Los precios de la gasolina en Estados Unidos volvieron a superar 4 dólares por galón, ya que el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente repercute en la economía más grande del mundo, afectando a los automovilistas y alimentando la frustración de los votantes con Donald Trump.
Los precios en las gasolineras superaron este umbral clave, de acuerdo con los datos de la asociación automovilística AAA, después de un aumento constante en las últimas semanas debido a la escalada de ataques de ojo por ojo entre EU e Irán.
El aumento de los precios para los automovilistas subraya el impacto continuo de la guerra en los estadunidenses, después de que las estadísticas oficiales de la semana pasada mostraron que la presión inflacionaria se había aliviado en junio durante un periodo de distensión en el conflicto.
Los precios a un mayor nivel representan una creciente carga para el presidente de cara a las elecciones de mitad de mandato en noviembre, a medida que crece el cansancio de los votantes con el conflicto, y muchos lo culpan de la escalada.
Desde que estalló a finales de febrero, la guerra ha sacudido los mercados mundiales de energía, elevando los precios del crudo muy por encima de 100 dólares por barril en abril y mayo, ya que Irán bloqueó en gran medida los envíos a través del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte de petróleo.
Los precios de la gasolina se dispararon hasta 4.56 dólares por galón en mayo, antes de caer a 3.79 dólares a principios de este mes, después de que Washington y Teherán firmaron un memorando de entendimiento que extendía el frágil acuerdo de alto el fuego pactado en abril.
Esto contribuyó a moderar la inflación estadunidense en junio a una tasa anual de 3.5 por ciento, por debajo del máximo de tres años de 4.2 por ciento que se alcanzó en mayo.
Pero el respiro resultó ser efímero. Este mes, Trump declaró que la tregua había terminado luego de la reanudación de las hostilidades en el estrecho. Ambas partes han intercambiado ataques en las últimas semanas en una batalla por el control de la vía marítima.
El Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones militares en Medio Oriente, anunció ayer el lanzamiento de una nueva ronda de ataques contra Irán, “diseñados para debilitar aún más las capacidades militares iraníes utilizadas para atacar el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz”.
Los precios del petróleo crudo alcanzaron 90 dólares por barril, 20 por ciento más que el mes anterior. El crudo West Texas Intermediate, la referencia estadunidense, cerró en 83.23 dólares, un alza de 0.90 por ciento, mientras que el Brent subió 1.27 por ciento, hasta 89.22 dólares.
Los operadores advierten que las reservas mundiales de petróleo, que ayudaron a evitar una crisis económica más amplia al inicio de la guerra, se agotaron, algo que deja a los países occidentales con un colchón mínimo para absorber precios más altos.
“Cada escasez de petróleo puede convertirse en una crisis de combustible”, dijo Kevin Book, director general de la consultora ClearView Energy.
“Esta comenzó así, con barcos atrapados en el Golfo, lo que exacerbó el cierre de refinerías en Rusia y los recortes de producción en China. Si el conflicto continúa, es probable que la crisis de combustible empeore”.
Los votantes han ido perdiendo gradualmente la paciencia con el conflicto. En una encuesta de Financial Times de este mes se encontró que 58 por ciento de los votantes consideraba que la guerra no había valido la pena. Además reveló que el índice de aprobación de Trump registraba una caída para llegar a tan solo 36 por ciento.
El estadunidense llena el tanque de gasolina unas 50 veces al año. Un estudio de ClearView muestra una correlación inversa entre la aprobación presidencial y los precios de la gasolina.
“Si quieres saber qué opina un estadunidense de sus funcionarios electos, detente en una gasolinera”, dijo Book.