La no criminalización del acto médico

  • Columna de Fernando Rangel de León
  • Fernando Rangel de León

Laguna /

El pasado miércoles 29, en el Auditorio del Palacio de Justicia de Torreón, se reunieron para dar seguimiento a la propuesta de iniciativa de ley en Coahuila, para la no criminalización del acto médico, el Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Miguel Felipe Mery Ayup, el Magistrado Presidente de la Sala Regional, José Ignacio Máynez Varela, la Magistrada Presidenta de la Sala Penal, Griselda Elizalde Castellanos, y el Delgado Región Laguna I de la Fiscalía General del Estado, Carlos Rangel Gámez.

Por parte de los médicos estuvo el doctor Roberto Bernal Gómez, presidente de la Comisión de Salud del Ayuntamiento de Torreón, quien insistió en la no criminalización del acto médico, que “busca evitar que los profesionales de la salud sean procesados penalmente por resultados adversos imprevistos, siempre que actúen apegados a la lex artis”, que es “el conjunto de reglas técnicas, normas y criterios valorativos aceptados universalmente que rigen el ejercicio correcto de una profesión, especialmente en el ámbito médico, jurídico y técnico. 

Actúa como el parámetro legal para evaluar si un profesional actuó con la diligencia y conocimientos adecuados (ad hoc) en un caso concreto, siendo clave para determinar negligencias”.

Se propone que “los peritajes sean hechos por pares, propuestos por los Colegios y/o Sociedades de la Especialidad correspondiente a la demanda. 

Además de que las futuras demandas sean civiles y no penales”; agregando yo que esto es a raíz de los escándalos publicitarios con motivo de los procesos penales a los galenos por supuesta negligencia médica y que algunas pacientes utilizan para la extorsión y el chantaje.

El ejercicio de todas las profesiones es un riesgo: el arquitecto corre el peligro de que un error en la construcción de una vivienda puede costar la vida de sus moradores; el ingeniero civil también corre el riesgo de que se le puede caer un puente o un ferrocarril; el contador público también se arriesga a perder la libertad si defrauda a sus clientes o al fisco; el abogado también está expuesto a que si no defiende bien una causa no obtiene la libertad de su defendido o se pierde el patrimonio de su cliente o el trabajador pierde las indemnizaciones a las que por ley tiene derecho.

Pero el médico tiene en sus manos el valor más preciado del ser humano: la vida; por lo que si en ejercicio de su profesión, se pierde, y le fincan responsabilidad por ello, debe de demostrar que la muerte se debió a causas ajenas a él.

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