A pesar de los impresionantes resultados que se pueden generar con modelos como ChatGPT, los críticos insisten en que la inteligencia artificial (IA) no puede comprender la creatividad humana genuina. Pero parece que los inversionistas que se apresuraron a vender acciones del sector de los videojuegos por temor a la disrupción relacionada con la IA, tampoco aprecian el valor de la creatividad.
En las últimas semanas, los operadores han estado atentos a cualquier posible pérdida derivada del crecimiento de la inteligencia artificial, y cada nueva actualización parece provocar una venta masiva en un sector diferente. Los videojuegos se vieron afectados por el Project Genie de Google, un supuesto modelo de mundo que puede crear mundos interactivos con unas pocas indicaciones. Las acciones de grupos estadunidenses como Take-Two Interactive, Roblox, Ubisoft y CD Projekt en Europa, y las niponas Nexon y Capcom sufrieron fuertes caídas.
Genie es, por ahora, un “prototipo de investigación experimental”. Sin embargo, luego de observar la velocidad del progreso en otras áreas, como la programación asistida por inteligencia artificial, los inversionistas temían que los consumidores pronto se encontraran corriendo en sus propios mundos personalizados, dejando en el olvido a los estudios tradicionales.
Hay mucho en juego. Consideremos el próximo Grand Theft Auto VI, de Take-Two, que tendrá su lanzamiento en noviembre. Los analistas estiman que puede alcanzar 5 mil millones de dólares en ventas para 2030, según Visible Alpha, con casi 100 millones de copias. Y ese pronóstico de ingresos puede ser conservador. Su predecesor, GTA V, vendió 225 millones de copias y, una década después de su lanzamiento, sigue registrando regularmente más de 100 mil jugadores simultáneos en PC.
Sin reemplazos
Sin embargo, el temor a una caída generada por la inteligencia artificial pasa por alto un aspecto importante. Como indica el término “estudio de videojuegos”, estos son un negocio tanto de medios como de tecnología. Al igual que los estudios de cine y televisión, el sector sin duda tendrá que lidiar con el impacto de Genie, o Marble, creado por World Labs, del pionero de la IA Fei-Fei Li. Pero es más probable que sean herramientas y no reemplazos. Incluso el propio codirector de Genie ya dijo que su objetivo es “empoderar a creadores y desarrolladores” en lugar de “reemplazar la experiencia existente”.
En general, la mayoría de la gente no crea sus propios juegos por la misma razón que incluso los consumidores con cámaras de video de gama alta y software de edición instalado en sus teléfonos siguen viendo películas de otros: prefieren entretenerse con profesionales. Se necesita más que una aplicación para crear un bucle de juego innovador o una historia de 100 horas. También existe la ventaja de las licencias, como permitir a los gamers jugar al futbol contra equipos reales.
Amenaza a desarrolladores
Las empresas con una amenaza más directa son las que, como Unity Software, que crean motores que otros desarrolladores utilizan para crear juegos. Roblox, que alienta a los usuarios a crear sus propios minijuegos dentro de su plataforma en línea, también tiene motivos para estar nervioso, aunque, como enorme repositorio de contenido generado por usuarios con su propia moneda dentro del juego, su valor también deriva de algo más que el simple código.
Una compañía de videojuegos cuyas acciones no se mueven mucho es Electronic Arts, gracias a una adquisición que todavía no se cierra de 55 mil millones de dólares, liderada por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, Silver Lake y la firma de inversión de Jared Kushner, yerno del presidente estadunidense Donald Trump. Si el consorcio hubiera esperado seis meses, podría haber conseguido una ganga. Por otro lado, si la inteligencia artificial sigue aplastando las valoraciones, es posible que no solo sea Electronics Arts la que termine convirtiéndose en empresa privada.