Todos se han ido, piensa el cartujo: Rodolfo González Guevara, Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo y, la noche del miércoles, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fundadores de la Corriente Democrática del PRI, impulsores de cambios fundamentales para lograr la alternancia política en el país —deformada, usufructuada por la izquierda falaz, mentirosa y corrupta de nuestros días, incubada por Andrés Manuel López Obrador.
En entrevista con Abida Ventura para Confabulario, Roger Bartra califica al gobierno mexicano de conservador: “aparenta una especie de izquierdismo y oculta una condición fundamentalmente reaccionaria y de derecha, que es lo que caracteriza al populismo de López Obrador y de Claudia Sheinbaum”, afirma el autor de Oficio mexicano.
También Cárdenas rechazaba la filiación izquierdista del régimen. Mario Maldonado, uno de sus cercanos de los últimos tiempos, recuerda: “En marzo de 2023, le preguntaron si veía un proyecto de izquierda gobernando México. ‘No’”, respondió”. El categórico monosílabo no pasó inadvertido en Palacio Nacional, sede de los rencores.
Con firmeza, sin aspavientos, el ingeniero criticó la intolerancia y el dogmatismo de AMLO, la satanización “para quienes no aceptamos incondicionalmente sus propuestas y cuestionamos sus puntos de vista y sus decisiones”. Lo lastimó la incorporación de Bartlett al gobierno, ejemplo de altanería e inmoralidad, calificado como “patriota” por el más barbaján entre los barbajanes de la 4T. Por eso se fue distanciando cada vez más de quienes convirtieron su chafa izquierdismo en jugoso botín.
Rafael Cardona, quien lo conoció en octubre de 1970, cuando como reportero acudió al velorio del general Lázaro Cárdenas, escribió: “Hijo de quien fue, jamás se pavoneó como príncipe en el palacio, mucho menos como junior cabildero, dispendioso turista; contratista o negociante”. Fue un hombre decente, especie en extinción en la política mexicana.
El monje lo vio unas pocas veces en reuniones con amigos comunes o en sus visitas a MILENIO. Ahora, escucha doblar las campanas en estas horas oscuras y siente enorme tristeza.
Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.