• Jane Fraser, Ceo de Citigroup vendió activos y recortó empleos para volver a competir en Wall Street

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Hoy el banco vuelve a competir en Wall Street, pero su transformación despierta críticas, tensiones y dudas sobre su cultura corporativa.

Akila Quinio
Ciudad de México /
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La CEO de Citigroup, Jane Fraser, se dirigió en mayo a los accionistas desde la sede del banco en Manhattan con un mensaje optimista.

Tras doce meses de avances, Citi —que alguna vez fue una de las instituciones más prestigiosas de Wall Street— recuperó el valor de mercado que tenía antes de la crisis financiera de 2008. 

Sus acciones incluso superaron el desempeño de rivales como JPMorgan y Bank of America.

Reconstruimos el motor”, dijo Fraser. “Ahora les mostraremos de lo que es capaz”.

La ejecutiva, nacida en Escocia, ha reorganizado el banco de 214 años mediante la venta de activos, la eliminación de decenas de miles de puestos de trabajo y una serie de contrataciones controvertidas, además de fortalecer su relación con la administración de Donald Trump.

No obstante, algunos empleados consideran que la nueva cultura, más agresiva, podría dificultar que Citi enfrente los problemas heredados del pasado. El banco, además, aún está lejos de alcanzar la rentabilidad de sus principales competidores.

Brian Mulberry, estratega jefe de mercado de Zacks Investment Management, accionista de Citi, asegura que, aunque existía “un gran escepticismo” sobre la capacidad de Fraser para lograr la transformación que sus predecesores no consiguieron, “parece que hizo un trabajo fantástico”.

Sin embargo, siete exempleados dijeron al Financial Times que la cultura del banco desalentaba al personal a denunciar problemas delicados, como deficiencias en el cumplimiento regulatorio.

Una persona que ocupó un puesto de alto nivel atendiendo requerimientos de los reguladores afirma que Citi reprime la disidencia interna en lugar de fomentar una organización capaz de “decir la verdad” y reportar problemas incómodos a la dirección.

Un alto ejecutivo de Citi sostiene que los cambios en la cúpula buscan impulsar el negocio y reducir la tolerancia al bajo desempeño. “No todos se sentirán cómodos con este estilo”, reconoce.

el dato...

817 mil mdd concentra la cartera corporativa

Que Citi unificó en una sola plataforma.

Aun así, inversionistas, analistas y ejecutivos de bancos rivales coinciden en que Citi opera mejor bajo el liderazgo de Fraser. El desafío ahora será demostrar que puede crecer, no solo corregir sus deficiencias.

Los resultados que publicó el martes confirman que Citi sigue encaminado a cumplir su meta anual de una rentabilidad de entre 10 por ciento y 11 por ciento sobre el capital común tangible, uno de los principales indicadores de rentabilidad bancaria

Sin embargo, incluso su objetivo de mediano plazo, de entre 14y 15 por ciento, permanece por debajo de 20 por ciento que alcanzó JPMorgan en 2025.

“Están superando un umbral muy bajo, algo necesario y que debió lograrse hace mucho tiempo”, resume Mike Mayo, analista de Wells Fargo Securities.

Citigroup y su nueva manera de enfrentar el futuro. Shutterstock.

De vuelta a lo básico

Durante gran parte del siglo XX, Citi fue el banco que financió guerras, respaldó la expansión internacional de empresas estadunidenses y administró el dinero de millones de familias en Estados Unidos (EU).

Su fusión de 140 mil millones de dólares (mdd) con Travelers Corp. en 1998 —que impulsó la derogación de una histórica ley de la Gran Depresión— prometía crear un “supermercado financiero” capaz de ofrecer todo tipo de servicios a clientes de cualquier parte del mundo. La apuesta nunca cumplió las expectativas.

A ello se sumó una cultura de exceso de confianza. En vísperas de la crisis financiera de 2007, el entonces CEO, Chuck Prince, minimizó las señales de alarma al declarar al FT: “Mientras la música siga sonando, hay que levantarse y bailar. Seguimos bailando”.

Tras el colapso, Citi recibió 476 mil mdd en préstamos, garantías y rescates del gobierno estadunidense, el mayor apoyo otorgado a un banco de Wall Street.

La reputación del grupo volvió a sufrir en 2020, cuando transfirió por error casi 900 mdd a los acreedores de Revlon en lugar de los 7.8 millones que correspondían al pago de intereses. 

El incidente derivó en una multa de 400 mdd y en órdenes de la Reserva Federal y de la Oficina del Contralor de la Moneda para fortalecer sus controles internos y la gestión de riesgos.

Pero el problema iba más allá de los sistemas. Cuando Jane Fraser asumió la dirección en febrero de 2021 heredó, según analistas, un banco sobredimensionado, complejo y sin una estrategia clara de crecimiento.

“Tenían un modelo de negocio desorganizado y, francamente, no rentable”, afirma Mulberry. “No sabían realmente de dónde vendría el crecimiento ni qué dirección iban a tomar”.

Fraser optó por una transformación profunda. Su objetivo era concentrar a Citi en su principal fortaleza: el negocio global de gestión de efectivo, que mueve diariamente billones de dólares de clientes corporativos y sirve de base para impulsar la banca comercial, la banca de inversión y la gestión patrimonial.

Como parte de esa estrategia mantuvo la banca minorista en EU, por el valor de sus depósitos, pero decidió salir de varios mercados internacionales, incluso a costa de desprenderse de negocios rentables.

Uno de ellos fue Banamex, el cuarto banco más grande de México. Pese a la resistencia interna y al escepticismo de algunos veteranos de Wall Street, Citi vendió una participación de 49 por ciento y mantiene el plan de listar Banamex de forma independiente.

Fraser también simplificó la estructura del banco, eliminó capas directivas y puso en marcha el “Proyecto Bora Bora”, con el objetivo de recortar alrededor de 20 mil empleos en tres años y desmontar una organización que muchos exempleados describían como excesivamente burocrática y politizada.

Al mismo tiempo, concentró recursos en mercados donde consideraba que Citi tenía “derecho a ganar”, especialmente en la gestión patrimonial en Asia y Medio Oriente.

“Jane Fraser no se merece un Premio Nobel por realizar este cambio, pero convierte a esta empresa en una compañía más simple, transparente y comprensible”, resume el analista Mike Mayo.
EL DATO...

214 años cumple Citigroup como una de

Las instituciones financieras más antiguas del mundo.

La reestructuración implicó decisiones impopulares, especialmente la separación de Banamex, una franquicia que había formado parte del grupo durante más de dos décadas. 

bájense del trenEn una reunión con empleados, Fraser fue tajante: “Ayúdennos a implementar los cambios o bájense del tren”.

Para Noor Menai, exbanquero de Citi y hoy director ejecutivo de CTBC Bank USA, esa etapa dejó claro que Fraser “demostró que, bajo esa apariencia tan modesta y encantadora, es una persona determinada”.

Amigos en las altas esferas

Fraser también fortaleció la influencia de Citi fuera del banco, aprovechando un entorno regulatorio más favorable durante la administración Trump y cultivando una relación cercana con el presidente.

Lo felicitó personalmente tras su victoria electoral de 2024 y logró mantener su favor incluso cuando Trump criticó públicamente a los directores ejecutivos de JPMorgan, Bank of America y Goldman Sachs.

Como otros bancos de Wall Street, Citi redujo algunas de sus iniciativas de diversidad y cambio climático, modificó su código de conducta para incluir la no discriminación por afiliación política y eliminó restricciones para financiar a empresas de armas de fuego.

El banco incluso estudió abrir una cuenta privada para Trump, quien había tenido dificultades para mantener relaciones con la banca tradicional tras el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Citi nunca confirmó si esa cuenta llegó a abrirse.

La cercanía rindió frutos. En abril, Trump elogió a Citi en Truth Social por su supuesto liderazgo en asesoría de fusiones y adquisiciones. 

Aunque el dato era incorrecto, escribió: “¡Felicitaciones a Jane F y a todo su gran equipo! Han trabajado muchísimo. ¡Gran regreso para CITI!”.

Fraser también fue una de las dos únicas mujeres líderes empresariales que acompañaron a Trump durante su visita de Estado a China en mayo.

Pero esa relación también generó controversia. Una exdirectora general, identificada en los tribunales como Jane Doe, demandó a Citi al asegurar que fue despedida después de alertar sobre deficiencias en la gestión de riesgos, entre ellas las implicaciones de aceptar a Trump como cliente.

Citi rechazó las acusaciones, sostuvo que la ejecutiva fue despedida por otros motivos y calificó la demanda como “completamente infundada”.

Sangre nueva y resentimiento

Los acercamientos de Citi al voluble presidente de EU no son la única fuente de controversia dentro del banco. Dos de las contrataciones estrella de Jane Fraser —Andy Sieg y Viswas Raghavan— también han generado fricciones internas.

Fraser fichó a Sieg desde Merrill Lynch en 2023 para revitalizar el negocio de gestión patrimonial y, un año después, convenció a Raghavan de dejar JPMorgan con un paquete salarial de 52 mdd para relanzar la banca comercial y de inversión.

Sin embargo, el estilo de gestión de Sieg provocó la salida de varios altos ejecutivos, entre ellos Ida Liu, exdirectora de banca privada, quien ahora encabeza esa división en HSBC.

Citi retoma fuerza en Wall Street después de años. Reuters.

Una carta anónima enviada al Consejo de Administración de Citi, obtenida por el FT, acusa a Sieg de mantener un “patrón de misoginia, manipulación y supresión de la reputación”, lo que llevó al banco a abrir una investigación. 

Citi nunca hizo públicas sus conclusiones, pero respaldó a Sieg, quien niega cualquier irregularidad. Más tarde, la exdirectora Julia Carreon también lo acusó de acoso sexual en una demanda contra Citi. Tanto el banco como Fraser volvieron a apoyarlo y calificaron la demanda de “totalmente infundada”.

Raghavan, por su parte, se mudó de Londres a Nueva York y reclutó a más de una docena de excolegas de JPMorgan. Aunque Fraser había prohibido la codirección de líneas de negocio, nombró a varios de ellos en puestos clave y desplazó a numerosos veteranos de Citi.

Aunque el banco presentó su contratación como un gran triunfo, fuentes consultadas por el FT aseguran que JPMorgan ya buscaba la salida de Raghavan tras años de quejas sobre su comportamiento y estilo de liderazgo.

el dato...

20 mil empleos recortará Citigroup como

Parte de su reestructuración.

Empleados actuales y antiguos de Citi afirman que el choque cultural provocado por estas incorporaciones podría convertirse en un riesgo reputacional. Algunos también expresaron inquietud por las reuniones convocadas por Raghavan tras perder mandatos relevantes.

Mike Mayo, analista de Wells Fargo, advierte que “siempre existen riesgos si una empresa actúa con demasiada agresividad” y recuerda otros procesos de reestructuración bancaria que terminaron dañando a las instituciones

Un alto ejecutivo de Citi responde que es normal que la llegada de líderes externos genere tensiones y añade que quienes no cumplían con los estándares exigidos simplemente “tuvieron que marcharse”.

Para algunos inversionistas, esas sacudidas son precisamente la terapia de choque que Citi necesitaba tras años de bajo desempeño.

La prueba definitiva de que el banco dejó atrás su etapa más problemática llegará cuando los reguladores levanten las órdenes de consentimiento impuestas por sus deficiencias operativas. 

“Como mecanismo de señalización, es sumamente importante y podría ser el catalizador para que un grupo más amplio de inversionistas compre acciones”, afirma Mayo.

Aunque los empleados evitan especular sobre cuándo ocurrirá, Citi asegura que ya completó casi todo el trabajo requerido. El banco, que destina unos 4 mil empleados a regulación y cumplimiento, también ha recibido señales positivas de los supervisores. 

Tras concluir que el avance era insuficiente, los reguladores modificaron una de las órdenes emitidas en 2024 y, en mayo, la Fed aprobó el más reciente plan de resolución de Citi.

Entre las mejoras implementadas destacan la modernización de más de 2 mil cajeros automáticos en EU para reforzar la seguridad y habilitar transacciones sin contacto, así como controles automatizados sobre un promedio de 3.5 millones de operaciones diarias para reducir errores humanos.

Uno de los proyectos más complejos fue unificar la gestión de una cartera de exposición crediticia de 817 mil mdd a grandes corporativos, que antes operaba bajo múltiples estándares y procesos. Ahora toda esa información se administra en una sola plataforma con criterios homogéneos.

“Puede sonar poco atractivo, pero es fundamental para responder con mayor rapidez a nuestros clientes”, explica otro alto ejecutivo. “Contamos con datos más precisos provenientes de un solo sistema, lo que nos da mucha más confianza”.
el dato...

49 por ciento de Banamex vendió Citigroup

Para avanzar en su salida del negocio minorista en México.

Reguladores y expertos consideran que el entorno impulsado por la administración Trump también favorece el avance de Citi. Aunque la supervisión sigue siendo estricta, aseguran que ahora existe un mayor énfasis en los resultados que en los procesos.

“Trump hace que todo sea mucho más fácil”, afirma un exalto ejecutivo de riesgos del banco. “Los reguladores dudarán en enfrentarse porque no cuentan con el respaldo de Washington”.

Mayo concluye que, pese a seguir bajo supervisión regulatoria, Citi ha evitado repetir errores como el caso Revlon. “Cada trimestre y cada año que Citigroup no comete un error grave, recupera un poco más de credibilidad”.

MGS

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