• Detectan narcoavionetas que aterrizan en aeropuertos con torres y en pistas para fumigar

  • Una revisión de sentencias federales documenta 15 casos y 19 acusados por vuelos clandestinos entre 2020 y 2025. Chiapas encabeza la lista, y la mayoría de los aterrizajes ocurrió en la frontera sur.
Ciudad de México /
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M+.- A las 14:55 horas del 24 de enero de 2022, una avioneta blanca con franjas azules tocó tierra en un camino de terracería a la altura del kilómetro 62 de la carretera federal 8, la ruta que cruza el desierto de Sonora rumbo a Puerto Peñasco, a 100 kilómetros de la frontera con Arizona. Ahí no había pista ni torre de control.

Elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) identificaron el aterrizaje, llegaron y rodearon la aeronave. De ella hicieron bajar a los dos tripulantes. Adentro encontraron nueve maletas con cocaína, fentanilo, heroína, opio, metanfetamina y clonazepam. Más de media tonelada de droga repartida en el equipaje de un vuelo que, según sus papeles, tenía como destino esa localidad sonorense enclavada en el Mar de Cortés.

Los dos hombres dijeron que no sabían lo que llevaban. La Fiscalía General de la República (FGR) los acusó de transportar narcóticos y de un segundo delito, el que castiga a quien usa pistas y aeronaves para cometer actos criminales y se denomina “uso ilícito de instalaciones destinadas al tránsito aéreo, en la modalidad de vuelo clandestino”, previsto en el artículo 172 Bis del Código Penal Federal.

Una investigación de MILENIO, con base en la revisión de más de 50 versiones públicas de sentencias y resoluciones del Poder Judicial de la Federación, encontró que entre 2020 y 2025 al menos 19 personas fueron acusadas por vuelos clandestinos en 15 casos distribuidos en nueve estados del país.

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Sólo en 2025, hubo cuatro casos, en cuatro entidades distintas: Chiapas es la que registra más eventos y también más acusados, con cinco expedientes y cinco personas señaladas, entre pilotos, tripulantes y el dueño de un aeródromo. 

Le sigue Morelos, donde en un solo aterrizaje cayeron cuatro personas con dólares en efectivo, y Sonora y Tamaulipas, con tres acusados cada uno. Nueve de los 15 casos ocurrieron en la frontera sur, entre Chiapas, Quintana Roo y Oaxaca.

Sinaloa, la entidad que durante décadas fue el epicentro del narcotráfico aéreo, aparece en los expedientes de este periodo con un único caso, ahí ocurrió un cateo en una pista de fumigación en Ahome, pero no hubo detenidos.

Chiapas, Morelos, Sonora y Tamaulipas presentaron casos de recorridos ilícitos | Foto: Especial

La revisión también muestra que en seis de los 15 casos las aeronaves estaban en aeropuertos con torre de control y vigilancia: dos veces en Palenque, dos en Chetumal, una en Puebla y otra en Playa del Carmen. En tres expedientes figuran aseguramientos por más de 3.2 toneladas de cocaína.

La puerta del sureste

El 21 de abril de 2020, a las 11:40 horas, un jet British Aerospace HS 125 con matrícula estadunidense N70QB aterrizó en el aeropuerto de Chetumal, Quintana Roo. Venía de Monterrey, Nuevo León. 

Elementos de Defensa, de la entonces Policía Federal y de la FGR rodearon el avión. No encontraron droga a bordo, pero la fiscalía quería revisar sus equipos de navegación para comparar las rutas grabadas con las bitácoras y saber si había hecho vuelos clandestinos. Pidió una orden de cateo y un juez se la negó. Meses después, en septiembre, un avión de la misma marca fue inmovilizado en ese aeropuerto, y en noviembre, la FGR lo aseguró por una denuncia anónima que hablaba de trasiego de cocaína desde Centroamérica.

Las naves incautadas poseen registros de trasiego de drogas | Foto: Especial

El 25 de junio de 2020, en plena emergencia sanitaria por covid-19, una aeronave voló de Saltillo, Coahuila, a Palenque, Chiapas. Un día después, la FGR la aseguró junto con las licencias de dos pilotos. La acusación sostenía que la tripulación había engañado a las autoridades aeronáuticas usando un permiso de entradas múltiples y que las licencias eran falsas.

Un mes después de ese vuelo, el 22 de julio de 2020, otra aeronave aterrizó en el mismo aeropuerto de Palenque. Se quedó ahí más de un mes. El 29 de agosto, cerca de las 11:30 horas, despegó sin autorización. A las 21:12 de ese mismo día, aterrizó de forma clandestina con 41 bultos que contenían mil 205 paquetes: mil 208 kilos de clorhidrato de cocaína. Al día siguiente, la Defensa detuvo a los dos tripulantes. Uno de ellos era de origen guatemalteco.

Otra de las historias ocurrió el 27 de octubre de 2020. Militares de la Defensa vieron una avioneta blanca de ala baja aterrizar sin autorización en la pista principal del aeropuerto de Chetumal. De ella descendió un hombre, quien bajó del aparato y huyó hacia la maleza. En el interior de la aeronave encontraron 56 costales con mil 593 paquetes: mil 591 kilos de clorhidrato de cocaína. Horas después localizaron al hombre escondido. Llevaba mil 700 pesos y 5 mil 20 dólares en una mochila roja.

En Playa del Carmen, una denuncia anónima llevó a la fiscalía a asegurar otra aeronave el 21 de noviembre de 2020. El denunciante habló de la existencia de documentos apócrifos, de un certificado irregular de operador, de fuertes cantidades de dinero y de complicidades dentro del aeropuerto.

La Agencia Federal de Aviación Civil verificó los permisos de vuelo y resultaron auténticos. La empresa dueña ganó el amparo, proceso que fue confirmado en noviembre de 2022 por un tribunal colegiado de Cancún. Para entonces la FGR ya había vuelto a asegurar la misma aeronave, el 24 de mayo de 2022, otra vez por vuelo clandestino.

Linderos de la frontera guatemalteca

A pocos kilómetros de la línea fronteriza con Guatemala, en Estación Cahuacán, municipio de Tapachula, la Defensa localizó el 28 de abril de 2021 una aeronave siniestrada dentro de un predio conocido como Huerto Santa Isabel. El terreno había sido acondicionado como aeródromo. La FGR ordenó detener a los tripulantes, pidió una orden de cateo y el 1 de mayo entró al lugar. Aseguró la pista y la aeronave.

Durante el cateo, el velador del predio denunció haber sido torturado. La fiscalía investigó a los responsables del aeródromo por vuelos clandestinos y por construir y acondicionar instalaciones aéreas sin concesión ni permiso.

Ese mismo año, en la costa de Oaxaca, la FGR acusó a un piloto de desviarse del plan de vuelo que tenía autorizado. La aeronave estaba registrada a nombre de un hombre que ya había muerto y tenía una póliza de seguro simulada. El caso se investigó en San Pedro Huamelula, en el Istmo de Tehuantepec.

Casi un año después, el 6 de enero de 2022, la FGR aseguró en Acapetahua, Chiapas, el aeródromo Providencia: una pista de 800 metros de largo y 15 de ancho, a 30 metros sobre el nivel del mar. La orden la emitió una célula de la Fiscalía en Tapachula con apoyo de la policía municipal y de la Base de Operaciones Mixta de Mapastepec.

Del desierto al altiplano

Once meses después del aterrizaje en el desierto de Sonora, el domingo 18 de diciembre de 2022, entre las 13:00 y las 14:00 horas, un Beechcraft King Air 200 blanco con azul aterrizó en una pista del Ejido 20 de Noviembre, en Tula, Tamaulipas, conocida como La Noria. Venía de Querétaro. Una denuncia anónima había alertado a las autoridades sobre vuelos clandestinos en ese lugar.

La fiscalía acusó a los dos pilotos y al representante legal de una empresa de operar una aeropista sin permiso de la Agencia Federal de Aviación Civil, de volar sin plan de vuelo autorizado y de proporcionar la aeronave.

En Puebla, otra denuncia anónima señaló una aeronave estacionada en un hangar del Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán, en Huejotzingo, sin registro de operaciones. La fiscalía la vinculó con una empresa acusada en el extranjero de conspirar para fabricar y distribuir cocaína, lavar dinero y cometer fraude electrónico. La aseguró por vuelo clandestino y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Fumigadoras y un teniente coronel

El 23 de abril de 2025, dos aeronaves aterrizaron sin documentación en otro aeródromo privado de Morelos. A bordo iban cuatro personas que traían dólares en efectivo cuyo origen no pudieron justificar. Una de ellas era un teniente coronel que había sido dado de baja del Ejército por deserción el 15 de mayo de 2019. La Fiscalía Especial en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas los acusó de vuelo clandestino y de operaciones con recursos de procedencia ilícita.

El 3 de julio de 2025, la Guardia Nacional detectó otro vuelo sospechoso sobre Tecomán, Colima. El destino era una pista privada para fumigaciones. Los militares entraron al predio avisando únicamente al velador y ahí aterrizó una Cessna blanca con una franja azul y líneas doradas. En su interior había 410 paquetes de cocaína de un kilo cada uno. Los dos hombres a bordo fueron detenidos.

Un mes después, el 2 de agosto de 2025, cerca de las 11:00 horas, un grupo de la Secretaría de Marina vio una avioneta Cessna blanca descender sobre una “pista rústica improvisada” de aproximadamente 300 metros de largo por 10 de ancho, a unos cinco kilómetros al oriente de Estación Corral, en Cajeme, Sonora.

Apenas se detuvo, “dos personas al parecer de sexo masculino descendieron rápidamente por las puertas izquierda y derecha”. Corrieron y uno escapó, pero al otro lo alcanzaron a unos 200 metros. A las 14:15 le informaron que quedaba detenido. Bajo el asiento derecho de la avioneta había dos bolsas pequeñas con 47.6 gramos de metanfetamina.

Fact checking: JRH

MD

  • Laura Sánchez Ley
  • Es periodista independiente que escribe sobre archivos y expedientes clasificados. Autora del libro Aburto. Testimonios desde Almoloya, el infierno de hielo (Penguin Random House, 2022).

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