• Tormenta de fentanilo: Los datos que revelan el éxito del pacto México-China

  • La Operación Frontera Norte de Sheinbaum y los controles a farmacéuticas de Xi Jinping frenaron el tráfico del opioide sintético; las muertes por consumo cayeron a casi la mitad.
Ciudad de México /

M+.- La drástica caída del comercio ilegal de fentanilo hacia Estados Unidos se debe a una disminución del suministro proveniente de China y México

Las restricciones legales del país asiático y la intensificación de los decomisos realizados por el gobierno de Claudia Sheinbaum, han contribuido a disminuir las muertes por el consumo del opioide sintético.

Un cruce de datos realizado por MILENIO revela que, mientras una serie de estudios especializados –como uno reciente de la revista Science– indican que Beijing reforzó los controles sobre las empresas químicas que fabrican y exportan los precursores, los resultados de la Operación Frontera Norte muestran que el Gabinete de Seguridad mexicano ya logró incautar 1.8 toneladas de fentanilo, equivalentes a entre 600 y 900 mil pastillas que hubieran llegado a Estados Unidos.

Si bien, entre 2022 y 2023 Estados Unidos dobló la curva de la epidemia de opioides, algo que no había sucedido a lo largo de este siglo, los datos de 2024 y 2025 confirman que tanto las muertes por sobredosis de fentanilo como las incautaciones en la frontera consolidan una aguda tendencia a la baja.

Según la evidencia científica disponible, las razones hay que buscarlas principalmente en Beijing y en Ciudad de México.

En 2022, la crisis de abuso de fentanilo tocó techo, con casi 82 mil muertes por sobredosis; sin embargo, en 2025 el dato se desplomó a casi la mitad, con 44 mil.

De manera similar, en el año fiscal 2023 la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) realizó la mayor cantidad histórica de incautaciones de fentanilo con 12 mil 300 kilos, decomisos que se desplomaron en 2025 hasta sólo 5 mil 400.


¿A qué se debe una inflexión tan acentuada? 

Por un lado, el presidente estadunidense Donald Trump calificó al fentanilo como un “arma de destrucción masiva”; además, clasificó a varios grupos trasnacionales de tráfico de drogas como “organizaciones terroristas” y bombardeó lanchas en mar abierto provocando la muerte de más de 100 personas a las que acusó sin pruebas de transportar estupefacientes.

Al mismo tiempo, en su propio país ha estado recortando presupuestos para programas de reducción de muertes por sobredosis y de infecciones relacionadas con el consumo de drogas.

Donald Trump revivió el discurso en contra del fentanilo con el que justifica la creciente presión sobre México | AP

Acciones en China reducen muertes en EU

En este entorno, un estudio de seis investigadores de cuatro universidades estadunidenses y de la ONU, publicado en la revista Science, señala que la causa es “una importante interrupción en el comercio ilícito de fentanilo, posiblemente vinculada a acciones del gobierno chino, que se tradujo en fuertes reducciones en la mortalidad por sobredosis”.

Esto no sólo reduce la disponibilidad de fentanilo en las calles estadunidenses, sino que también se refleja en dosis con menor pureza que, por lo tanto, es menos probable que provoquen una sobredosis.

En tanto, el más reciente informe del Gabinete de Seguridad mexicano reporta que desde el inicio de la Operación Frontera Norte, el 5 de febrero de 2025, y hasta marzo de 2026, se detuvieron a 12 mil 775 personas, se aseguraron 9 mil 64 armas de fuego, 7 mil 361 vehículos y mil 506 inmuebles, además de incautar 133 mil 603 kilogramos de droga, incluidos 607 kilogramos de fentanilo.

Asimismo, los reportes oficiales señalan que, desde que tomó posesión la presidenta Sheinbaum en 2024 hasta la fecha, se han decomisado más de 1.8 toneladas del opioide sintético.

OxyContin: la crisis provocada por el sistema médico

La epidemia estadunidense de opioides no comenzó de manera ilegal en callejones oscuros, sino en los consultorios médicos de todo el país, impulsada por una estrategia comercial deliberada.

En diciembre de 1995, el gobierno federal aprobó el medicamento OxyContin, de Purdue Pharma, un opioide de liberación prolongada a base de oxicodona. 

De inmediato, la empresa lanzó una intensa campaña de mercadotecnia para ampliar el mercado de pacientes más allá de los enfermos terminales, que habían sido hasta entonces los principales receptores de opioides. 

Purdue sostenía que su fármaco, precisamente por ser de liberación lenta, tenía menor potencial adictivo, lo que era totalmente falso.

Entre 1997 y 2002, las prescripciones de OxyContin para pacientes con dolor crónico no oncológico se multiplicaron casi por 10

Desde que tomó posesión la Presidenta Sheinbaum en 2024 hasta la fecha, se han decomisado más de 1.8 toneladas del opioide sintético. | Foto: AP

¿Cómo fue la campaña de mercadotecnia?

La farmacéutica contrató a médicos famosos para que actuaran como voceros, financió grupos de pacientes, patrocinó programas en universidades de élite como Harvard y Tufts, y desplegó una red de 3 mil representantes con incentivos salariales ilimitados.

Los médicos que recibían visitas de los representantes de Purdue tenían diez veces más probabilidades de que un paciente suyo muriera de sobredosis por opioide de prescripción.

Otras compañías farmacéuticas siguieron el modelo, pues en 2015, cuando Purdue enfrentó demandas judiciales y recortó su gasto promocional en un 94 por ciento, sus competidoras incrementaron el suyo en un 160 por ciento, focalizándose en los mismos prescriptores que Purdue había cultivado, incluidos los de las regiones más golpeadas por la epidemia.


El resultado fue predecible: millones de estadunidenses desarrollaron dependencia de opioides legales. Cuando los médicos empezaron a cortar las recetas, ante la presión regulatoria y judicial, muchos adictos migraron a la heroína, más barata. 

Asimismo, cuando la heroína fue siendo sustituida progresivamente por el fentanilo sintético –50 veces más potente que la heroína y 100 veces más que la morfina– el número de muertos se disparó.

La administración anterior de Joe Biden expandió el acceso a naloxona, el antídoto de los opioides; relajó los requisitos burocráticos para prescribir buprenorfina, el fármaco de mantenimiento para adictos; y amplió los programas de reducción de daños, medidas que contribuyeron a reducir la mortalidad, según un informe de Brookings Institution.

Al retornar a la presidencia, Donald Trump revivió el discurso en contra del fentanilo con el que justifica la creciente presión sobre México, al amenazar con intervenciones armadas directas en su territorio; sin embargo, no fue acompañado de un fortalecimiento de esas políticas de salud pública dentro de su propio país.

De hecho, está haciendo lo contrario, al recortar fondos para programas de reducción del daño. 

Por ejemplo, en abril, la Administración Federal de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA) notificó a organizaciones que reciben subsidios federales que ya no financiará las tiras reactivas ni los kits que ayudan a los consumidores de drogas a determinar si sus drogas contienen aditivos altamente letales.

El mismo reporte de Brookings Institution advierte que la reducción de la cobertura del sistema Medicaid y los recortes a programas de atención a adicciones amenazan con deshacer el progreso logrado.

El cambio en la tendencia

Aunque desde los años sesenta en Estados Unidos se usaba fentanilo como anestésico hospitalario de uso controlado, su llegada al mercado ilegal fue posible por su naturaleza sintética: no requiere el cultivo de amapola o adormidera, sólo laboratorios y precursores químicos

Para mediados de la década de 2010, redes criminales chinas comenzaron a vender fentanilo directamente a consumidores estadunidenses por correo postal.

En 2019, bajo presión del gobierno estadunidense, China prohibió la producción y exportación de fentanilo y sus derivados, pero el crimen organizado mexicano se había anticipado: compraba precursores químicos en China, fabricaba el fentanilo en México y lo transformaba en píldoras que imitaban medicamentos como el Xanax, para después contrabandearlo a Estados Unidos.

En 2022, los opioides sintéticos, casi exclusivamente el fentanilo, provocaron cerca de 82 mil decesos por sobredosis, equivalentes a tres cuartas partes del total de fallecimientos por todas las drogas.

Sin embargo, en ese año empezó a bajar su impacto. Cuando Trump regresó al poder, en enero de 2025, ya caían significativamente tanto las muertes como los decomisos fronterizos.

Mientras tanto, en la frontera los esfuerzos de intercepción alcanzaron cifras récord, pues la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) decomisó 12 mil 300 kilos de fentanilo en el año fiscal 2023, más que en cualquier año anterior. 

Biden y luego Trump reforzaron la vigilancia fronteriza y las cantidades empezaron a caer en picada, hasta los 5 mil 400 kilos del año fiscal 2025. Esto no refleja un fracaso del CBP sino una contracción real de la oferta.

Con la presidenta Sheinbaum en 2024 hasta la fecha, se han decomisado más de 1.8 toneladas del opioide. | Araceli López/ Milenio Diario

Otra señal de que el fentanilo ya no proviene mayoritariamente de China y México es la baja en la pureza del fentanilo ilícito: datos de la DEA muestran que el promedio de pureza de las píldoras de fentanilo decomisadas, bajó de un 46 por ciento en agosto de 2023 a apenas 15 por ciento en diciembre de 2024, menos de la tercera parte. Aunque en la calle el precio se mantuvo estable, la cantidad real de droga disminuyó.

A su vez, vino un fuerte descenso en la mortalidad de casi a la mitad entre 2022 y 2025, con una caída especialmente pronunciada entre 2023, con 79 mil decesos, y 2024, con 48 mil.

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La crisis de suministro

Según Kasey Vangelov, de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland, y otros cinco coautores del estudio titulado '¿Experimentó el comercio ilícito de fentanilo una crisis de suministro?', recientemente publicado en Science, las “caídas abruptas” de la mortalidad se deben a una escasez en el mercado ilícito de fentanilo, originada en acciones del gobierno chino.

El detonante diplomático fue la reunión de los presidentes Joe Biden y Xi Jinping, de noviembre de 2023, celebrada en San Francisco, en el marco de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en la que acordaron reactivar la cooperación bilateral en materia de narcóticos, suspendida desde 2022 por tensiones por la isla de Taiwán y denuncias de abusos de derechos humanos.

Ante este contexto, China se comprometió a reforzar los controles sobre las empresas químicas que fabrican y exportan los precursores del fentanilo. 

Antes incluso de la cumbre, la Comisión Nacional de Control de Narcóticos de China había notificado a empresas farmacéuticas en todas las provincias que estaba reforzando la vigilancia sobre las exportaciones de precursores, además de que se dieron de baja sitios web chinos que vendían esas sustancias a grupos criminales internacionales.

Un análisis del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE), publicado en mayo, indica que los aranceles aplicados el año pasado contra China, supuestamente como represalia por no impedir el tráfico de fentanilo, no explican la tendencia a la baja de las muertes, que ya estaba en curso cuando Trump tomó posesión.

El análisis del PIIE coincide con la hipótesis del artículo de Vangelov y sus colegas: el factor clave fue la caída de la pureza del fentanilo ilegal desde finales de 2023.

La cooperación de China incluyó la incorporación de nuevos precursores químicos a sus listas de sustancias controladas, el desmantelamiento de redes de venta en línea y la participación en un grupo de trabajo antinarcóticos conjunto con Washington, creado en enero de 2024.

A cambio, Washington hizo a Beijing una concesión visible: la eliminación de las sanciones contra el Instituto de Ciencias Forenses chino, que le habían sido impuestas por su complicidad en abusos contra los derechos humanos en la provincia de Xinjiang.

Los presidentes Xi y Trump, en su reciente cumbre en Beijing, no anunciaron acuerdos para continuar reduciendo la disponibilidad de fentanilo en el mercado ilegal.

Parece que, de la misma forma en que la actual administración erosionó las políticas de salud pública de Biden, también desdeña profundizar las medidas que ya han demostrado eficacia y elige insistir en que el problema está en México

(Fact checking: JRH)

AG

  • Témoris Grecko
  • Periodista, documentalista y analista político que ha cubierto conflictos sociales y armados en 95 países y territorios, publicado siete libros y escrito cinco documentales.

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