M+. Un cuarto de siglo. Más de cien contratos. Casi dos mil 500 millones de pesos. Dos hermanos. Un puñado de “amigos” y socios. Y prácticamente ningún empleado.
Así podría resumirse la historia de vida y negocios de José Alfredo y Raymundo Hernández Casillas, empresarios originarios de Veracruz, quienes durante 25 años lograron construir una red de conexiones e influencias que les permitió cooptar millones de pesos en contratos en el mercado de la papelería y los insumos electorales.
El bajo perfil y la operación exprés para acallar o resolver quejas de presuntas anomalías marcaron su enriquecimiento a costa del erario. No necesitaron de grandes estructuras ni recursos humanos. Su rol siempre fue el de intermediarios: vender al Estado lo que ellos compraban más barato. Y en los casos más extremos sólo simular que lo hicieron.
Pero en los últimos meses los excesos, el descuido, las venganzas, las filtraciones, investigaciones o todo junto han comenzado a evidenciar el negocio corrupto.
Video tras video, cada vez más escandalosos, han puesto en evidencia el esquema de derroches y tráfico de influencias con la administración de la hoy expresidenta del INE Guadalupe Taddei, y su círculo de familia y colaboradores.
A continuación, MILENIO repasa las claves de este caso que, según lo informado por el contralor del INE en su comparecencia ante la Cámara de Diputados, Víctor Hugo Carvente, se encuentra bajo investigación para esclarecer los presuntos hechos de corrupción no solo de los últimos años, sino de toda la historia de contratos que la red de los hermanos Hernández Casillas han acumulado.
De la historia de vida de los hermanos José Alfredo y Raymundo Hernández Casillas se conoce poco.
En el caso de Raymundo, uno de los documentos notariales relacionado con las empresas lo describe como empresario originario de Xalapa, Veracruz, dedicado a la producción de plástico; casado, y radicado en la Ciudad de México. De su hermano, personalmente, se sabe menos que eso.
Si bien las pistas de su vida privada son escasas, de lo que hay abundancia es de su ruta y ascenso como empresarios. Una carrera de negocios en la que el común denominador es la constitución de empresas comercializadoras que progresivamente han obtenido contratos para vender materiales de papelería e insumos similares a los órganos electorales.
En prácticamente ningún caso se trata de bienes fabricados por las empresas de los Hernández. Sin mayor fuerza laboral ni infraestructura, han sabido venderles a los órganos del Estado lo que previamente compraron más barato.
Sus negocios se remontan, por lo menos, a 1999 cuando a través de una de sus empresas los Hernández Casillas buscaron ganar un contrato del Instituto Electoral del Estado de México para dotar de materiales relacionados con la elección de gobernador en la entidad; hay versiones encontradas sobre si ganaron dicha adjudicación.
Conforme avanzaron los años, el rastro de sus negocios creció. Para 2004, hay antecedentes de un contrato obtenido en el estado de Guerrero, y un año después se habrían hecho de un convenio en el Estado de México. En 2011 comenzó el historial de contratos con el entonces IFE.
De acuerdo con los datos de la contraloría del INE, son 27 organismos electorales distintos los que habrían entregado a la red de los Hernández más de dos mil 461 millones de pesos. Las empresas que han recibido esas adjudicaciones son: Cajas Graf S.A. de C.V., Formas Finas y Materiales S.A. de C.V., Corporativo Zeg S.A. de C.V., Comercializadora JVLY S.A. de C.V. y Seriplast de México S.A. de C.V.
Las investigaciones apuntan a que estas y otras compañías pertenecen a la red de los hermanos Hernández Casillas y ellos serían los beneficiarios finales, aunque no siempre aparezcan sus nombres o aunque su aparente relación se limite a una representación legal.
En los casos en los que no parecen tener relación existe la sospecha del uso de prestanombres a su disposición.
Es el caso de TOL Producciones S.A. de C.V.; Servicios, Asesorías y Materiales Electorales S.A. de C.V. (Samesa); Cartonera Plástica, S.A. de C.V.; entre otras ligadas al mismo grupo.
Taddei, clímax y colapso
La amistad y cercanía de Guadalupe Taddei y su círculo con José Alfredo Hernández Casillas se habría fraguado a lo largo de la década pasada, con el ir y venir de contratos y dinero.
De hecho, la empresa Cajas Graf S.A. de C.V, pieza central de la red empresarial de los hermanos, se constituyó poco después de que Taddei fuera elegida por el consejo del INE para dirigir el Instituto Electoral del Estado de Sonora.
Los contratos en dicha entidad comenzaron a llegar ese mismo año, y no se detendrían hasta 2021, cuando Taddei al frente del referido instituto firmó el último contrato por 46 millones de pesos para Cajas Graf, en una competencia que hoy se sabe fue simulada, pues participaron empresas ligadas con la misma red.
Ya con Taddei en el INE, las conexiones se fortalecieron. En la Dirección de Administración del INE fue colocado Jesús Octavio García González, quien a su vez era apoderado de la empresa Corporativo Zeg S.A. de C.V, que como ya se mencionó forma parte de la red de los hermanos Hernández Casillas.
Otro caso es el de Jonathan Navarrete Torres, identificado, en algunos medios, como chofer de Taddei, aunque ella en su momento sostuvo que era su “asistente especializado”. Chofer o asistente, el hecho es que recibió un poder especial para manejar las cuentas bancarias de Corporativo Zeg.
En un plazo de apenas un año, de marzo de 2024 a marzo de 2025, la red de los hermanos Casillas obtuvo del INE de Taddei tres contratos en favor de las compañías Comercializadora JLVY, Cajas Graf y TOL Producciones, por un monto total que superó los 274 millones de pesos.
Las investigaciones y auditorías apuntan a que dichos contratos fueron resultado del presunto tráfico de influencias y que los recursos habrían sido triangulados entre presuntas empresas fachada.
Pero, además, se sospecha que Hernández también habría obtenido comisiones ilícitas, junto con funcionarios coludidos, en la gestión de contratos a otros empresarios aliados.
Públicamente las pistas de estas relaciones potencialmente corruptas alcanzaron los medios hace unas semanas.
Primero, se revelaron datos e imágenes que apuntaban a que la fiesta por el cumpleaños 62 de Taddei en una casona de San Miguel Chapultepec, Ciudad de México, realizada el año pasado, había sido organizada precisamente por José Alfredo Hernández Casillas.
Los videos continuaron. Durante una celebración del Grito de Independencia, Taddei y Hernández Casillas brindaron por “la amistad y la lealtad”. En otra secuencia, él la graba y dice que le está tomando video “a la reina”; ella responde: “¡Ay, cómo eres, Alfredo!”.
Así comenzó el escándalo contra Guadalupe Taddei
La gota que derramó el vaso y catapultó la renuncia de Taddei fue el video que, la noche del 23 de octubre, se dio a conocer por el medio Latinus, grabado por el propio Alfredo Hernández Casillas desde una habitación de un hotel de lujo en París.
En la grabación, el empresario muestra la vista desde la habitación y se escucha la frase “París a tus pies, chamaquito”. El joven presente es Jorge Francisco Piñeda Taddei, hijo de la expresidenta del INE.
Y no fue el último. Esta semana una nueva grabación muestra una conversación privada dentro de un departamento entre Hernández Casillas y la propia Taddei, en la que el empresario habla de forma constante de lo que parecen ser diversos contratos y comisiones que ambos obtendrían.
En diciembre de 2004, la empresa Samesa, perteneciente a la misma red, ganó un contrato para fabricar papelería de comicios electorales en Guerrero.
Meses después, se denunció que consejeros electorales del estado habrían recibido más de 3 millones de pesos en sobornos. Una comisión de investigación del poder legislativo no pudo corroborar el soborno, pero sí confirmó irregularidades administrativas en el mismo.
Otro caso más reciente fue el de Jalisco. De acuerdo con notas de prensa Cajas Graf, ganó un contrato de aproximadamente 102.1 millones de pesos para suministrar material electoral. Raymundo Hernández Casillas firmó por la adjudicataria el 8 de marzo. La competencia resultó ser simulada.
Tres años antes, en Nuevo León, Formas Finas había obtenido un contrato de 124 millones en un procedimiento en el que compitió contra Cajas Graf, ambas de la misma red.
En Sonora se invirtieron los papeles: Cajas Graf ganó el contrato que firmaron José Alfredo y Taddei en 2021 después de competir contra Formas Finas. Esa alternancia entre empresas relacionadas explica la investigación por posible simulación de competencia.
IYC