El proyecto de una planta de licuefacción Amigo LNG en Guaymas para enviar gas a Asia está detenido por un amparo.
Además del amparo, hay al menos diez “alertas” y declaraciones de organizaciones mundiales —incluidas la ONU y la Unesco— sobre los riesgos del proyecto. El Cicese de Baja California dijo que es “un proyecto que es controversial y peligroso desde el punto de vista de transición energética y cambio climático”. En un desplegado, cien científicos de todo el mundo lo calificaron como “un riesgo inaceptable”.
Ayer en la mañanera, sin la titular de Semarnat, Luz Elena González, la secretaria de Energía dio una nueva versión: “La planta Amigo LNG es una planta que, como ustedes saben, es de licuefacción y en total tiene una superficie de 41.7 hectáreas, que es el 0.005 por ciento del territorio del municipio de Guaymas, en el parque industrial donde se encuentra. Se pretende instalar esta planta en el Parque Industrial Pesquero General Rodolfo Sánchez Taboada, que es un área muy conocida y en la que desde hace años operan empresas de carga industrial, comercio exterior, cabotaje y de pesca. O sea, ya es un área impactada, ahí se hará esta planta. Además, lo que está planteado en el proyecto es que, en cuanto al tránsito marino, el gas va a salir por un máximo de cinco buques al mes, es decir, 60 buques al año, lo que representa sólo el 4 por ciento de las embarcaciones que ya transitan actualmente por la zona, y que la planta también va a tener una instalación de almacenamiento de hasta 290 mil m³ de gas, que es una capacidad similar a la de otras terminales de gas natural que existen en el país”.
Dos apuntes: los buques “metaneros”, como se conocen, son de los más grandes del mundo. Amigo ha informado al gobierno estadunidense que el proyecto es para compromisos con Asia, no gas para México.
Pero después de escuchar a Luz Elena González eso importa poco. Porque para resumir lo que dijo ayer: ¿qué tanto es tantito? Algunas ballenas morirán, algunos pescadores perderán la chamba, el golfo se ensuciará poquito, pero los asiáticos necesitan gas y nosotros dinero.