Hemos alardeado, desde que nos arrogamos el título de «gigantes de la Concacaf», de tener el mejor balompié de esta región del planeta.
Nuestro sempiterno rival futbolístico ha sido Estados Unidos, situado en estos mismísimos momentos en el sitio 16 de la clasificación mundial de doña FIFA mientras que nosotros ocupamos el décimo puesto, por encima de Alemania, Italia y el mismísimo Uruguay, potencias futbolísticas, desde luego que sí, más allá de lo que pueda decretar este ranking.
Y, bueno, algunos comentaristas, junto con ciertos profesionales del balompié, parecen reconocer que el nivel de la Liga MX es muy competitivo –dando tal vez a entender que los diferentes equipos batallan en condiciones muy parejas, con todo y las diferencias que separan a los ricos de los pobres, con perdón de lo directo de mi lenguaje— y, en lo que toca a los billetes gastados en jugadores y otros renglones, que don dinero se mueve con mucha alegría.
El portal OPTA, la plataforma que lidera el análisis de los datos deportivos y que elabora las correspondientes estadísticas, utiliza la herramienta «Power Ranking» para clasificar a 13 mil equipos de fútbol del planeta y otorgar también un puesto a sus ligas.
Pues bien, en sus calificaciones, la Liga MX aparece en el lugar 21, nada deslumbrante y, ya en el territorio de la Concacaf, está por debajo de la MLS.
Es curioso el dato porque nuestros vecinos del norte no son particularmente futboleros, con todo y que Infantino haya querido responder a la afición de Trump por el deporte de la patada regalándole un Mundial.
En fin, viene a cuento esto porque en la mentada Leagues Cup los equipos mexicanos –es un decir, plagados como están de jugadores de Suramérica — no han sido gigantes, ni mucho menos, sino bastante segundones.
De confirmarse esta deriva, tendremos que bajarle una rayita a nuestras pretensiones. O, tal vez, cambiar más frecuentemente el canal en la tele para disfrutar el fútbol de allá. Ustedes dirán…