Para Chuy González la tercera fue la vencida. En 2014 se rumoró en al menos dos ocasiones su deceso, no obstante, la confirmación llegó más de diez años despues: Jesús González Peñuelas fue abatido. Tal y como reportó el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, el hecho ocurrió durante un enfrentamiento entre personal de la Secretaría de Marina (Semar) y civiles armados en la colonia Alfredo V. Bonfil al norte de Sinaloa.
Fue el pasado lunes 26 de octubre cuando personal naval desplegó un operativo en las inmediaciones de la Estación Capomas, Sinaloa, el cual motivó una intensa persecución que se extendió por caminos rurales y carreteras de Guasave. Tal y como reportó el periodista Carlos Raeb Morales para MILENIO, la diligencia contempló la presencia de más de 50 vehículos oficiales, helicópteros, avionetas y drones.
Aunque la reconstrucción del operativo refiere que fue durante un patrullaje de seguimiento que elementos de la Secretaría de Marina detectaron un convoy de vehículos armados, lo cierto es que el objetivo de dicha movilización terminó por ser Chuy González, aquel prolífico narcotraficante por el que el gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa de hasta cinco millones de dólares.
Haberse consolidado en objetivo tanto de agencias de seguridad estadunidenses como de las fuerzas armadas en México no fue casualidad para Jesús González Peñuelas sino, más bien, el resultado de una trayectoria delictiva de casi dos décadas que inició bajo el amparo del que llegó a ser uno de los cárteles más poderosos del país: el de los Beltrán Leyva.
Chuy González, al igual que Fausto Isidro Meza Flores -mejor conocido como el Chapo Isidro-, lograron mantener vivo parte del legado que dejó Arturo Beltrán Leyva en el norte de Sinaloa, no obstante, años atrás ambos formaron parte de un violento brazo armado que fue conocido en el hampa mexicano como Los Mazatlecos.
El origen en Los Mazatlecos
Durante la primera década de los 2000, el Cártel de Sinaloa alcanzó su auge gracias a sus propias capacidades operativas pero también a alianzas clave con otras organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, tal fue el caso del Cártel de los Beltrán Leyva.
De socios estratégicos y de incluso tener vínculos familiares, Arturo Beltrán Leyva y Joaquín El Chapo Guzmán pasaron a ser aguerridos rivales. ¿El motivo? El inesperado arresto de Alfredo Beltrán Leyva que se suscitó en enero de 2008 en Culiacán.
La caída de su hermano fue interpretada por el líder de los Beltrán Leyva como una traición directa por parte del cofundador del Cártel de Sinaloa. Entonces, no hubo vuelta atrás. La ruptura entre ambas organizaciones delictivas desató una cruenta disputa que orilló a otros grupos criminales locales a tomar partido por uno u otro bando.
Si bien la confrontación se expandió a diversos estados de la República Mexicana, el golpe definitivo llegó el 16 de diciembre de 2009 cuando personal de la Secretaría de la Marina (Semar) abatió a Arturo Beltrán Leyva en un lujoso complejo de departamentos en Cuernavaca, Morelos. Pese a que la fragmentación de su organización delictiva era inminente, al menos en Sinaloa uno de sus pupilos se dio a la tarea de intentar preservar su legado: Fausto Isidro Meza Flores.
De acuerdo con información difundida por el semanario Ríodoce, para 2011 el Chapo Isidro ya encabezaba un violento brazo armado conocido como Los Mazatlecos. El rol que había desempeñado como operador de confianza de Arturo Beltrán Leyva lo legitimó entre sus filas para coordinar a una unidad sicarial dispuesta a mantener bajo influencia de los Beltrán Leyva municipios clave de Sinaloa.
Como segundo al mando de Los Mazatlecos destacó Jesús González Peñuelas. Tras combatir tanto a organizaciones delictivas rivales -incluyendo a facciones del Cártel de Sinaloa, ambos pupilos del también llamado Botas Blancas se atrincheraron en el norte del estado, específicamente en municipios como Guasave desde donde continuaron operando redes de tráfico de drogas a diversas ciudades de Estados Unidos.
Para 2016, Chuy González ya figuraba dentro del radar de la Procuraduría General de la República (PGR), la cual le atribuyó una serie de enfrentamientos, levantones, masacres y emboscadas a policías, además de que se le vinculó con la colocación de una serie de narcomantas en 2011 que advertían supuestos vínculos entre funcionarios del gobierno estatal y el Cártel de Sinaloa.
El Chapo Isidro, por su parte, también fue identificado como uno de los principales generadores de violencia de la región y, aunque con el paso de los años los apellidos Beltrán Leyva se fueron desdibujando del hampa mexicano, su legado se enraizó en el origen de otro grupo criminal: el Cártel de Guasave.
Las redes de Chuy González y el Chapo Isidro
Además de Los Mayos, Los Chapitos y algunos aliados del Cártel de Caborca, en Sinaloa fueron al menos tres pupilos de Arturo Beltrán Leyva quienes heredaron algunas de sus redes de tráfico de drogas: Fausto Isidro Meza Flores -Chapo Isidro-, Jesús González Peñuelas -Chuy González- y Óscar Manuel Gastélum Iribe -El Músico-.
Los tres otroras miembros del Cártel de los Beltrán Leyva articularon sus propias redes de contrabando de narcóticos siendo el Chapo Isidro con el Cártel de Guasave el más notorio de los tres. Pese a ello, por su involucramiento en diversas actividades delictivas los tres entraron al radar de autoridades de ambos lados de la frontera.
"Fausto Isidro Meza-Flores es el líder de la Organización Criminal Transnacional Meza-Flores (OCT), un grupo fuertemente armado y violento que ha recurrido a tiroteos, secuestros, asesinatos, torturas y extorsiones para mantener el control de su territorio. La OCT Meza-Flores controla importantes rutas de transporte de drogas, así como laboratorios y centros de producción de estupefacientes", describe el Programa de Recompensas por Narcóticos del Departamento de Estado sobre El Chapo Isidro.
Además de heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana, autoridades estadunidenses vinculan al Cártel de Guasave con numerosas muertes de policías estatales, militares y agentes del orden, así como de otros miembros de organizaciones delictivas rivales.
La amplia trayectoria delictiva del Chapo Isidro lo llevó a ser acusado desde 2012 ante la corte federal del Distrito de Columbia por cargos relacionados al tráfico de drogas y uso de arma de fuego. En 2019 esa misma acusación fue ampliada con el cargo de tráfico de armas de fuego.
El Chapo Isidro forma parte de los 10 fugitivos más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Estado ofrece una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que conduzca a su arresto.
Para Chuy González el panorama no era distinto. Pese a que lo identificaban como líder de una organización narcotraficante independiente, sus orígenes con Los Mazatlecos y su cercanía a El Chapo Isidro innegablemente lo posicionaron como parte del legado del Cártel de los Beltrán Leyva.
“Jesús González Peñuelas, alias Chuy González, ha sido el líder de una organización independiente de producción y distribución de metanfetaminas, marihuana y heroína desde al menos 2007. Supervisa múltiples laboratorios de procesamiento de heroína en Sinaloa, México. Además, la organización de narcotráfico de González Peñuelas es responsable del transporte y la venta de cocaína y M-30 (pastillas de fentanilo disfrazadas de oxicodona)”, detalla el Programa de Recompensas por Narcóticos del Departamento de Estado.
En Estados Unidos, Jesús González Peñuelas estaba acusado en el Distirto Sur de California y en el Distrito de Colorado por cargos relacionados al tráfico de drogas. Al igual que El Chapo Isidro, por información que condujera a su arresto se ofreció una recompensa de cinco millones de dólares.
Siguiendo el mismo camino que su mentor Arturo Beltrán Leyva, su destino alcanzó a Chuy González entre balas durante un enfrentamiento con personal de la Secretaría de Marina. Si bien con dicho operativo autoridades federales neutralizaron a uno de los herederos de lo que un día fue conocido como el Cártel de los Beltrán Leyva, en Sinaloa aún continúan activos el Chapo Isidro y El Músico, dos operadores que preservan la escuela de la vieja guardia de la organización delictiva.
ATJ