¿Podríamos imitar lo que hace China?

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

A los inversores no les preocupa demasiado que China sea formalmente comunista. El tema es que los mandamases de la inmensa nación asiática, movidos por un admirable pragmatismo, han dispuesto que el entramado jurídico se edifique en torno a la certidumbre, es decir, que los contratos se cumplan, que las reglas no se cambien, que los jueces sean los garantes de la letra escrita y que los términos acordados entre las partes se respeten en todo momento.

Es evidente que China, en los hechos, no es una economía colectivista por más que el Estado juegue un papel absolutamente protagónico en la vida pública. Podríamos, más bien, hablar de un capitalismo galopante propulsado por un gobierno interventor que apoya el desarrollo de los sectores económicos más prometedores pero que no mete las manos para rescatar a las empresas improductivas y que no subsidia la ineficiencia.

Los resultados de este matrimonio entre lo estatal y lo privado han sido absolutamente espectaculares desde cualquier punto de vista: el régimen chino ha sacado de la pobreza extrema a 800 millones de personas, un logro de dimensiones históricas que resulta de la apertura de los mercados —sí, señoras y señores, estamos hablando de que los emprendedores pueden incursionar en la práctica totalidad de las actividades económicas sin que su ánimo de lucro merezca severas condenas morales—, de una inversión masiva en educación y de la paralela apuesta por el levantamiento de autopistas, vías férreas de alta velocidad, aeropuertos y terminales marítimas.

La tarea no está terminada, con todo y que los resultados son deslumbrantes, y las autoridades chinas siguen implementando políticas sociales para reducir la desigualdad, una realidad que se manifiesta sobre todo entre las regiones urbanas y las rurales.

El dominio de diferentes tecnologías, el espíritu innovador y la simple capacidad productiva han llevado a que China se convierta en una formidable potencia hasta el punto de que le disputa a los mismísimos Estados Unidos la primacía económica mundial.

Este es el “comunismo” que debería de remedar la 4T, no la miseria castrista.


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite