Los procesos penales de Cristo

  • Columna de Fernando Rangel de León
  • Fernando Rangel de León

Laguna /

Jesucristo es un personaje de la Historia Universal, que es visto desde dos perspectivas: la terrenal y la divina; desde la primera tuvo un nacimiento, un crecimiento, un desarrollo y un fin como todos los seres humanos; desde la última, las creencias religiosas le atribuyen un origen divino, un desenvolvimiento basado en sus milagros para darle credibilidad a su doctrina, principalmente creerlo como hijo de Dios.

Su prédica preocupó al emperador romano que gobernaba en la provincia de Judea porque hablaba de que todos los hombres eran hijos de Dios, de la igualdad, de la pobreza, de la paz, de la libertad y de la justicia; lo que no convenía a Roma porque de alguna forma Jesucristo les daba la esperanza a los esclavos de ser libres, y temía que fuesen a sublevarse e independizarse de Roma.

Por eso fue acusado de rebelión por las autoridades romanas que dominaban Judea; pero al seguírsele el proceso penal por sedición y ser oído en juicio y dado pruebas, tales como al habérsele mostrado una moneda se le preguntó que si se debían pagar impuestos a Roma, contestó: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios"; que significa cumplir con las obligaciones civiles por un lado y las obligaciones religiosas por el otro; pero principalmente al cuestionársele de que si quería establecer un reino, contestó que sí pero que su reino no era de este mundo.

Por lo que al no encontrarle culpa alguna el gobernador romano Poncio Pilatos, a Jesucristo no lo condenó, pero tampoco lo liberó; y “lavándose las manos”, lo entregó al Sanedrín (Asamblea o Consejo de religiosos judíos), que vio en el que se decía hijo de Dios, una amenaza a sus intereses consistentes principalmente en comerciar con las creencias religiosas; y siguiéndole un proceso en el que a Jesucristo, sin haberle respetado su garantía de audiencia y de debido proceso, se le condenó a morir.

Pero como el Sanedrín no tenía facultades ejecutivas sino que éstas eran exclusivas de Poncio Pilatos, y estando en la Pascua, antigua fiesta en la que se recordaba la liberación del pueblo hebreo por parte de Moisés, de la esclavitud egipcia; se acostumbraba a liberar a uno de dos condenados a muerte, y Poncio Pilato liberó al ladrón Barrabás; y en su lugar se crucificó y dio muerte a Jesucristo en el Monte del Calvario (calavera), en Jerusalén.


rangut@hotmail.com

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