Rentistas del resentimiento, los gestores de la 4T administran aviesamente el atávico rencor mexicano hacia el “conquistador” para agenciarse partidarios. No todos los naturales de estas tierras cultivan el rancio antiespañolismo que nos inocularon en las clases de historia del colegio, desde luego, pero la población de rabiosos es lo suficientemente numerosa como para constituir una nutrida fuerza de adherentes.
Este escribidor ya no sabe muy bien cómo ha sido rebautizada la jornada de ayer –ese 12 de octubre que en sus tiempos era meramente el “Día de la Raza” y sanseacabó— porque el propósito colectivo de los pueblos oprimidos de este subcontinente, emponzoñados de feroz revanchismo, es reeditar los aconteceres del pasado en reparadora versión justiciera y, de tal manera, lo que antes era simple e inofensiva costumbre ahora se ha vuelto una obstinada batalla cultural.
El victimismo militante, hay que decirlo, no es propiedad exclusiva de nosotros, descendientes de los tlaxcaltecas sojuzgados y los mexicas opresores –entre otras de las tantísimas etnias que habitaban los territorios mesoamericanos— sino un rasgo común a todas las naciones de América Latina, entidad que, justamente, se arroga a sí misma una difusa “latinidad” para no reconocerse en la Hispania de los malignos conquistadores. Nada de “Hispanoamérica”, o sea.
Miren ustedes, nada más, cómo ha funcionado la pila bautismal de los nuevos certificadores: la antedicha fecha, en estos momentos, es el “Día del Encuentro entre Dos Mundos” en Chile; bastante mesurado, hay que decirlo, aparte de exacto.
En Costa Rica, lo del “Día de las Culturas” tampoco es nada estridente.
Las cosas se ponen un tanto más coloridas en Bolivia, con lo del “Día de la Descolonización”, aunque cuando ocurrió el desembarco del gran Cristóbal Colón no había comenzado movimiento independentista alguno.
En Nicaragua el tono es ya más camorrista: “Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular”.
¿Y aquí, qué denominación dispusieron los adalides morenistas? Ah, pues “Día de la Nación Pluricultural”. Y sí, que no exista Hispania, por favor.