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Sin pretensión alguna, o de la fortuna de la obsidiana | Por Mercedes Luna Fuentes
Con el ‘Capricho No. 24 en La menor, Op.1’, de Paganini, recordarás los caminos ásperos que has dejado atrás. Mas en este momento, con tu cuerpo sumergido en la música, sentirás placer: el placer de ser tú, de sobrevivir -
El retorno
La adaptación de la Odisea reaviva un clásico que ha influido en la literatura y celebra el regreso al hogar como una experiencia profundamente humana. -
¿Quién Yoshira Escárrega? Protagonista de la serie más vista de Netflix
La actriz mexicana consolida su carrera con un papel complejo en la serie No Tengo Miedo en donde invita a la reflexión social -
Aproximaciones a las venas
Venimos del silencio, dice la autora de este ensayo, y regresamos a él revestidos por el rumor de nuestras venas que también son palabras que aparecen en nuestra cabeza y en nuestro corazón. -
Los peces de la bruma y Edgar Morin
El hierro orienta el vuelo y lo enlaza con la tierra y el cielo. Un vínculo imperceptible. Esta complejidad da cuenta del hilo invisible que une materia e impulso. -
Estructura: el ojo del cielo
Entre catedrales y koga’, la arquitectura aparece como un puente entre la tierra y el cielo. La memoria espiritual de los N’dee/N’nee/Ndé, la modernidad agotada y el regreso del bisonte representan distintas formas de habitar el cosmos. -
Lo invisible o el beso no dado | Por Mercedes Luna Fuentes
Dejar partir a quien desee irse. Irse también, sin que nadie nos detenga, es libertad. Libertad de pensamiento, libertad de rectificar, libertad de lo que se calla y de lo que se dice. -
Formas de redención
Entre duelo y memoria, el arte se plantea como una forma de restitución; reorganiza el dolor, recupera a los ausentes y ofrece permanencia a lo que parecía perdido. -
El mal sustituto | Por Mercedes Luna Fuentes
La libertad de decidir otro camino distinto al que indican los poderosos es una grave afrenta. Esas son las “razones” que alimentan los genocidios, feminicidios y guerras. -
¿En vías de extinción?
El porcentaje de personas que leen por placer disminuyó casi a la mitad en veinte años. Pero las cifras no reflejan todo lo que se ha perdido y por qué, realmente, no leemos.