El largo declive del carbón como fuente de combustible en Estados Unidos se profundiza a pesar de la campaña de alto perfil de Donald Trump para revivirlo, a medida que los operadores de plantas retiran unidades viejas y rivales más baratos ganan participación de mercado.
En el primer semestre de 2026, la generación de electricidad a partir de carbón cayó 11 por ciento frente al mismo periodo del año pasado, de acuerdo con la Administración de Información de Energía de EU (EIA, por su sigla en inglés).
La agencia indicó que la caída continuará, aunque a un ritmo más lento, durante el resto del año y 2027, cuando la electricidad generada a base de carbón caería 4 y 3 por ciento, respectivamente.
El presidente firmó dos órdenes ejecutivas para impulsar la industria y organizó varios eventos en la Casa Blanca con ejecutivos. Amplió la vida útil de siete plantas que debían cerrar y abrió nuevas tierras públicas para la minería, afirmando que el carbón “sin duda es la mejor” forma de energía y “hermosa” y “limpia”.
El portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, afirmó: “Al defender el hermoso y limpio carbón, el presidente Trump logró evitar el retiro de más de 17 gigavatios de electricidad y salvó vidas durante periodos de mayor demanda”.
Los gestos son un intento de devolver a la industria su antigua fortaleza. La participación del carbón en la mezcla de la generación de electricidad se desplomó en las últimas décadas, pasando de 52 por ciento en 1990 a 17 por ciento en 2025. Gran parte de sus pérdidas fueron alimentadas por la competencia del gas natural, según datos de la EIA, mientras que la industria señala restricciones ambientales.
El carbón comenzó a perder popularidad a partir de 1960, en parte debido a las preocupaciones sobre su impacto en la calidad del aire y del agua, así como la lluvia ácida. La producción cayó 56 por ciento desde su pico de 2008, mientras que el empleo se redujo a la mitad.
Pero los analistas dicen que a pesar de los esfuerzos de Trump por apuntalar la industria, el crecimiento de fuentes de electricidad más baratas, como las energías renovables y el gas natural, desplaza la demanda de carbón.
Según la firma Lazard, el carbón cuesta más que la energía solar y la eólica terrestre y es más o menos comparable a la eólica marina.
Trump se ha mostrado muy crítico con las energías renovables en su segundo mandato, calificándolas de “estafa del siglo” y cerrando la construcción de proyectos importantes. Pero la generación solar y eólica registra un aumento de 21 y 6 por ciento, respectivamente.
“El carbón está perdiendo debido a la competencia del mercado”, dijo Seth Feaster, analista del sector del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero.
Amplían vida útil de siete plantas
Las plantas que Trump salvó del cierre queman carbón a un ritmo notablemente menor, pasando de 4.8 millones de toneladas cortas a 1.6 millones entre los primeros semestres de 2025 y 2026.
Las compañías eléctricas prefieren convertir las unidades de carbón a gas natural u operar sus unidades de gas existentes. Al tener en cuenta los altos costos de extracción y transporte del carbón a las centrales eléctricas, el precio del gas natural debe estar en alrededor de 3.50 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu) para que el carbón resulte competitivo. Sin embargo, durante la primera mitad de 2026, y a pesar de que la guerra contra Irán disparó los precios fuera de Estados Unidos, el costo del gas natural se ha mantenido en torno a 3.20 dólares por MMBtu.
Los consumidores se veían “indudablemente perjudicados” por la decisión de la administración de prolongar la vida útil de las centrales de carbón, dijo Ben Inskeep, director de programas de Citizens Action Coalition, organización de defensa de los consumidores. “Las órdenes parecen diseñadas para beneficiar a la industria del carbón; constituyen más bien un subsidio que una buena toma de decisión”.
El Departamento de Energía indicó que “sigue sintiéndose orgulloso de sus medidas para ayudar a revitalizar más de 80 minas y centrales alimentadas por carbón, así como de contribuir a evitar el cierre prematuro de instalaciones con una capacidad superior a 17 gigavatios”.
En una carta en febrero que se envió al secretario de Energía, Chris Wright, CenterPoint Energy, propietaria de la unidad 2 de FB Culley, una central alimentada por carbón cuya continuidad operativa se ordenó mantener en diciembre del año anterior, solicitó permiso para cerrar la planta, calificándola de activo “ineficiente y cada vez menos confiable”.
Sin embargo, es posible que Trump haya logrado desacelerar el declive de la industria, el cual podría haber sufrido una caída libre aún mayor de no haberse obligado a mantener abiertas algunas plantas, señaló Andy Blumenfeld, analista del sector del carbón en Echo Lake Advising.
American Electric Power, una importante compañía eléctrica que abastece a centros de datos, adquirió una central alimentada por carbón en Virginia Occidental el pasado mes de julio, con el argumento del aumento de la demanda de energía.
“La verdadera incógnita, a mi juicio, es hasta qué punto esto es sostenible”, comentó. “¿Las compañías de servicios públicos mantendrán sus unidades de carbón si en 2028 llega al poder una administración menos favorable a este combustible?”.