Que en Torreón ya se abrió otro frente político alrededor de Agua Saludable para La Laguna. El diputado local de Morena, Antonio Attolini Murra, salió a responder a la diputada federal con licencia Verónica Martínez, quien responsabilizó al proyecto federal por el desabasto en distintas colonias.
Desde Morena sostienen que el problema no está en la obra federal, sino en el deterioro histórico de la red hidráulica municipal operada por el SIMAS Torreón. En Morena insisten en que Agua Saludable ya cumplió con llevar infraestructura moderna, mientras que las fallas estarían en los viejos ramales municipales que nunca se actualizaron para soportar el nuevo sistema. El detalle es que, mientras crecen las fugas y las quejas ciudadanas, también aumentará la disputa entre federación, municipio y organismos operadores. Y en medio del pleito político, los laguneros siguen esperando que el agua llegue a sus casas. Por cierto, el proyecto original contemplaba recursos para modernizar redes municipales, pero ese dinero nunca aterrizó.
Que en Gómez Palacio la alcaldesa Betzabé Martínez decidió jugarse una de las cartas pesadas de su administración y llevar al Congreso de Durango la defensa del proyecto para rescatar el drenaje sanitario de la ciudad. Detrás del discurso técnico también comenzó a moverse la operación política para sacar adelante una iniciativa que compromete recursos, concesiones y financiamiento multianual por más de mil 165 millones de pesos.
Nos dicen que el mensaje lanzado desde el Cabildo no fue casual: el respaldo unánime buscó enviar una señal de fuerza tanto al Congreso como a los sectores empresariales y académicos que participaron en las revisiones técnicas. La apuesta de Betzabé es que el tema deje de verse como un proyecto de partido y se convierta en una necesidad urgente ante el deterioro del sistema hidrosanitario y las nuevas reglas ambientales que entrarán en vigor en 2027.
Que en Durango ya comenzó a moverse la sucesión adelantada rumbo a la elección federal de 2027 y uno de los primeros en dejar ver sus aspiraciones es el secretario de Educación, José Guillermo Adame Calderón. Entre giras escolares, eventos magisteriales y reuniones regionales, no sólo promueve programas educativos, sino que también construye presencia política propia.
En los pasillos del gobierno aseguran que el funcionario ya dejó claro a su círculo cercano que busca una candidatura a diputado federal el próximo año, aprovechando la estructura territorial que representa el sector educativo. El cálculo no es menor: maestros, directivos y sindicatos siguen siendo una de las redes de operación política más amplias del estado. Por eso ya comenzaron las lecturas sobre si sus constantes apariciones públicas responden únicamente a temas institucionales o forman parte de una estrategia para posicionar nombre y rostro antes de los tiempos electorales. Dentro del gabinete, más de uno ya empezó a verlo no sólo como secretario, sino como aspirante en campaña silenciosa.
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