El precio del aceite de oliva aumentó más del doble en los últimos cinco años, superando al de cualquier otro producto para el hogar analizado en un nuevo estudio sobre la inflación que muestra cómo el aumento de los costos golpea al consumidor británico.
El precio del ingrediente culinario y condimento registra un aumento de 108 por ciento desde julio de 2021, según muestra la investigación, debido principalmente a las malas cosechas y al incremento de los costos de la energía.
Entre la gama de bienes y servicios analizados por la plataforma de inversión AJ Bell, sólo los costos de los intereses hipotecarios registraron un aumento mayor en este periodo de cinco años, disparándose 152 por ciento, de acuerdo con el índice de precios minoristas de la Oficina Nacional de Estadísticas.
La inflación de los precios al consumidor comenzó a acelerarse en agosto de 2021, cuando alcanzó 3.2 por ciento, para luego dispararse rápidamente hasta cifras de dos dígitos y llegar a un máximo de 11.1 por ciento en octubre de 2022.
Aunque la inflación anual descendió desde entonces, se mantiene por encima del objetivo de 2 por ciento que fijó el Banco de Inglaterra, situándose en 2.9 por ciento en julio, y la inflación acumulada en el periodo de cinco años es de 27.5 por ciento, muy por encima de 10.4 por ciento que se habría registrado si se hubiera cumplido la meta.
Sin embargo, los precios de algunos productos subieron a un ritmo mucho mayor. Después del aceite de oliva, lo que más se encareció fueron las vísceras comestibles, con un aumento de 76 por ciento en cinco años. La carne bovina, los huevos y el chocolate experimentaron incrementos superiores a 50 por ciento, ya que la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania en 2022 elevó los costos de los fertilizantes y los alimentos para animales.
La crisis de Ucrania, junto con la inestabilidad de este año en el estrecho de Ormuz, también provocó un aumento de los costos de energía: el precio del gas subió 87 por ciento y el de la electricidad, 46 por ciento.
Además, algunos servicios son mucho más caros que en 2021; por ejemplo, el precio del seguro de automóvil aumentó 76 por ciento debido a una combinación de factores: la escasez de autopartes provocada por la pandemia, el incremento de los robos de vehículos y el aumento de los costos de reparación derivado de la incorporación de tecnologías más avanzadas.
“Los precios experimentan una montaña rusa desde que comenzó la crisis del costo de la vida (en agosto de 2021)”, dijo Laura Suter, directora de finanzas personales de AJ Bell.
“Muchos gastos cotidianos se mantienen dolorosamente más altos que antes de que estallara la crisis del costo de la vida en 2021. Cinco años de aumentos acumulados de precios dejaron una huella duradera en los presupuestos familiares, afectando desde la compra semanal hasta las facturas de energía, los seguros y los gastos veterinarios”, añadió.
Turbulencia hipotecaria
Además, una de las mayores partidas de gasto para muchas personas —el costo de la hipoteca— ni siquiera se incluye en los datos de inflación de los precios al consumidor. El costo promedio de las hipotecas se disparó hasta alcanzar cifras “desorbitadas”, según AJ Bell.
“Entramos en la crisis del costo de la vida con una tasa de interés base del Banco de Inglaterra bajo (0.1 por ciento), pero ésta aumentó rápido para ayudar a combatir la creciente inflación”, dijo Suter.
Andrew Montlake, director ejecutivo del corretaje hipotecario Coreco, afirmó: “La transformación en los costos hipotecarios en los últimos cinco años ha sido extraordinaria”.
Hace cinco años, los solicitantes de préstamos podían conseguir tasas hipotecarias por debajo de 1 por ciento, añadió. En la actualidad, los mejores acuerdos están por encima de 4 por ciento, lo que añade más de 500 libras mensuales al costo de una hipoteca de amortización de 300 mil libras. “Se trata de un impacto financiero extraordinario”, dijo Montlake.
En parte como consecuencia de este aumento, la inflación acumulada según el índice de precios minoristas, que incluye los costos hipotecarios, aumentó más rápido que la medida del IPC (índice de precios al consumidor), situándose en 36 por ciento.
Desde agosto de 2021, los salarios nominales han aumentado 29 por ciento, una cifra similar a la del IPC.
En un análisis de AJ Bell se encontró que sólo 13 de las 192 categorías de bienes y servicios que componen el IPC han registrado caída de precios desde 2021.
Esta lista está encabezada por los equipos de imagen y sonido (con un descenso de 32 por ciento), las computadoras personales (20 por ciento) y los accesorios de procesamiento de información (19 por ciento).
“Hay algunos aspectos positivos en los datos, casos en los que los precios bajaron realmente en los últimos cinco años, pero son escasos”, dijo Suter.
Y aunque “la tecnología domina los sectores donde hemos visto caer los precios”, esto no significa necesariamente que los precios nominales hayan bajado tanto como sugieren las cifras: la Oficina Nacional de Estadística intenta ajustar los datos para reflejar las mejoras en la calidad de los productos a lo largo del tiempo, empleando para esto un proceso conocido como ajuste hedónico.