socios comerciales. En julio pasado, México dejó de ser el principal proveedor de automóviles importados por Estados Unidos, posición que pasó a Japón y Corea del Sur.
Entre enero y julio de 2026, las importaciones estadunidenses de vehículos de pasajeros mexicanos disminuyeron 20 por ciento en valor frente al mismo periodo de 2024, pese a que las compras totales de productos mexicanos aumentaron casi 24 por ciento, de acuerdo con los datos citados por el especialista.
El investigador advirtió que elevar los requisitos de contenido regional puede profundizar esta tendencia, al hacer mas costoso cumplir con el tratado y reducir el incentivo para que las empresas utilicen sus beneficios arancelarios.
En cambio, propuso concentrar los esfuerzos en aumentar la producción regional de componentes electrónicos, como semiconductores, sensores y circuitos, cuya fabricación depende en mayor medida de proveedores asiáticos.
A su juicio, la revisión conjunta del T-MEC prevista para 2027 representa una oportunidad para ajustar las reglas y reducir esa dependencia, sin imponer condiciones que encarezcan la producción de vehículos en América del Norte.
MRA