Imposible pedirle al futbol de Italia que cante después de su eliminación y en su propia casa. Tienen derecho a llorar y también a reflexionar por qué les ha vuelto a suceder.
¿Será acaso que los hemos valorado de más? Porque sus equipos en las competencias entre clubes no son de los más destacados y por ahí puede estar una respuesta a las dudas que puedan tener.
Además, difícilmente encontramos a un buen jugador italiano actuando fuera de su país.
La respuesta a su muy incómodo momento pueda estar ahí. Ellos tienen todo el derecho a no cantar, y sí a llorar.
Nuestro afligido tricolor se salvó de ser goleado en casa. Por este hecho, vale la pena cantar. Volvió a demostrar su pequeñez con responsabilidad de todos, no sólo del entrenador.
Al verlos, lo que primero surge es llorar pero al empatar frente a Estados Unidos aparece un recuerdo agradable que nos hace suponer que el boleto al mundial podrá estar barato, y con eso basta para cantar.
El pase de México a Qatar no tiene QR, ya olvidaron la contraseña, nadie los reconoce, su foto está difusa y confusa.
Los van a dejar entrar con la esperanza de que ya en la gran fiesta, algo podrá cambiar para bien.
¿Es necesario despedir a Gerardo Martino? El “teatro” lo armaron juntos, y juntos deben resolverlo. Afortunadamente el grupo con los cuales se compite es bastante malito. Imaginemos a Paraguay, Chile, Perú fuera del mundial.
Ellos no tienen la generosa bondad de una zona tan débil, como la nuestra.
Por este hecho geográfico vale la pena agradecer y cantar.
Que lloren los que no habitan entre nosotros que mucho nos deberán envidiar y hasta odiar.
Por ejemplo; Uruguay ha venido de muy atrás para posicionarse, y todo con sus propios méritos, sin ayuda.
Si el mundial será en una época no usual, nunca habida, podrá también ser motivo de cantar o de llorar.
Que cada quien tome la ocasión como mejor le convenga incluyendo las malas actuaciones de nuestra mexicana selección.
Pronto se cumplen los cuatro años de haberse celebrado el anterior certamen, por consecuencia podrá haber ya la excitación natural para tener el evento a nuestro alcance.
Lo que no alcanza es la fe para creer que México podrá componer su precaria situación.
México lindo y querido, aquí nadie va a morir, sólo se podrá llorar pero de preferencia cantar.