M+.- Aquellos jóvenes que algún día fueron tildados de ‘narcojuniors’ en el hampa mexicano, se han convertido en los nuevos líderes de algunas de las estructuras criminales más grandes y peligrosas que operan en el país. En años recientes, la caída de capos de la vieja guardia ha provocado el ascenso de sus herederos, quienes no sólo quedaron al frente del lucrativo negocio de sus padres sino que también lo han innovado.
El arresto o abatimiento de líderes criminales como Ismael El Mayo Zambada o Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, no sólo pone fin a una era del narcotráfico en el país sino que también evidencia una realidad que desde años atrás se venía revelando: la evolución del crimen organizado.
Con los nuevos liderazgos quedó atrás el perfil del campesino que se involucró en la producción de marihuana y amapola y se abre paso al del joven empresario capaz de establecer negocios con farmacéuticas chinas para la obtención de precursores químicos y la fabricación de drogas sintéticas. Del mismo modo, en las operaciones financieras el efectivo ha sido sustituido por la transferencia de activos o el uso de criptomonedas en meticulosos esquemas de lavado de dinero.
En cuestión de armamento, los drones con explosivos e inhibidores de señales han marcado la tendencia al tiempo que las redes sociales y las plataformas digitales se consolidan como una nueva herramienta para difundir propaganda, mensajes o reclutar a nuevos miembros a sus filas.
Los códigos en el crimen organizado han cambiado y, con ello, nuevos rostros se convirtieron en el objetivo prioritario para autoridades de ambos lados de la frontera.
Los herederos en el Cártel de Sinaloa
Bajo el liderazgo de Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, el Cártel de Sinaloa llegó a ser considerada como la organización delictiva más poderosa y peligrosa no sólo de México sino del mundo. Si bien el poderío criminal que acumulaban se fue erosionando tras fracturas internas y diligencias de autoridades mexicanas y estadunidenses, poco a poco sus herederos han tomado las riendas del legado de ambos capos.
En el caso de El Chapo, quien fue arrestado, extraditado y sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos fueron al menos cuatro de sus hijos quienes quedaron al frente de su facción. Ovidio y Joaquín Guzmán López, así como Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar no sólo heredaron la estructura criminal fundada por su padre sino que también identificaron una demanda que poco a poco comenzaba a crecer en Estados Unidos y que representaba una oportunidad para un mercado negro: los opioides.
De acuerdo con investigaciones de agencias de seguridad estadunidenses, Los Chapitos se encargaron de conformar la red más prolífica de tráfico de fentanilo, una actividad que, sumada a la crisis de salud pública que se desató en el país de las barras y las estrellas, los convirtió en objetivos prioritarios para las autoridades.
El primero en caer fue Ovidio Guzmán. Tras dos operativos que evidenciaron la capacidad operativa de combate de Los Chapitos, en 2023 el también llamado Ratón fue detenido y extraditado a Estados Unidos. Un año más tarde, su hermano Joaquín se entregó a agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) en una inesperada jugada que contempló también el secuestro y traslado de Ismael El Mayo Zambada.
Con los dos Guzmán López bajo resguardo de autoridades esatadunidenses, el legado criminal de El Chapo quedó en manos de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar. Por cada uno, el Programa de Recompensas del Departamento de Estado ofrece hasta 10 millones de dólares por información que conlleve a su captura.
El Chapito y El Alfredillo -como son mejor conocidos- están acusados de compartir el liderazgo de la facción del Cártel de Sinaloa y de sus operaciones de tráfico de drogas incluyendo la coordinación del tráfico de fentanilo a Estados Unidos; el envío de precursores químicos desde China a México; la recaudación de las ganancias del narcotráfico para miembros y socios de la organización delictiva, así como de la coordinación del trasiego de otras sustancias como cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana.
Crimen organizado y posesión de armas de fuego o artefactos destructivos también forman parte del historial delictivo de ambos hermanos que, en México, continúan encabezando un aguerrido conflicto en contra de los herederos de El Mayo Zambada: Ismael Zambada Sicarios -El Mayito Flaco- e Ismael Zambada Imperial -el Mayito Gordo-.
Mientras que sobre el primero únicamente pesa una acusación ante el Distrito Sur de California por delitos relacionados al tráfico de drogas y lavado de dinero, sobre el segundo fuentes consultadas por el periodista Luis Chaparro refirieron su reciente regreso a México tras haber sido procesado por los mismos cargos en Estados Unidos y haber recuperado su libertad tras llegar a un acuerdo de culpabilidad.
Los hermanos Zambada están al frente de una estructura criminal que contempla no sólo importantes y aliados fuera y dentro de Sinaloa sino también múltiples unidades sicariales que responden a sus órdenes e intereses.
Tanto los Zambada como los Chapitos formaron parte de una generación de ‘narcojuniors’ que gozaron de un ostentoso estilo de vida que las ganancias del narcotráfico que operaban sus padres les permitieron costear y que, en su ausencia, buscan mantener. Aunque durante su adolescencia fueron amigos, haber asumido el liderazgo de sus respectivas facciones y la traición a El Mayo provocaron que en esta nueva era del narcotráfico en México el Cártel de Sinaloa haya dejado de ser percibido como una organización delictiva unificada.
El 03 y el regreso de Los Valencia al CJNG
El rápido ascenso y expansión que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tuvo en México construyó un mito sobre su fundador, Rubén Oseguera Cervantes -El Mencho- mismo que, aunque lo presumía intocable, se desmoronó el pasado 22 de febrero luego de que fuera abatido durante un operativo que autoridades federales desplegaron en Tapalpa, Jalisco.
La caída del también llamado Señor de los Gallos no tardó en generar incertidumbre sobre el futuro de su imperio criminal al tiempo que varios nombres resonaban para convertirse en su sucesor, no obstante y casi seis meses después, las pesquisas de autoridades estadunidenses han confirmado al nuevo líder del cártel de las cuatro letras: Juan Carlos González Valencia.
Mejor conocido como El 03, JP o Pelón, el hijastro de El Mencho se consolida como el líder de una estructura criminal que no sólo conoce y opera desde años atrás sino que también tiene como base un modelo de franquicia que le permite mantenerse vigente pese a la neutralización de miembros de alto rango.
Por las venas de El Pelón también corre sangre Valencia, uno de los primeros grandes clanes criminales de Michoacán que gracias a sus tíos, conocidos como Los Cuinis, lograron financiar la creación del CJNG gracias a meticulosos esquemas de lavado de dinero, así como del tráfico de drogas a Europa.
La visión empresarial aportada por los Valencia, sumado a la operatividad logística y sicarial aportada por El Mencho hacen de Juan Carlos Valencia González uno de los líderes criminales más notorios del hampa mexicano y un objetivo prioritario para autoridades estadunidenses que recientemente anunciaron una recompensa de 25 millones de dólares por información que conduzca a su captura. El Pelón cuenta con una acusación en su contra presentada ante una corte federal del Distrito de Columbia por delitos de narcotráfico, así como por uso de armas de fuego.
Al igual que Los Chapitos o Los Mayos, el nuevo líder del CJNG heredó un imperio criminal que contempla la coordinación de diversos operadores y aliados así como de distintos brazos armados cuyos objetivos van desde el reclutamiento hasta la expansión de la organización delictiva o el combate a grupos rivales y autoridades. Adicionalmente trasciende el amplio portafolio criminal que opera el cártel de las cuatro letras pues, además del tráfico de drogas, se ha diversificado a esquemas de fraude y extorsión así como el robo de hidrocarburos.
El Cártel del Noreste y Los Chuckys
En el noreste de México, poco queda del imperio criminal que algún día encabezaron en conjunto el Cártel del Golfo y Los Zetas. Si bien aún sobreviven diversas facciones de ambas organizaciones delictivas, es el Cártel del Noreste el que ha acaparado mayor notoriedad en la región.
Desde su creación, la organización delictiva fue dirigida por sobrinos de los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, mejor conocidos como El Z40 y El Z42 respectivamente. Considerados como dos de los líderes criminales más sanguinarios que han operado en México, el legado criminal que edificaron quedó primero en manos de Juan Francisco Treviño Chávez, alias El Kiko, hasta su arresto en 2016 en Baytown, Texas.
Aunque a dicho familiar de los Treviño Morales se le atribuye la fundación del Cártel del Noreste, autoridades estadunidenses aseguraron que, pese a estar recluidos, eran El Z40 y El Z42 quienes coordinaban a la organización delictiva. Tras la caída de El Kiko, ascendió Juan Gerardo Treviño Chávez alias El Huevo, a quien se le vincula con la creación de una unidad sicarial conformada incluso por menores de edad que se autodenominó como Tropa del Infierno.
En marzo de 2022 el arresto de El Huevo motivó el ascenso de Juan Cisneros Treviño alias El Juanito quien se mantiene al frente de una estructura criminal cuyas redes de tráfico de drogas a Estados Unidos continúan vigentes, así como esquemas de lavado de dinero que contemplan el uso de casinos, clubes nocturnos o incluso la industria musical.
Adicionalmente, bajo el mando de Juanito se ubican brazos armados como la misma Tropa del Infierno pero también Los Chuckys, un violento grupo de pistoleros que hasta febrero de 2025 eran encabezados por Ricardo González Sauceda. De acuerdo con Insight Crime, tras la caída del también llamado Ricky, el control de las operaciones tácticas quedó en manos de Francisco Daniel Esqueda Nierto, alias Franky Esqueda.
En el caso específico del Cártel del Noreste es en sus unidades sicariales en donde ha quedado evidenciado no sólo el cambio generacional del hampa mexicano sino también una dinámica de reclutamiento que ya no contempla la protección de los niños y niñas como uno de los códigos que organizaciones delictivas algún día aseguraron tener.
La Nueva Familia Michoacana
En estados del centro y oeste del país otra organización delictiva se ha encargado de abrirse paso en el hampa mexicano: La Nueva Familia Michoacana. Encabezado por los hermanos Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga dicho grupo criminal es resultado de años de reacomodo criminal en Michoacán.
Los grupos que algún día surgieron como autodefensas y que incursionaron en el narcotráfico para posteriormente fragmentarse son el origen del grupo delictivo que lideran los también llamados Pez y Fresa y que ha expandido sus operaciones a municipios de Guerrero, el Estado de México, Morelos y Michoacán.
De acuerdo con información de agencias de seguridad estadundienses, la Nueva Familia Michoacana opera redes de tráfico de drogas a Estados Unidos, además de estar involucrada en otras actividades criminales como la extorsión tanto a pequeños comercios y servicios como a grandes empresas transnacionales.
A diferencia de otros líderes criminales del hampa mexicano, Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga no forman parte de la línea sucesoria de algún capo de la vieja guardia, sin embargo, la notoriedad que ha ganado la organización delictiva que encabezan sí los convierte en parte de la nueva era del narcotráfico que se enfrenta en México.
Si bien a lo largo y ancho del territorio nacional abundan células delictivas que operan de forma independiente o en colaboración con organizaciones criminales más grandes, es en los perfiles de los líderes de los grandes cárteles donde se evidencia no sólo un cambio generacional o un reacomodo en el tablero criminal, sino también los retos que autoridades de ambos lados de la frontera enfrentan para neutralizarlos.
ATJ