M+.- Desde la rendición y entrega de Joaquín Guzmán López, y el secuestro del histórico capo Ismael El Mayo Zambada en julio de 2024, el clan Guzmán ha sufrido una degradación paulatina, con la detención de importantes brazos operativos y una estrategia que ha dejado acorralados a los herederos de Joaquín El Chapo Guzmán.
La presión de las fuerzas federales —Ejército, Marina, Guardia Nacional, Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y Fiscalía General de la República— ha logrado desarticular parte importante del aparato sicarial de protección, la red de lavado de dinero y la logística de transporte y precursores, aunado a un aislamiento geográfico y una incomunicación sistémica extrema.
Fuentes federales de seguridad confirmaron a MILENIO que Iván Archivaldo Guzmán Salazar, primogénito y principal líder de la organización, se encuentra en un escenario de vulnerabilidad táctica y extrema incomunicación.
El líder máximo de La Chapiza ha restringido su contacto con el exterior al mínimo indispensable para evadir tanto la inteligencia mexicana y estadunidense como las operaciones sicariales de La Mayiza.
De modo que la resistencia de la corporación criminal descansa sobre la lealtad de sus mandos medios y su círculo de confianza más cercano.
“Se encuentra actualmente aislado, recibiendo sólo unos cuantos mensajes de mensajeros de confianza y con la organización sufriendo por la falta de comunicación”, refieren los mandos consultados.
El despliegue militar
De acuerdo con información del gabinete de seguridad federal, el Estado de Fuerza en Sinaloa asciende a 16 mil 440 elementos, integrados por el Ejército mexicano, la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y Policía Ministerial. Simultáneamente, reportes oficiales registran que se han reforzado entidades como Durango o Sonora, donde parte de las operaciones del Cártel del Pacífico han buscado refugio.
En el caso de Sinaloa, los enfrentamientos por tierra se concentran en Badiraguato y la región norte que comprende Ahome, Guasave y Los Mochis.
En Badiraguato, el 6 de marzo de 2026, las fuerzas militares detuvieron a nueve personas y aseguraron 292 artefactos explosivos improvisados. Asimismo, en junio, en Los Mochis, se ejecutó un cateo que derivó en el decomiso de 24 mil 400 litros de metanfetamina líquida.
De manera paralela, la Secretaría de Marina ha dividido el litoral sinaloense, concentrando su despliegue en Mazatlán, Topolobampo, Altata, Navolato, Elota, Barra de Piaxtla y Teacapan.
Los operativos en Mazatlán y El Rosario dejan ver un frente abierto.
Desmantelamiento
En dos años, se ha ido desmantelando un anillo de protección y ejecución, que ha comprometido la seguridad de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar de forma sucesiva.
El primer gran impacto ocurrió en septiembre de 2024 con la captura en Culiacán de Fernando Pérez Medina, alias El Piyi, quien había asumido como jefe de seguridad tras la detención previa de Néstor Isidro Pérez Salas, El Nini. En mayo de 2025, fue abatido Jorge Humberto Figueroa Benítez, alias El 27 o La Perris, otro de los hombres clave.
En diciembre de 2025, en la Ciudad de México, fue ejecutado Óscar Noé Medina González, alias El Panu, jefe general de seguridad de la facción, por quien el gobierno estadunidense ofrecía una recompensa de cuatro millones de dólares.
De manera más reciente, el brazo armado sufrió la baja de Cristhian Guadalupe, alias El Texas, jefe de plaza en Culiacán y generador clave de violencia, abatido durante un enfrentamiento con el Ejército Mexicano a principios del mes.
También cayó abatido Eleazar Pulido Landeros, alias Delta 10, líder de Los Deltas en Sonora. Además, se detuvo a Gabriel Nicolás Martínez Larios, alias El Gabito, sucesor operativo en la estructura de seguridad, arrestado en Mazatlán en junio de 2026.
La división de exportación de esta organización, motor financiero de Los Chapitos, también se ha visto asfixiada. En febrero de 2025, las fuerzas armadas capturaron en Culiacán a Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias El Jando, piloto de confianza de Iván Archivaldo, neutralizando con ello una vía crítica para el trasiego aéreo transfronterizo. También fue involucrado en el traslado de El Mayo a Estados Unidos.
Operadores logísticos de primer nivel que reportaban de manera directa a Iván Archivaldo, como Kevin 'N' y Giovanni 'N', también fueron detenidos con importantes cargamentos de fentanilo y precursores en Sinaloa. Alan Gabriel Núñez Herrera, destacado enlace logístico en la mira prioritaria de la DEA, fue localizado sin vida en Culiacán en diciembre de 2025.
A esto se suman las capturas de José Ángel 'N', pieza operativa de extrema confianza para Iván Archivaldo; de El 80, vinculado a actividades de alto impacto en el estado; y de Canobbio Inzunza, detenido por efectivos del Ejército el 19 de febrero de 2025.
El flanco económico y de resguardo familiar fue atacado directamente en Zapopan, Jalisco, el 23 de diciembre de 2025. Un operativo federal interinstitucional derivó en la captura de Mario Lindoro Elenes, alias El Niño, suegro de Iván Archivaldo, y de Mario Alfredo Lindoro Navidad, alias El 7, cuñado.
Ambos personajes fungían como operadores financieros de la facción, encargados del blanqueo de capitales, la reinversión de utilidades y la diversificación de activos ilícitos en la economía formal de Jalisco y Sinaloa.
En el terreno político, también se acotó su poder de manera drástica. La acusación formal del Distrito Sur de Nueva York contra la cúpula gubernamental de Sinaloa expuso una red de complicidad, encabezada por el gobernador Rubén Rocha Moya (con licencia) y otros nueve funcionarios y exfuncionarios clave, como el senador Enrique Inzunza, el alcalde de Culiacán, el vicefiscal y mandos de la policía estatal y municipal.
A pesar de que estos personajes no enfrentan una acusación formal en México, el simple señalamiento de la justicia estadunidense los ha dejado desactivados políticamente: su credibilidad y capacidad de gestión también quedaron fracturadas.
IOGE