En la casa de mi infancia era común ver falenas en el techo del baño. Mariposas negras, les decíamos, y desataban un escándalo. A mí no me provocaban miedo y eso me convertía en un héroe porque las llevaba a toallazos hasta la ventana del baño. Yo era hábil con la toalla. Rafa ya sacó a la mariposa negra, decían mi madre y mis hermanas. Ciertamente me revoloteaba en la cara y el polvo de sus alas me espolvoreaba el rostro; algunas veces pensé que me quedaría ciego. Falso, inofensivas las falenas.
Pasó la vida y no volví a ver falenas, en consecuencia no volví a ser héroe de nadie. Con la falta que le hace a uno ser héroe de alguien en estos tiempos. No sé si ha sido la inteligencia artificial, o lo que sea, pero algo ocurrió porque he visto dos falenas en una semana. Una noche entré al baño en la madrugada y algo se movía, una falena. Otra tarde ahí estaba en el techo, fea como ella sola. La conciencia de su fealdad las vuelve locas, como a los seres humanos, y vuelan enloquecidas, como los seres humanos.
No sé si fue en un libro de Salvador Elizondo, tal vez El Hipogeo secreto, donde encontré de nuevo a la falena. Yo y un grupo de amigos hacíamos nuestras primeras armas en el suplemento La Cultura en México que dirigía Monsiváis. Un día me dio por escribir un cuento de falenas, un relato de amor principiante breve y yo diría inofensivo y feo como una falena.
En mi memoria, Joaquín Blanco lo presentó como parte de los materiales del suplemento de esa semana a Monsiváis, quien armó un escándalo por ese breve cuento de un joven aspirante.
Algo pasó en esa reunión porque el cuento apareció publicado. Así me convertí en un narrador de falenas. Si aparece una falena más en el baño escribiré un cuento, un relato, un informe.
Mientras tanto, camino de puntas en casa con una toalla corta, no debe ser muy larga, cuidado. Espero falenas, pero no llegan, y entonces no puedo ser elogiado. Nadie dice: Rafa sacó a la falena del baño.
En esas estoy, a la espera de falenas, con la toalla corta muy cerca, si el destino así lo decide volveré a sacarla por la ventana, no seré héroe, pero tal vez escriba un relato de falenas.