El dilema de la Presidenta no es menor y quizá sea la gran prueba de su primera mitad de gobierno, más que los aranceles y otras baladronadas de Donald Trump. La estrategia de desestabilización desde Estados Unidos vino de forma más pública y con resultados previsibles a corto y mediano plazo. Solicitar la captura con fines de extradición de un gobernador, un senador y un alcalde, figuras relevantes por su cargo más que por su nombre, si usted quiere, genera ruido suficiente, porque los delitos achacados son narcotráfico y beneficiarse del crimen para llegar al poder.
Como la respuesta inicial de Rubén Rocha y Enrique Inzunza fue involucrar a la 4T en su conjunto, lo que abarca a Claudia Sheinbaum y a AMLO, el mensaje es claro: no piensan caer solos. Ella tiene enfrente una baraja con pocas opciones. La primera es detener y entregar a los sospechosos, que una vez del otro lado, quedan fuera de control de Presidencia y vaya usted a saber qué tanto estén dispuestos a decir, inventar o revelar para lograr un acuerdo. La segunda es capturarlos para retenerlos, con lo que se frena cualquier balconeo en el norte, con el desprestigio que conlleva reconocer ante la tribuna interna que sus ahora excuates son corruptos, por decir lo menos.
Una tercera carta es mantener el discurso masiosare inicial: la Presidenta diciendo que primero está la dignidad, Omar García Harfuch jurando que no había indicios para sospechar de Rocha y Luisa María Alcalde justificando que no había pruebas que motivaran alguna urgencia para proceder. La principal consecuencia puede ser, con base en las estrategias 2026 antidrogas del lunes y antiterrorista del miércoles, que se multipliquen las operaciones encubiertas en territorio mexicano y freno a todo apoyo táctico a falta de extradición de líderes.
Cuando prosiga el envío de solicitudes de captura con fines de extradición de figuras cuatroteístas durante el año, sin respuesta de México, nada frenará la declaratoria de Morena como organización narcoterrorista por el cambio de denominación que instruyó EU. Vaya dilema para la Presidenta, que quizá debiera negociar el sacrificio de algunos para mantener ileso a su partido frente al intento de desestabilizar su gobierno.