Es tiempo de policías y soldados

Ciudad de México /
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Las prioridades de los países —dicen los economistas— están en el presupuesto. Otras, pienso, están en los productos culturales.

En los 70, Hollywood creó al boxeador Rocky Balboa para construir el relato del american dream y, al final de la guerra fría, en la cuarta entrega, el italoamericano aplastó convenientemente a un rival de la Unión Soviética; John Rambo quería convencer de que se podía sobrevivir al horror en Vietnam, y cuando el yihadismo se volvió el villano preferido de EU tras el 9/11 se crearon filmes como La suma de todos los miedos, United 93 y Red de mentiras.

Aquí, el “nuevo cine mexicano” reflejó el país que éramos a fin del siglo XX y principios del XXI: la crisis de la clase media en Sexo, pudor y lágrimas, la desigualdad en Amores perros, la corrupción en La ley de Herodes y el miedo al delincuente común en Todo el poder.

Después, nuestro cine reflejó el horror de la guerra contra el narco: El Infierno, Miss Bala, Heli, Los jefes y más. Ahí, los servidores públicos son retratados como corruptos y los criminales como entes poderosos. El Cochiloco es un sanguinario villano y, al mismo tiempo, un adorado del público.

Pero en los últimos años, mientras EU ha convertido a los cárteles en el enemigo público número 1 —en El Protector, Sicario, La Mula—, México ha cambiado sus productos culturales: el narcotraficante se queda abajo y suben en respeto quienes los combaten. Lo vemos en nuevas películas como Contraataque, Héroes y La Captura.

El ejemplo más reciente está en una nueva producción de Netflix, Habilidad física 100: México, cuyos participantes aplauden con admiración la presentación de cinco soldados mexicanos que competirán contra ellos en duros retos de eliminación. El puesto de finalista —alerta de spoiler— lo obtuvo Jesús Cárcamo, capitán del Ejército mexicano, quien en lugar de la medalla de oro ganó algo más poderoso: ser el rey sin corona, el favorito de la audiencia.

Hay un cambio cultural poderoso frente a nuestros ojos: es tiempo de policías honestos y soldados valientes.

Código. En el país de la narcocultura ya hay reels, canciones y hasta niños que imitan el grito del capitán Jesús Cárcamo: “¡Todo por México!”.



  • Óscar Balderas
  • Óscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.
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