Después de haber llegado hace tres años hasta semifinales y pelearle de tú a tú a Japón, pocos hubiéramos imaginado (me incluyo), que la Selección Mexicana de Beisbol quedaría eliminada en la fase de grupos en la edición de 2026.
Las expectativas de la novena tricolor eran altas, sin embargo, la dura derrota frente a Italia echó por la borda todas las ilusiones, eliminación que de paso también dejó a México sin posibilidades de calificar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Esta fue la tercera ocasión en la que México queda fuera del WBC en la primera ronda después de haberse despedido pronto en las ediciones de 2013 y 2017.
¿Qué le faltó a este equipo para llegar muy lejos?
A reserva del informe que haga el mánager Benjamín Gil, de primera instancia podemos concluir que en esta ocasión faltó más profundidad en el pitcheo abridor, porque con las bajas de José Urquidy y Taj Bradley, únicamente Javier Assad y Taijuan Walker fueron los brazos con experiencia que tuvo México en este certamen. De hecho, Assad tuvo que ser utilizado en dos partidos, en el inaugural frente a Gran Bretaña, y el de hoy (ayer) contra Italia.
El relevo también falló en las dos derrotas. Frente a Estados Unidos, Jesús Cruz se equivocó en dos lanzamientos (así lo dijo Benjamín Gil en la conferencia), que se tradujeron en cuadrangulares y carreras que encaminaron a los de las barras y las estrellas a la victoria, porque aunque después el bullpen bajó la cortina, el daño estaba hecho y la ofensiva no tuvo los arrestos para regresar.
Y ante la escuadra azzurra sucedió lo mismo, Assad permitió cuatro rayitas, pero Brennan Bernardino, Daniel Duarte y Robert García no pudieron controlar a la ofensiva rival y aceptaron cinco anotaciones más que pusieron el juego lejos del alcance de los nuestros.
Desde luego que el beisbol es un deporte de equipo, colectivo, donde los equipos con buen pitcheo regularmente son los que trascienden y alcanzan el éxito, pero la ofensiva también juega un papel determinante y por desgracia, la Selección Mexicana se apagó en los dos encuentros decisivos, anotando apenas cuatro carreras, después de haberse despachado con la cuchara grande frente a Gran Bretaña y Brasil, donde contabilizaron 24 anotaciones.
Obviamente, el nivel de británicos y brasileños no se compara al de estadounidenses e italianos, y desafortunadamente Duran, Arozarena, Aranda, Kirk y compañía fueron dominados por la serpentina rival.
Repito, esperemos el reporte e informe de Benjamín Gil y Rodrigo López, gerente general de la Selección Mexicana, pero por dónde quiera que se le vea, desafortunadamente nuestra novena fracasó en el Clásico Mundial de Beisbol 2026.