Es de opinión cambiar de sabios

Ciudad de México /

Dirán que Gil es un majadero, lo cual es falso, lo cierto es que el cabeza de chorlito de Mario Delgado, así decía la maestra Delfina,  armó una kermés de las grandes cuando afirmó que la unanimidad de los gobiernos de la República decidía suspender un mes de clases porque la calor le hacía mal a los niños y el Mundial todo lo entorpecía y la movilidad y la tía del niño. Las razones no podrían ser más ridículas, pero Delgado dijo que “México no cabe en un solo calendario” y el ciclo escolar de la SEP aun tiene “residuos tecnócratas” que deben analizarse: lo más importante es el aprendizaje, más allá de las horas de custodia”.

Gilga propone que los niños vayan a la escuela cuando a ellos les dé su regalada gana, faltaba más. Según la Ley de Educación, los niños y las niñas deben asistir a la escuela entre 185 y 200 días, pero si el niño decide ir cuarenta, pues que vaya cuarenta, no vayamos a tener residuos tecnócratas en nuestras escuelas.  

Escuela para qué

Al día siguiente de la propuesta de Mario Delgado, la Presidenta dijo que se trataba apenas de una propuesta. Y luego a la otra mañana defendió a Delgado. El secretario sin educación tomó el micrófono y defendió su postura llamando al diálogo y cometió varias declaraciones que podrían resumirse así, y no es vacilada: después del 15 de junio ya ni se enseña nada en las escuelas, del 15 de junio al 15 de julio, los papás usan la escuela como guardería y, al final esto: los maestros necesitan descanso. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin un albur educativo.

Por cierto, Gil vio y oyó leer al secretario sin educación y supo de la catástrofe educativa: Mario Delgado no sabe leer, se equivoca tiro por viaje, en fon.

Por la tarde, Mario Delgado apareció ante todos los secretarios de educación de la República. De que la política cuando se ejerce desde el humanismo es un ejercicio de escucha. Anjá.Mju. La Nueva Escuela Mexicana nos mandata (gran verbo ese de mandatar) algo más profundo: nunca tomar decisiones desde el aislamiento del escritorio.

“Hemos pulsado las voces, hemos atendido el pulso de los maestros y también el llamado de nuestra Presidenta y decidido mantener el calendario en sus términos originales”.

Ahora oigan esto: “detrás de esta decisión, hay un acto de justicia social. Al sostener el calendario privilegiamos el derecho superior de las infancias a una educación y la democracia como única vía para la transformación y reiteramos que el compromiso de este gobierno será con el aprendizaje real que se fragua en el encuentro entre maestros, maestros y estudiantes”.

¿Estamos locos? ¿Y no pensó Delgado ayer en todo lo que dice hoy?  No, porque ayer era ayer y hoy es hoy.

La escuela siempre sí es importante

Y luego Delgado se puso cursi: “la solidaridad con las familias, la escuela es el corazón de la organización social mexicana y para millones de madres trabajadoras cuidadoras, el calendario escolar es la columna vertebral de la vida diaria”.

Gil quiere darse de topes: el viernes, el calendario escolar es un remanente de la tecnocracia y el lunes ese mismo calendario es la columna vertebral de la vida diaria.  Antes de actuar, dicen los que saben, hay que reflexionar, pero convengamos que esto no es materia prima de Morena.

“Nuestras escuelas son espacios seguros de desarrollo; gobernar es ponderar. En este diálogo colectivo hemos aprendido que la unidad nunca significa uniformidad. Sabemos rectificar porque sabemos escuchar. La propuesta del 7 de mayo detonó un debate necesario sobre la flexibilidad del calendario escolar y la conclusión ha sido clara: un cambio de esta naturaleza requiere más anticipación”. 

Total, un gran sainete por una ocurrencia tonta. Un problemón por una propuesta absurda, un disparate. Delgado debió decir: Gobernar es incordiar; la Nueva Escuela de Marx Arriaga se impondrá. 

No prodiguemos elogios a esta rectificación, ya estábamos metidos en un berenjenal por una idea burra que incluso defendieron a ciegas. Sigan con iniciativas interesantes, no dejen.

Todo es muy raro, caracho, como diría, Aristóteles: “pa los burros del jaral, los caballos de allá mesmo”

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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