Es agosto de 2009. El sonido de la tuba y la tambora retumba con fuerza desde el interior del Penal de Aguaruto donde el laxo control de las autoridades permite que se lleve a cabo una fiesta con grupos musicales tocando en vivo, bebidas alcohólicas, comida y mujeres. El festejo siguió su curso durante unas horas hasta que en medio del bullicio se confirmó la fuga de su anfitrión. No era cualquier interno, sino un notorio miembro del Cártel de Sinaloa. ¿Su nombre? Jorge Iván Gastélum Ávila.
Los primeros reportes de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) apuntaron a que el también llamado Cholo Iván habría escapado de dicho centro penitenciario disfrazado de mujer junto a otro interno identificado como José Luis Encarnación Hernández Padilla.
El integrante del Cártel de Sinaloa había sido recluido en 2005 por portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército Mexicano. Se trataba de su segunda vez en prisión y, aunque no fue la última, aquella evasión sí fue clave para que a su salida continuara construyendo una feroz trayectoria criminal que lo llevó no sólo a escaldar peldaños dentro de la estructura de la organización delictiva sino también a ganarse la confianza de uno de sus fundadores: Joaquín El Chapo Guzmán.
El Cholo Vago como lugarteniente del Cártel de Sinaloa
La información sobre los primeros pasos de Jorge Iván Gastélum Ávila en el Cártel de Sinaloa es escasa. Pese a ello, tras su fuga del Penal de Aguaruto en 2009 su alias comenzó a resonar con fuerza dentro de las filas de la organización delictiva. Si bien antes era conocido como Cholo Vago, sería cuestión de tiempo para que su violento avance lo consolidara como Cholo Iván.
Reportes del semanario Ríodoce lo ubican como el líder de una unidad sicarial encargada de disputarle el control del norte de Sinaloa a Los Mazatlecos, brazo armado que encabezaba Fausto Isidro Meza Flores, alias El Chapo Isidro, para el Cártel de los Beltrán Leyva.
El avance del Cholo Iván dejó a su paso intensas jornadas de violencia en municipios como Angostura, Salvador Alvarado, Guasave y Mocorito. Adicionalmente, al portafolio criminal que operaba también se sumaban actividades del tráfico de drogas, despojo de vehículos e, incluso, el ordeñamiento clandestino de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Las investigaciones de agencias de seguridad estadunidenses también ubicaron a Jorge Iván Gastélum Ávila como el jefe de plaza del Cártel de Sinaloa en Guamúchil, Sinaloa, un cargo en el que supervisaba y coordinaba a, al menos, 200 pistoleros.
"Gastélum Ávila está acusado de conspiración para fabricar y distribuir cinco kilogramos o más de cocaína y más de mil kilogramos de marihuana [...] También está acusado de usar, portar, exhibir y disparar a sabiendas e intencionalmente un arma de fuego, incluyendo un artefacto explosivo, durante y en relación con un delito de narcotráfico", abundó el Departamento de Justicia.
El rol de Cholo Iván como operador logístico y como lugarteniente lo convirtió en una persona de confianza para los fundadores del Cártel de Sinaloa, específicamente para la facción que encabezaba Joaquín El Chapo Guzmán. Pese a ello, fue precisamente esa amplia trayectoria delictiva y cercanía con el capo sinaloense las que lo convirtieron en un objetivo prioritario para autoridades de ambos lados de la frontera.
Los intentos de arresto y el asesinato de Miss Sinaloa
"De Guamúchil estamos bien agarrados, por Caitime el sector está resguardado y no se metan porque ahí traigo un arsenal y por cierto, mis muchachos está que tientan pa' pelear y este power que me cargo me lo dio el Chapo Guzmán", narra un narcocorrido dedicado al Cholo Iván interpretado por Enigma Norteño.
Por su perfil, Jorge Iván Gastélum Ávila llegó a formar parte del listado de los 122 objetivos prioritarios para la Procuraduría General de la República (PGR). Con el Cholo Iván como su blanco, fuerzas federales pusieron en marcha múltiples operativos para, nuevamente, arrestarlo.
Uno de esos intentos por detener al lugarteniente del Chapo Guzmán tuvo lugar el 24 de noviembre de 2012. Según narran reportes de Ríodoce, fue alrededor de las 5:30 horas cuando personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) se desplegó en un camino que conducía al poblado El Progreso en Mocorito donde ubicaron una camioneta que circulaba a exceso de velocidad.
Al percatarse de la presencia del Ejército Mexicano, los tripulantes del vehículo detonaron armas de fuego en su contra de modo que los militares repelieron la agresión dando inicio así a una persecución la cual se extendió hasta el poblado El Palmar de Los Leal donde se reportó otro enfrentamiento armado que dejó como saldo tres soldados heridos y una mujer sin vida: María Susana Flores Gámez.
La joven no sólo fue identificada como participante del certamen de belleza Miss Sinaloa 2012 sino también como pareja sentimental del Cholo Iván. Su deceso desató una serie de rumores y versiones que la acusaban a detonar armas de fuego en contra del personal castrense.
Catorce años después del asesinato de María Susana Flores Gámez, documentos judiciales consultados por Alejandro Monjardín para Ríodoce determinaron que el cadáver de la reina de belleza dio positivo a la prueba de rodizonato de sodio la cual indica que sí realizó disparos, no obstante, los militares le habrían disparado a ella cuando salía con las manos en alto y desarmada.
El delito fue clasificado como un homicidio doloso en contra de dos miembros del Ejército Mexicano, quienes hasta la actualidad enfrentan su respectivos procesos argumentando su inocencia en el caso. Aunque el caso de Miss Sinaloa 2012 continúa en proceso, su asesinato fue también el presagio de la caída del Cholo Iván.
El arresto junto a El Chapo Guzmán
Un año después del asesinato María Susana Flores, desde lo alto cayeron en Culiacán, Guamúchil y Mocorito una serie de folletos con el nombre y el rostro de Jorge Iván Gastélum Ávila así como números telefónicos a los cuales se podría proporcionar información de quien, argumentaron, era un "homicida, feminicida, ladrón, secuestrador, extorsionador, sicario, violador y narcomenudista".
Como respuesta, el lugarteniente del Chapo Guzmán ordenó colocar decenas de 'narcomantas' en donde no sólo acusaba al Ejército Mexicano como el responsable del asesinato de su novia sino que también sugería una presunta protección a su aguerrido rival, Fausto Isidro Meza Flores, El Chapo Isidro.
Los antecedentes, así como el segundo arresto de Joaquín El Chapo Guzmán aumentaron la presión por detener a Jorge Iván Gastélum Ávila de modo que en abril de 2015 nuevamente una emboscada a elementos del Ejército Mexicano dejó como saldo un militar muerto y cuatro más heridos.
Aunque con la fuga del Penal del Altiplano tanto El Chapo como El Cholo se creyeron intocables, la suerte se les agotó. En enero de 2016 Fuerzas Federales incluyendo a la Defensa, la Secretaría de Marina y la Policía Federal siguieron su rastro hasta una casa de seguridad en Los Mochis.
Tras un intenso enfrentamiento armado, tanto el cofundador del Cártel de Sinaloa como su lugarteniente lograron escapar por un túnel que conectaba con el sistema de alcantarillado de la ciudad. Aunque personal naval cercó varias cuadras a la redonda esperando el ascenso del Chapo y el Cholo, éstos lograron avanzar a una zona libre de marinos en donde despojaron a civiles de un vehículo para emprender su huida.
El robo de aquel vehículo fue rastreado por elementos de la Policía Federal quienes, tras identificarlo le marcaron el alto y se percataron de que quienes se encontraban en su interior eran Joaquín Guzmán Loera y Jorge Iván Gastélum Ávila. De ese tercer arresto no hubo vuelta atrás ni para El Chapo ni para El Cholo.
El cofundador del Cártel de Sinaloa fue extraditado en 2017 a Estados Unidos donde enfrentó un arduo juicio en la Corte de Brooklyn que lo sentenció a pasar el resto de sus días en una prisión de Supermáxima seguridad. Jorge Iván, por su parte, intentó evadir con amparos el mismo destino que su líder hasta 2023 cuando también fue concedida su extradición al país de las barras y las estrellas.
A sus 42 años el Cholo Iván compareció ante una corte federal del Distrito de Columbia para enfrentar los cargos por narcotráfico y posesión de armas de fuego que pesaban en su contra. Si bien el desarrollo de su proceso judicial se mantiene como reservado, tres años después de su extradición su historia ha vuelto a acaparar atención tras el estreno de La Captura (2026), un drama policial basado en una crónica del periodista Héctor de Mauleón que estrenó el pasado viernes 21 de agosto en Netflix.
Si bien dicho trabajo narra la caída del Cholo Iván gracias a la integridad de dos agentes de la Policía Federal, la historia de dicho lugarteniente va más allá toda vez que su ascenso trastoco violencia, corrupción y una sombra de supuesta lealtad hacia la familia Guzmán, un arquetipo que a través de los años ha permeado en más de uno de los pistoleros que continúan conformando parte del ahora fragmentado Cártel de Sinaloa.
ATJ