La actividad mundial de acuerdos cayó por debajo del billón de dólares en el tercer trimestre, por primera vez desde que Donald Trump desató su guerra comercial el año pasado, ya que las altas tasas de interés amenazan con descarrilar un periodo que prometía ser histórico para las fusiones y adquisiciones.
La actividad descendió a 986 mil millones de dólares en el trimestre que terminó en septiembre, una fuerte caída frente al nivel récord de casi 1.7 billones de dólares que se registró en el trimestre anterior, de acuerdo con los datos de LSEG. El descenso interanual fue más moderado, con una caída de la actividad del 13 por ciento.
La realización de acuerdos se disparó en la primera mitad del año, a medida que las empresas dejaban atrás la incertidumbre generada por los aranceles del presidente estadunidense y la guerra en Medio Oriente. La administración Trump también impulsó la actividad al relajar las restricciones antimonopolio.
Sin embargo, aunque el sector de fusiones y adquisiciones iba en camino de registrar un año récord antes de la desaceleración del tercer trimestre, el volumen total acumulado en 2026, de 3.9 billones de dólares, queda ahora por detrás del de 2021, año en el que se registraron acuerdos por valor de casi 4.2 billones de dólares en los primeros nueve meses.
“La premisa de ‘menor volumen, mayor valor’ es aún más cierta este año”, dijo Lorenzo Corte, responsable global de transacciones del bufete de abogados Skadden. “No estamos en una situación de barra libre para gastar todo el dinero disponible”.
Entre los acuerdos más destacados del tercer trimestre se encuentra el de Aon por 17 mil millones de dólares para adquirir la correduría de seguros USI, respaldada por KKR, y la iniciativa de Uber Technologies de 13 mil millones de euros sobre la aplicación alemana de reparto de comida Delivery Hero.
El exdirector ejecutivo de Disney, Bob Iger, y el inversionista Josh Kushner, hermano del yerno de Trump, también unieron fuerzas para cerrar un acuerdo de 12 mil 500 millones de dólares con el objetivo de comprar el equipo de basquetbol de la NBA Los Angeles Lakers.
Sin embargo, el entorno económico y político se ha vuelto más complejo para los responsables de los acuerdos. Las tasas de interés más altas, aplicadas para contener la inflación luego de la guerra contra Irán, dificultan el financiamiento de grandes acuerdos, mientras que el rápido despliegue de la inteligencia artificial desestabiliza los modelos de negocio y los mercados.
Mayor evaluación
El auge de los megaacuerdos que inició durante la administración Trump también perdió impulso: el número de pactos valorados en más de 10 mil millones de dólares cayó a sólo 10, la cifra trimestral más baja en casi dos años. En el segundo trimestre se habían registrado 26 convenios de este tipo.
“Los consejos de administración se toman más tiempo para evaluar los riesgos, lo que desacelera los acuerdos, aunque siguen mostrando disposición a actuar”, dijo Aaron Gruber, codirector global de Fusiones y Adquisiciones en Cravath, Swaine & Moore.
Varios acuerdos grandes se cayeron durante el trimestre que terminó en septiembre. La farmacéutica AstraZeneca canceló una operación de fusión valorada en 400 mil millones de dólares con su rival estadunidense Bristol Myers Squibb, mientras que Solstice Advanced Materials, una empresa escindida de Honeywell, desistió de la adquisición de la compañía química Element Solutions por 14 mil 500 millones de dólares, una operación que iba a realizarse mediante una combinación de efectivo y acciones.
Sin embargo, algunos argumentan que, a pesar de la relativa desaceleración, la actividad sigue siendo sólida.
“Las fusiones y adquisiciones mostraban una tendencia al alza, por lo que, aunque se desaceleró en el verano, seguimos operando a toda velocidad”, dijo Andrew Nussbaum, socio del bufete de abogados neoyorquino Wachtell, Lipton, Rosen & Katz. “A pesar de los riesgos de ejecución y la complejidad, las empresas quieren cerrar acuerdos”.
Las elecciones de mitad de mandato en EU, programadas para realizarse en noviembre, podrían dar lugar a que el Partido Demócrata tome el control de una o ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, algunos señalan que la perspectiva de un régimen más intervencionista o restrictivo podría incentivar la actividad antes de esa fecha.
“Existe cierto deseo de aprovechar el momento y realizar operaciones de fusiones y adquisiciones en lo que se percibe como un entorno más favorable”, comentó Ian Nussbaum, socio de Latham & Watkins.
Otros añadieron que un periodo de gobierno dividido en Estados Unidos puede acelerar la actividad si ayuda a gestionar los riesgos que afronta la economía.
“No veo cómo las elecciones de mitad de mandato no puedan acelerar el proceso de cara a 2027 y 2028”, afirmó Raphael Bejarano, director global de banca de inversión de Jefferies. “Es probable que se produzca un gobierno dividido, lo cual puede ser positivo para la economía, la intervención gubernamental y la estabilidad”.