Esta Liga no se entiende

Ciudad de México /
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El campeón del pasado torneo corto está pataleando en las turbulentas aguas donde se cosechan los últimos puntos para merecer el pase a la codiciada liguilla del balompié nacional. ¿Qué demonios le pudo haber pasado a un equipo tan prometedor y tan bien provisto para encontrarse en el séptimo sitio de la tabla general al comenzar la jornada doce? ¿Quién tiene la culpa? ¿Huiqui, que los llevó a la muy transitoria y temporal gloria de conquistar el título en unos partidos tan trepidantes como decisivos, no resultó un entrenador capaz de mantener un ritmo fijo, semana a semana, ya en la competición regular? ¿O los jugadores son tal vez los primeros responsables, con todo y que la plantilla del Cruz Azul es probablemente la mejor surtida de toda la Liga MX?

Parecidas interrogantes pueden tener también lugar en lo que toca a los muy poderosos y pujantes equipos de Monterrey, la urbe con la más fiel y entusiasta afición de todos estos territorios: ¿cómo es que Tigres no es uno de los grandes protagonistas y, peor todavía, por qué Rayados, con tantos denarios en sus arcas, no ha cosechado más puntos que el muy modesto Querétaro o que ese mismísimo Atlas que está dando la campanada?

Nos queda muy claro que en nuestra Liga no dominan los de siempre, a diferencia de una competición española en la que el Barça y el Madrid se reparten infaltablemente los primeros puestos o de una Bundesliga avasallada por el Bayern Múnich.

Pero, qué caray, tan descomunal irregularidad, más allá de lo rentable que les resulte a las casas apostadoras, es verdaderamente inaudita. Algunos comentaristas foráneos dicen, por ello, que la Liga MX es muy competitiva y los resultados parecen darles razón.

El asunto, señoras y señores, es que detrás de los desempeños de cada equipo tiene que haber razones muy concretas para que no den el ancho, sobre todo aquellos que tendrían que estar siempre por encima de los más humildes, de los que apenas logran cuadrar las cifras con jugadores de mucha menor prosapia.

Pensándolo bien, a lo mejor está discontinuidad es el gran atractivo de nuestra liga: cualquiera le gana a cualquiera o, por lo menos, los que apenas alcanzaron algunos puntitos en torneos pasados llegan y, de pronto, le plantan cara al más pintado.

Los no enteramente simpáticos seguidores del club de Coapa dirán, con toda razón, que el América no sólo es ahora el más regular, sino que siempre está en los lugares de arriba. En efecto, logra cada vez meterse a la fase final, así sea con las uñas. No ha vuelto a conquistar un título desde el Apertura 2024, sin embargo.

En fin, ésta sigue siendo una liga tan sorprendente como inentendible. O, como dicen algunos, muy competitiva.


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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