La Reserva Federal mantiene las tasas sin cambios a pesar de que empeoró la inflación en Estados Unidos. Decidió no modificar los costos de endeudamiento, pocos días antes de las elecciones de mitad de mandato, en un contexto en el que el repunte de los precios del combustible, desencadenado por la guerra en Irán, está repercutiendo en la economía más grande del mundo.
La mayoría de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), que son los responsables de fijar las tasas, señalaron el miércoles que necesitaban “más información” antes de decidir qué medidas adoptar “para garantizar un retorno oportuno de la inflación” a su objetivo del 2 por ciento. La decisión se tomó luego de mantener la tasa de los fondos federales en un rango de entre el 3.75 y el 4 por ciento.
La decisión de mantener las tasas se adoptó con 10 votos a favor y dos en contra; la gobernadora Lisa Cook y la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, se mostraron partidarias de un alza de un cuarto de punto porcentual.
El Comité también reconoció que la actividad económica “se está expandiendo a un ritmo sólido”, lo que refleja una creciente preocupación por el riesgo de sobrecalentamiento de la economía debido al auge de la IA.
Esta decisión, que se esperaba ampliamente en Wall Street, se produce a pesar de las nuevas pruebas de que la inflación se está acelerando y extendiendo por toda la economía. Aunque la Fed dice que no toma en cuenta la política en sus decisiones, algunos economistas señalan que sus responsables de fijar las tasas podrían mostrarse renuentes a subirlas ante las cruciales elecciones del próximo martes, que van a determinar qué partido controlará el Congreso.
Antes del anuncio del miércoles, altos funcionarios de la Fed habían sugerido que preferían esperar a ver qué ocurría con las presiones sobre los precios antes de volver a subir las tasas de interés.
En septiembre, el banco central aumentó las tasas por primera vez en más de tres años, en un intento por contener la inflación. Aquella decisión desafió los intentos de Donald Trump de presionar al banco central para que redujera drásticamente las tasas de interés.
Además, el miércoles, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, anunció una modificación importante en el calendario de reuniones del banco central. El FOMC votará sobre las tasas de interés solamente siete veces el próximo año, y seis veces en 2028, lo que representa un cambio respecto a su política tradicional de realizar ocho votaciones anuales. El comité seguirá celebrando ocho reuniones al año, pero las que no estén centradas en la política monetaria se van a utilizar para debatir la estrategia de manera más amplia.
Por otro lado, los bonos del Tesoro a corto plazo registraron un repunte tras la decisión de la Fed de mantener las tasas de interés sin cambios y la conclusión de la conferencia de prensa de Kevin Warsh.
El rendimiento del bono del Tesoro a dos años, que es sensible a las expectativas sobre la política monetaria, descendió 0.03 puntos porcentuales, situándose en 4.71 por ciento. Los rendimientos caen a medida que aumentan los precios de los bonos.
Sin embargo, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se mantuvo por encima de los niveles del día anterior, con un incremento de 0.05 puntos porcentuales hasta alcanzar 5.04 por ciento. El índice S&P 500 registró un alza de menos del 0.1 por ciento.
Al cerrar su intervención Kevin Warsh señaló que, hasta donde él sabe, el banco central no participará en la audiencia que la Casa Blanca celebrará la próxima semana sobre Lisa Cook, gobernadora de la Fed que se encuentra en la mira de la administración de Donald Trump debido a acusaciones de fraude hipotecario que ella niega.
Warsh remarcó que la política ‘no influyó en absoluto’ en la decisión de mantener tasas.
Insistió en que “la política no desempeñó ningún papel” en la decisión de mantener sin cambios las tasas de interés, a unos días de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
El presidente Trump ha pedido en repetidas ocasiones una disminución de las tasas de interés, y algunos economistas sugirieron que la Reserva Federal evitaría dar la impresión de inmiscuirse en la política subiendo las tasas justo antes de la votación.
Pero, el presidente de la Fed insistió en que ese no fue el caso.
“Acabo de pasar dos días con mis colegas en el piso de arriba”, dijo Warsh. “No escuché ni una sola palabra sobre política; no hubo ninguna referencia a la política, a las elecciones ni a lo que pueda ocurrir la próxima semana o en los próximos días. No oí nada al respecto. Y no creo que la política haya influido en absoluto en la decisión, ni en mi caso ni en el de mis colegas presentes en la sala”.